El Cardenal Ortega se enfrenta a sí mismo

Vicente Morín Aguado

El Cardenal Jaime Ortega (izq)

HAVANA TIMES — Los sucesos del pasado 3 de julio relacionados con el Cardenal Ortega necesitan entenderse a partir de un concepto del cual el obispo cubano fue privilegiado receptor: Dejar de ser Iglesia autorreferencial.

En marzo pasado Palabra Nueva, revista de la arquidiócesis habanera, publicó una entrevista donde la periodista Yarelis Rico plantea el tema a Su Eminencia con una ligera variación de la expresión original, sin por ello cambiar el concepto:

“El propio Papa Francisco ha insistido en que debemos dejar de ser una Iglesia referencial, encerrada en sí misma y salir a las periferias existenciales.”

De la extensa respuesta del Arzobispo de La Habana selecciono un párrafo definitorio:

“No hemos sido capaces de tender un puente o salir a encontrarnos con el otro. Salir a encontrarnos no es emprender un gran viaje o desplazarse kilómetros, sino, simplemente, salir de uno mismo para ir al otro y darnos cuenta de cuáles son sus necesidades, sus expectativas y hasta sus prejuicios…” (Palabra Nueva, marzo de 2015, pág. 33)

Recientemente otro periodista, Fernando Rasverg, elaboró un alegato a favor del tan cuestionado líder religioso, publicado en Havana Times. Tras 50 años de sacerdocio, 35 siendo Obispo y 20 de purpurado, la lista de méritos es larga, sin embargo, al borde de sus 79 años de vida, considero que su tarea final será garantizar el éxito mediático del tercer Pontífice que nos visita en menos de veinte años.

El asunto de sacar definitivamente del enclaustramiento a la curia católica cubana queda lejos de las posibilidades del paciente cristiano nacido en Jagüey Grande, sus declaraciones durante los últimos meses muestran a un líder religioso lejos de la realidad y, si la cotidianeidad de nuestro pueblo está en su conocimiento, no tiene la voluntad de expresarlo.

Jaime Ortega

Resulta inaudito callar ante hechos irrebatibles: (1) Aunque el actual gobierno terminó liberando a la mayoría de los presos políticos, todavía hay, se agregan además, nuevos presos de conciencia. (2) La represión contra los opositores activos, en plena calle, no cesa, más bien aumenta en la medida que el desafío a las autoridades es mayor.

De tales verdades Su Eminencia responde con el silencio. Por cierto, con otro talante lejos de la grosería de la cual se quejó nuestro cardenal, el conocido opositor Antonio Rodiles le abordó el muy noticiado 3 de julio:

“En la misma recepción, el opositor le entregó al cardenal una copia de la propuesta de Ley de Amnistía, texto que presentó este viernes en el marco del Foro por los Derechos y las Libertades. El documento calcula la existencia de unos 74 presos políticos actualmente en la Isla.” (Diario de Cuba, julio 4 de 2015)

Es tiempo de recordar a dos pensadores amantes de la libertad:

La libertad es el derecho de todo hombre de decirle a otro lo que no quiere oír. (George Orwell)

“Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, a pensar y hablar sin hipocresía.” (José Martí)

Tal será el problema básico de la Iglesia Católica tratándose del futuro inmediato de Cuba. Resulta paradójico que el mencionado mensaje donde el todavía Cardenal Jorge Mario Bergoglio habla de abandonar la Iglesia Autorreferencial, fuera entregado en calidad de nota confidencial a su compañero Jaime Ortega cuando pronto estarían junto a los demás purpurados en la histórica misión de elegir la nueva cabeza universal de su Iglesia.

Ha pasado el tiempo, leyendo Havana Times, una lectora-comentarista bien informada, así como talentosa, escribió con cierta ironía:

“El problema es que el Cardenal no se mueve de su oficina y parece que tampoco tiene Internet y eso de reunirse con la Comisión Nacional CNDHRN, no lo ha hecho hasta ahora, en su juego político que no pastoral con el gobierno cubano. Creo que el Cardenal se debe informar primero antes de decir una afirmación tan peregrina y si no quiere ser abordado en una recepción, debe dar señales de que abre y no cierra sus puertas a los cubanos todos.” (Marlene Azor, Havana Times, julio 9 de 2015)

Pasarán dos meses hasta recibir en La Habana al primer pontífice latinoamericano, reproduzco sus palabras cuando en La Nación de Buenos Aires le preguntaron por la renovación de su Iglesia:

“Me gusta usar la imagen de hospital de campaña: hay gente muy herida que está esperando que vayamos a curarle las heridas, heridas por mil motivos. Y hay que salir a curar heridas.”

Vicente Morín Aguado: morfamily@correodecuba.cu

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