Dificultades de Jorge para construirse una casita en el monte

Yenisel Rodríguez Pérez

Foto de Viñales por Caridad.

HAVANA TIMES, 16 dic — Lo que no entiende Jorge es porque le prohíben instalar su casita de campaña en el patio doméstico de la finquita. Él vive en la casa de los propietarios. Éstos lo tomaron en “adopción” hace algún tiempo.

Como el lugar, conocido “La Peña,” está siendo repoblado por antiguos lugareños, Jorge pensó que podría asentarse en casa propia dentro de los límites de la tierra que pertenece a sus benefactores.

No sospechó que una lona anclada en tierra pudiera significar una violación de la seguridad del Estado. Sí, porque las autoridades del lugar interpretaron la “ocupación” del patio trasero de la casa como un peligro para la comunidad.

Jorge está inscrito en el Registro de Dirección, por eso no comprendió la actitud tomada por las autoridades de La Peña.

Pensó que quizás velaban por su seguridad personal ante los ciclones que siempre acechan a esta isla. Él tampoco quisiera verse “volando” con su casita de campaña por las cimas de Viñales. Concluyó que construirse una sólida casa de madera sería la solución propicia.

A poco de llegar el proyecto de construcción a oídos de las autoridades comienzan a surgir nuevos escollos para Jorge. Permisos, permisos y más permisos.

No obstante Jorge cumple con cada uno de los requisitos. Confiado en la legalidad de su empeño, invita a unos amigos habaneros para que participen de la construcción de la casa y de un puente para la comunidad. Piensa que su contribución al desarrollo de la infraestructura comunitaria atenuará la predisposición de las autoridades para con él.

Ingenuo

A media hora de la llegada, sus amigos se vieron obligados a identificarse ante la policía del lugar. Los policías les hacen saber, con ironía y sarcasmo, que conocen de sus intenciones. Los amigos de Jorge no saben si alegrarse o preocuparse por dicho comentario.

Esperaban que estos dieran el visto bueno a la corta de marabú; al final todo era para construir lo que sería el primer puente de La Peña.

Al otro día Jorge y sus amigos cortan mucho marabú. Lo necesitan para edificar una sólida casa. Una idea de habitación que presupone producción de la tierra y sociabilidad. Marabú para habitar, producir y socializar.

Ahora sí, piensa Jorge, mientras ve llegar a las autoridades. A nadie puede molestarle que se corte marabú.

Las autoridades lo llaman aparte. Le dicen que no puede estar invitando a extraños al pueblo, que el marabú no puede cortarse sin permiso, y que sus amigos sólo pueden estar en el lugar por diez días.

Jorge se siente confundido. No comprende. Cómo que diez días. Pero si dentro de una semana vendrá una docena de personas para ayudarlo a construir su casa.

¿Cómo que más personas? Tú no puedes hacerle esto a la comunidad Jorge, nosotros hemos luchado mucho para que esto vuelva a renacer…

Jorge se queda estupefacto. Gira la cabeza con esperanza de que alguien le confiese que se trata de un chiste, de una mala broma. Su mirada se encuentra con la de Andrés, uno de los amigos que le ayuda.

Andrés, el mismo que se vio de regreso por el camino que conduce a la ciudad de Viñales y de ésta a La Habana. Nadie se pregunta porque se marchó Andrés.

Tampoco lo hace Jorge.

Andrés opina que al final Jorge tendrá su casa. Una casa llena de amigos habaneros. Él, como el primero, irá a recostarse en las columnas de marabú que sostendrá el fuerte techo contra Huracanes. Piensa en el día en que las autoridades del lugar reconocerán que todo era parte de una mala broma.

-Sí hubiera sido cierto, ustedes nunca hubieran podido construir esta casa.

En ese futuro cercano, Andrés descubre a Jorge celebrando su llegada a La Peña. Días difíciles en los que hacer significaba disidencia política para el gobierno.

Yenisel Rodriguez

Yenisel Rodriguez Perez: He vivido siempre en Cuba, con la excepción de varios meses del 2013 cuando estuve con mi padre en Miami. A pesar de las noventa millas que separan a una ciudad de otra, en ambos sitios encuentro motivos profundos para asumir una militancia política y popular. Mi encuentro con la Antropología Sociocultural hace 8 años atrás, me ha alistado en el compromiso de amor a la diversidad cultural.


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