Tres cubanos y una estafa artística

Yusimí Rodríguez

Señora Rosie Gordon Wallace en el evento de Southampton, detrás de ella una pintura de Yasser Castellano

HAVANA TIMES — Hace aproximadamente un año, me preguntaba cómo me ven los extranjeros. Ahora creo tener la respuesta: Somos ciudadanos altamente estafables.

Estamos tan ávidos de oportunidades, que solo los extranjeros pueden ofrecer, que no nos detenemos a calcular riesgos cuando de negociar con ellos se trata. Aquí solemos decir que quien no se arriesga ni gana ni pierde. Y nos arriesgamos, aunque el riesgo implique saltar de un trampolín de diez metros a una piscina vacía.

También solemos decir que nadie escarmienta por cabeza ajena. Se supone que debemos recibir todos los golpes en pellejo propio para aprender. Pero parece que ni siquiera recibiendo golpes aprendemos.

Trabajé durante ocho años con un escultor y vi historias como la que voy a relatar, y peores. Eso no impidió que uno de mis mejores amigos fuera estafado en mis narices.

Diáspora Vibe Cultural Arts Incubator es una organización creada para promover y nutrir el talento de artistas emergentes de América Latina y el Caribe. Así la describe su fundadora, directora y curadora Rosie Gordon Wallace.

Tuve la mala puntería de conocer a esta señora en mayo del 2011 en Casa de las Américas, de permanecer en contacto con ella por correo electrónico durante un año, y de presentarle al pintor Yasser Castellano, esposo de Verónica Vega, mi amiga y colega en el sitio.

Durante mucho tiempo conté esto con orgullo. Gracias a mí, no solo Yasser vendió cuatro pinturas a esta señora, que las pagó al contado. Además, nos invitó a ambos a un evento en Southampton New York. Debo ser justa y decir que cubrió el dinero de nuestras visas, y que si hubieran sido denegadas, la pérdida habría sido solo para ella.

No daba tiempo que ambos viajáramos a Southampton en agosto del 2012, y lejos de cancelar los planes, decidió redactar nuevamente las cartas de invitación para que asistiéramos a un evento en diciembre. Esta vez, incluyó a Verónica.

Ante tantas muestras de buena intención, era difícil que Yasser desconfiara, cuando Rosie Gordon Wallace regresó a Cuba, en julio del 2012, y le pidió sus pinturas para exponerlas en el evento de Southampton. Yasser entregó sus obras sin que mediaran contrato ni abogado.

No se nos ocurrió desconfiar entonces, ni más tarde, cuando la señora Gordon Wallace escribió para decir que solo tres artistas habían logrado vender sus obras en Southampton, y uno de ellos era Yasser. Los precios de las piezas eran 2000, 1200 y 700 USD. Tenemos su correo confirmándolos. Aún recordamos su cara, cuando Yasser fijó los precios en julio y ella dijo “more than fair”.

En octubre, el dinero de Yasser no había llegado a Cuba. Pero no desconfiábamos aún. Ambos habíamos obtenido nuestras visas y vivíamos el sueño cubano: viajar a otro país y regresar para contarlo.

El sueño se transformó en pesadilla lentamente. Primero nos dimos cuenta de que el viaje no iba a ocurrir. Tuvimos que darnos cuenta porque la señora Gordon Wallace nunca se molestó en decirnos que lo había cancelado.

Pero pienso que tenía todo el derecho de arrepentirse sin dar explicaciones. De lo que sí debió dar explicaciones fue del cheque que finalmente envió a la hermana de Verónica en La Florida, para Yasser, por sólo 1500 USD.

Desde los Estados Unidos solo es posible enviar dinero a Cuba para un familiar. Verónica tiene a su padre y hermana en ese país. Rosie Gordon Wallace podía enviar el dinero a través de alguno de ellos. Le tomó tres meses hacerlo.

Asumiendo que los cuadros se hayan vendido en el precio fijado por él (y no más caros, como muchos nos han dicho que podría haber sucedido) la suma total de la venta eran 3900 USD, de los cuales, Yasser estaba preparado para perder incluso la mitad.

Escribí a Rosie Gordon Wallace varias veces, segura de que había una explicación lógica para que Yasser recibiera menos de la mitad de su dinero. Llegué al punto de crearme (o intentar crearme) una cuenta en Facebook, para contactarla. Pedí a una conocida en los Estados Unidos que la telefoneara, para saber si tenía algún problema de salud.

Mis esfuerzos rindieron frutos. En diciembre, recibí un correo suyo que decía textualmente “I’ll be in touch, not well”. Aún espero que se ponga en contacto.

El padre de Verónica viajó a La Florida para reunirse personalmente con Rosie Gordon Wallace.  A través de él, Yasser recibió su dinero (con el gravamen que se aplica a los dólares, recibió poco más de 1300 CUC) y las explicaciones que demandaba.

Sobre el viaje: Rosie Gordon dijo haber decidido cancelarlo cuando empezaron las preguntas sobre la demora con el envío del dinero, y sobre la cantidad. Parece existir alguna regla no escrita, según la cuál, cuando negociamos con extranjeros, los cubanos debemos hacer como anuncia el spot televisivo del programa de videos clip Lucas: “Lo que te den, cógelo”. Sin protestar, sin preguntar, sin decir absolutamente nada, a no ser “gracias”, aunque te estén jodiendo.

Sobre el dinero que recibió Yasser por la venta de sus pinturas: La señora Gordon dijo que realizó muchos gastos con nosotros. O sea, 160 CUC para la visa de Yasser y 150 para la mía. Ambos viajábamos a través de instituciones, por tanto no tuvo que pagar nada a la Oficina Cubana de Inmigración, por las cartas de invitación (el trámite aún existía entonces).

Yasser ya tenía pasaporte y yo pagué el mío en moneda nacional, de mi bolsillo. Con los gastos de Verónica no tuvo nada que ver, porque su padre los cubriría.

Tampoco era justo que le cobrara mis gastos a Yasser, ya que la idea de invitarme fue suya.

Pero de alguna forma, la señora Gordon decidió que era justo que Yasser compensara sus gastos no solo con más de la mitad del dinero de la venta de sus pinturas, sino con dos de sus obras, que parece no tener intenciones de devolver.

La hermana de Verónica la ha telefoneado para recuperarlas y nunca ha devuelto las llamadas. Ha ido en varias ocasiones al lugar donde radica Diaspora Vibe Cultural  Arts Incubator, que es también donde reside Rosie Gordon Wallace, y lo ha encontrado vacío.

Es curioso que uno de mis argumentos para confiar en la buena voluntad de esta mujer fuera el hecho de que nos hubiese dejado el dinero para las visas.

Mi lógica decía que aquello no tenía sentido si no tenía intenciones de que viajáramos finalmente, sobre todo porque la idea de invitarnos fue suya. Ahora pienso que en realidad fue muy buena inversión: más de la mitad del dinero de la venta y dos pinturas, por una inversión de 310 CUC. No está nada mal.

Pinturas en el evento de Southampton. Pintura grade al centro, y la bandera a la derecha, son de Yasser Castellano

Ahora pienso que no es casual que esta mujer trabaje fundamentalmente con artistas emergentes de países subdesarrollados, justo los más desesperados por alguna oportunidad.

Nuestro exceso de confianza, y digo nuestro porque estuve presente cuando Yasser entregó sus pinturas y me siento responsable, hace imposible cualquier reclamación.

Todo lo que podemos hacer es intentar advertir a nuestros compatriotas. No me refiero solo a los cubanos, sino a cualquier tercermundista, a cualquier artista desconocido, ansioso de promover su obra, de que se le abran las puertas, de despegar.

Sé que desafortunadamente, esta historia se repetirá, porque las desgracias solo nos parecen verosímiles cuando las tenemos encima; porque la gente seguirá sintiendo la necesidad de arriesgarse.

Arriésguese, pero en presencia de un abogado, con todos los documentos necesarios en regla. Lea cualquier documento quinientas veces antes de firmar. Nunca será suficiente.

No estoy alertando solo sobre Diaspora Vibe Cultural Arts Incubator, sino sobre cualquier extranjero aparentemente altruista y bien intencionado. Ojalá esté errada, pero esta historia me ha llevado a la conclusión de que es casi imposible que un extranjero se acerque a nosotros con intención de beneficiarnos. Si nos beneficiamos de alguna forma, es solo un efecto colateral.

Por tanto, intente no ser el próximo. No deje que un familiar, un amigo o un conocido sea el próximo.

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