Tía Olga y una invitación para almorzar

Jorge Milanes Despaigne

Foto: Caridad

HAVANA TIMES, 26 feb — De solo invitar a alguien a comer por agradecimiento u ocasión idónea para celebrar, es un gran dilema para la mayoría de las familias cubanas. Hay que disponer de muchos días para encontrar lo que quieres cocinar y también dinero en ambas monedas nacionales.

Tía Olga me invitó este fin de semana a almorzar a su casa. Ella es una mujer pensionada y el dinero que percibe no le alcanza para cubrir sus necesidades. Al parecer, quiere mantener esta tradición familiar que muy pocas veces se hace, pero deseaba compartir conmigo su rico almuerzo.

Con la intención de socorrerle ante el gasto que supone esa invitación, fui al mercado a comprar algunas mazorcas de maíz, unas tiras de bacon, ají, cebollas y otros condimentos para hacer unos tamales bien sabrosos. Éramos ella y yo, así que no era un problema.

Temprano llegué a su casa con todo y cariñosamente le di un beso. Noté que estaba algo sorprendida, no me esperaba tan rápido.

Me invitó a pasar y en el trayecto a la cocina le hice saber lo que traía en la jaba.

Eché un vistazo a la meseta de la cocina y vi que ya tenía adobado en un pequeño plato el único pedacito de pollo (muslo con contra muslo) que recibe “por pescado” de la dieta del mes.

Me senté en una silla frente a la cocina, empecé a sacar las mazorcas de maíz, mientras le decía que no me iba a comer lo que tanto sacrificio le costaba…

Jorge Milanes

Jorge Milanes: Soy animador turístico y relacionista público. Hace 45 años que nací en un pequeño pueblo costero del este de la Habana llamado Cojímar. Me gustan mucho los viajes y las aventuras, ya conozco bastante sobre mi país y me gustaría conocer otras naciones. Disfruto leer, cantar, bailar, la alta cocina y hablar con gente interesante, que brinde sabiduría y alegría.

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One thought on “Tía Olga y una invitación para almorzar

  • Gracias Jorge, eres buenísimo dejando la verdad desnuda. Es una forma bien cotidiana de contar la miseria por la que pasan nuestros compatriotas. No me sorprende que ningún apologista del sistema no se haya presentado por aquí. Casi me haces llorar, porque la misma situación pasa mi tía.

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