Cuenta regresiva en mi caso de asilo

Por Michelle Quezada

HAVANA TIMES – Estoy a pocos días de mi reunión con la junta de migración en Noruega, para apelar la revocación de mi caso de asilo. Ha sido un año y 6 meses de lucha, de incertidumbre y ansiedad. Por fin tendré la oportunidad de ser escuchada una vez más.

Desde mi exilio forzado mi vida ha sido una montaña rusa de emociones. Mi preocupación y el temor tan grande de que me regresen a Nicaragua y me maten o encarcelen están presente cada día. Saber que se cerca el momento cuando por fin sabré qué pasará con mi vida, me llena de tantos sentimientos inexplicables. 

Después de 3 años desde que mi generación y Nicaragua entera despertamos y nos levantamos contra la Dictadura del país, la represión continúa. No tenemos libertad de pensamiento, tampoco de prensa. 

El régimen sigue perfeccionando su maquinaria dictatorial y se aferran a seguir en el poder por mucho más tiempo. Las elecciones en noviembre 2021 serán un fraude totalmente, y eso se ha confirmado con todos los actos cometidos por el poderío Ortega con sede en su residencia/despacho del barrio El Carmen, en Managua.

Esto en lo personal me afecta demasiado a mí y a los demás exiliados, ya que claramente no podemos regresar a nuestro país, pues se sabe bien cuál sería nuestro destino. 

El retorno seguro a Nicaragua no existe. Conocemos perfectamente los casos de personas que han vuelto y ahora se encuentran condenados. Un caso ejemplar es el preso político Cristhian David Meneses Machado, originario de Masaya, que fue injustamente condenado a 48 años de prisión después de haber regresado de su exilio en Costa Rica. 

El estado policial, los secuestros, y la reorganización paramilitar son muestras claras que en Nicaragua las cosas no cambiarán este año. 

Me atormenta cada día que mi familia en Nicaragua viven en casa por cárcel obligatoria, sometidos por el régimen. 

El día de mi última oportunidad para intentar construir lo que el régimen me ha arrebatado están muy cerca. No pierdo la fe de que Noruega me pueda brindar protección. Y así, por fin, sentirme segura de que los esbirros no me causarán más daño. 

He tratado de mantenerme serena, pero de igual forma me llena de tristeza e impotencia ver todas las atrocidades que el régimen comete cada día en mi amada Nicaragua. 

Pase lo que pase no van a callarme y seguiré denunciando la dictadura de Ortega y todos sus crímenes. Seguiré manifestándome de todas las maneras que pueda hacerlo, porque quiero una Nicaragua libre. Los nicaragüenses merecemos Justicia y Libertad. 

Lea más del diario de Michelle Quezada aquí.

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