¿Cuánto compra un peso cubano?

Por Pilar Montes

Una bodega donde los cubanos pueden comprar productos racionados y otros a la libre. Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES — Para contestar la pregunta del título, puedo afirmar que casi nada, quizás dos viajes en ómnibus urbanos de 40 centavos cada uno y un periódico Granma, si se compra en el estanquillo o goza de una suscripción, porque los revendedores lo cobran a peso.

En cuanto a alimentos, ese mismo billete con la efigie de José Martí puede comprar 20 panes por el sistema de racionamiento si tiene la persona esa misma cantidad de familiares en el núcleo.

En la bodega o tienda donde el núcleo familiar tenga inscrita su libreta de racionamiento, sistema en vigor desde 1963, un peso pagaría por tres libras de azúcar blanca -15 centavos- y una de turbinada -10 ctvos.-  por persona al mes o 9 huevos a 15 centavos cada uno, aunque cada consumidor solo recibe cinco al mes, pero puede optar por los “liberados” a 1.10 pesos cada uno, es decir a 33 el cartón.

Los frijoles, una pequeña cuota mensual de 12 onzas, cuesta 85 centavos por consumidor, y el pollo, cuando se distribuye, que generalmente ocurre dos veces al mes, se vende a libra por persona por el precio de 70 centavos y en la entrega llamada “pollo por pescado” se distribuyen 11 oz. adicionales a 55 ctvos, así como media libra de jamonada a 1.50 pesos al mes.

El arroz, ese cereal que no puede faltar en la dieta del cubano, cuesta unos 3.00 pesos las 7 libras que se distribuyen por libreta a cada consumidor por mes, aunque ahora el que se vende a parte en forma liberada, cuesta 4 pesos, rebajado un peso al precio anterior.

Otro producto muy popular es el café que, por el precio, parece que la política oficial busca desanimar su consumo, porque cobran 4 pesos por paquetico de 4 onzas y si hay ofertas de estos liberados, entonces sube a 15 pesos.

Un elemento muy importante para elaborar cualquier comida es el aceite de soya o girasol, en proporción de 200 mililitros cuesta 20 centavos. Otro producto muy esperado son las pastas, en formato de 400 gramos por 85 centavos el paquete.

Fuera del racionamiento se venden en la misma tienda jabones de baño a 5 pesos de poco gramaje y a 20 pesos los más grandes, pasta de dientes a 8.00 pesos el tubo, y detergente líquido para fregar vajillas, a 25 pesos.

Estos son los productos en cantidades muy reducidas que están al alcance de ancianos jubilados o pensionados, cuyos ingresos oscilan de 200 a 300 pesos (de 8 a 12 usd) mensuales, quienes tiemblan al oír rumores que quitarán la cincuentenaria “libreta de abastecimiento”.

Consumo infantil  y adolescente

Hace cinco décadas, los niños de mi familia pedían 20 centavos para comer algún dulce o chuchería. Luego, esta quinta parte de un peso se convirtió en un billete. En la actualidad, la grey infantil no pide a sus padres menos de cinco pesos para el mismo fin. Los cines oscilan entre uno y dos pesos.

Ya los adolescentes no son “otros cinco pesos” como dice la frase popular. Una discoteca o salida con la novia requiere más de cinco CUC (peso convertible o divisa equivalente a 125 pesos) para las salidas de menos compromiso y de 10 ó 20 para los de familias más pudientes.

Las parejas con hijas quinceañeras y sin familiares que envíen remesas, deben guardar años para poderle ofrecer una fiesta de cumpleaños a la joven, una excursión o reservación en las playas. También se debe tener en cuenta el fotógrafo y el álbum para conservar el recuerdo.

Personas enfermas o ancianas

Si la familia tiene un pariente anciano o con tratamiento médico, los males más comunes son la diabetes o la hipertensión arterial, los costos se disparan en medicinas, pañales desechables,  leche en polvo (serían unos 60 pesos por una bolsita de 500 gramos), viandas que aunque fueron rebajadas el mes pasado, junto a frutas y vegetales, todavía se requieren 20 pesos para elaborar un puré de viandas, una ensalada y una fruta o porción de ella.

La carne de cerdo en el agromercado está de 30 a 40 pesos la libra, el carnero algo más barato y la de vacunos en la tienda en divisas a unos 60 pesos la libra. Un par de zapatos tenis cuestan en el entorno de 300 pesos (12 Cuc), para solo poner un ejemplo de las necesidades de vestir.

La hospitalización de un ser querido impone una carga pesada a los más allegados. Los pocos que reciben ayuda del exterior a veces pagan 5 CUC la noche para que alguien se quede con el enfermo, pero los que carecen de esos ingresos, se turnan en las noches y luego deben trabajar por el día o cuidar niños pequeños en la casa.

Estos últimos tienen que enfrentar estos avatares, buscando otro empleo o ir hacia el trabajo por cuenta propia o el turismo, o lo que es peor, arriesgarse en negocios ilícitos.

Precios bajan ¿y los ingresos?

Hace más de una década, cuando era todavía más bajo el promedio de salarios, las jubilaciones y los precios no estaban tan altos, algunos economistas sacaron la cuenta que un núcleo de cuatro personas tenía que ingresar no menos de mil 200 pesos mensuales para poder satisfacer sus necesidades básicas de alimentación, vestirse, transporte y muchos, la renta de su vivienda.

Había concluido el Quinto Congreso del Partido, en el cual se abordó la apremiante situación de los salarios. Incluso llegó a circular una resolución de aumento salarial de los periodistas en la que, en mi caso, vería incrementados mis ingresos de 450 a mil 300 pesos, según mi calificación y cargo.

Sin embargo, esto fue un rumor infundado. Solo los trabajadores de la Salud y los educadores tuvieron un  incremento salarial, mientras en otras ramas solo se aumentó con un plus a los que tienen grados científicos.

Se habla que las rebajas de precio tratan de recuperar el poder de compra perdido del peso cubano, pero no se menciona nada sobre el aumento de salarios y pensiones ni se pone fecha a la unificación monetaria.

Como señala la periodista Natasha Vázquez, “en un país con precios de Suiza y salarios medios de los más bajos del planeta, esta era una medida muy necesaria y todavía insuficiente.”

Con la “libreta de abastecimiento” casi en vías de extinción, la mayoría de estos productos no son lujos, sino muchas veces la única alternativa sobre la mesa.

Todo indica que aún falta un largo camino por recorrer que pasa por aumentar la productividad y los salarios (en ese orden, ¿o viceversa?) pero revisar y continuar bajando los precios, pueden ser avances que ganen tiempo, pero no ofrezcan una solución definitiva.

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