El pan nuestro en la mañana de un domingo

Regina Cano

Los cubanos reciben un bollo de pan diario por la tarjeta de racionamiento. Tambien pueden hacer la cola para comprar una barra a precio de mercado. Photo: Caridad

HAVANA TIMES — Como sabemos buena parte los cubanos, participar de una cola es incluirse en un buen termómetro de opinión.

Debo confesar, que hace buen tiempo que no tenía la impresión de primera mano, estar en la “cola del pan”* -por no emplear ese tiempo, a veces, no lo compro -con 60 personas mas-, en una espera que toma mas de dos horas.

Y Gentes! Escuche opiniones variados sobre muchos temas.

Uno fue la desconsideración que muestran los jóvenes y la antigua educación familiar. Otro tema fue de los dirigentes malversadores a los que imitan las nuevas generaciones.

Las malas decisiones “para todo” que han traído como consecuencia el estado incorrecto actual de las cosas y cómo no se para de tomar las mismas es otra señalamiento.

Las características del cubano y la imposición de su absoluta verdad para cuantificar y cualificar las cosas y cómo imitar y callar ha sido el camino tomado como salvador para la mayoría.

Otra persona habló de cómo los jóvenes prefieren un futuro fuera de Cuba en vez de hacer algo por ella, convencidos de que “aquí nada cambia.”

Opinaban y compartían sus experiencias los que pasaban los cuarenta y participaban de la conversación.

También había temas internacionales como las guerras arabes y la motivación de poder y expansión que no justifican las invasiones.

De los indignados: Egipto, España, México y Estados Unidos, un hombre tenía la opinión que este movimiento era de la clase media y no todos son parte de los 99%.

Hasta aterrizar las opiniones en la propia Panadería donde se encolaba todo este dialogo en grupo:

“Hoy no se fue la luz, no les falta el agua, tienen harina, los equipos y el horno funciona, y estan los trabajadores necesarios” –se cuestionaban tratando de buscar respuestas de la lentitude.

Es decir, que el origen de la tardanza podía ser la intención de sacar unos dulces -de los que se llenaron las vitrinas. Unos decían que “estaban en el mismo horno en que se hace el pan,” pero que “como dejarían ganancia inmediata los sacaban antes,” pues muchos parecían no haber desayunado.

“Este si es el pan nuestro de cada día” y así continuaban los comentarios, hasta la llegada del pan que irrumpió en gritos de: “¡Viene el pan!” y “Ahora no se vayan a colar que yo estoy aquí desde las 7:30 am” y ya era casi las 10:00 am.

Allí no faltó que decir -entre los pocos que dialogaban- se dio un verdadero espacio de opinión a los que deberían prestar atención, mientras la gente cobre confianza en sí mismos –tenga fe- para pararse a decirlo en los lugares y momentos de efectividad.

Les puedo asegurar que siendo aproximadamente el número 15 en comprar, porque yo también estaba allí desde temprano, llegué a mi casa relativamente cerca de las 11:15 am faltando solo 0:45 minutos para que la panadería cumpliera su horario oficial de apertura y faltando aún mucha gente por comprar su pan.
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Nota: Estar en la cola del pan: Frase usada con fines jocosos o de burla: “vamos a estar aquí (tomarse la cosa en serio) y no en la cola del pan (comiendo mierda).”

Regina Cano

Regina Cano:Nací y he vivido durante toda mi vida en La Habana, Cuba, la isla de la que no he salido aún y a la cual amo. Vine a esta realidad un 9 de Septiembre. Mis padres escogieron mi nombre por superstición, pero mi madre me crió fuera de la religión que profesaba su familia. Estudié Contabilidad y Finanzas en La Universidad de La Habana, profesión que no desempeño por ahora y que decidí cambiar por hacer artesanías, algo de cerámica y estudiar un poco sobre pintura e Inglés. Ah! Sobre la foto; me identifico con los preceptos Rastafari, pero no soy una de ellos, solo tengo este gorro que uso de vez en cuando, pero les aseguro que no tenía una foto mejor.

Un comentario sobre “El pan nuestro en la mañana de un domingo

  • Me parece que esto ya lo lei alla por los 60s, creo que tambien escuche algo similar en los 70s y 80s y no difiere mucho a una cola de pan de los 90s. Sin embargo, la gente si es puntual para los desfiles del primero de mayo o cualquier otro acto organizado. Al parecer son felices asi. sigan en la cola del pan que el tiempo pasa y …nos vamos poniendo viejos.

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