El relevo está asegurado

Yusimi Rodríguez

Foto: Elio Delgado

HAVANA TIMES, 25 oct. — El viernes llevé a mi sobrina a la escuela, para su primera acampada de pionera exploradora. Como todas las actividades pioneriles, esta comenzó con las notas del himno nacional entonadas por alumnos y maestras.

Y como en casi todas las actividades pioneriles, los pioneros procedieron a decir sus consignas; cada tropa de pioneros exploradores recitó una diferente, con fuerza, con emoción. Y si no había fuerza y emoción suficientes, la directora o la maestra les orientaban repetirla.

Viendo la emoción de mi sobrina y sus compañeritos por la acampada, era fácil regresar a los días de mi infancia y sentir nostalgia.

También vestí pantalón de mezclilla, pulóver y sombrero para sentirme exploradora; también tuve amiguitas y amiguitos con quienes compartí la emoción por lo desconocido; también coreé consignas. En realidad, coreé las mismas consignas.

Foto: Elio Delgado

Eso es lo increíble. Pasan los años, cambian las modas; pero no las consignas. Cambia la situación del país: primero, el proceso de rectificación de errores en los ochenta; luego la caída del campo socialista y el consecuente Período Especial, durante los noventa.

Ahora actualizamos, nos dicen, nuestro modelo socialista y eliminamos errores del pasado (los que, al parecer, sobrevivieron a aquel proceso de rectificación de errores), de los que siempre nos alertó el eterno líder de la Revolución Cubana, según pudimos apreciar en varios fragmentos de sus antiguos discursos, publicados ahora, durante varios meses por el periódico Granma.

Ya los pequeños negocios privados no son un vestigio de la burguesía, sino la posible salvación para la economía del país. Pero continuamos repitiendo las mismas consignas.

Los pioneros entre seis y once años de edad aún no saben muy bien quién fue Ernesto Che Guevara, pero tienen claro que quieren ser como él. A esa edad, apenas han visto el mundo, no conocen la historia del país, menos aún la universal.

Todavía son sus padres quienes deciden qué ropas y zapatos llevarán; no comprenden qué es el socialismo o el capitalismo, pero gritan que están dispuestos a defender el primero al precio de sus vidas si es necesario, y que bailarán “como buenos comunistas”, según una de las consignas gritadas por los pioneros, aunque no sean capaces de definir el comunismo.

El momento cumbre de mi nostalgia llegó con el lema: “si quieres montar en burro, en los Estados Unidos hay un burro presidente.” A punto estuve de gritar “yo también lo repetí en este mismo patio hace….” (No voy a decir cuántos años).

Foto: Elio Delgado

Lo importante es que el inquilino de la Casa Blanca ha cambiado varias veces, mediante elecciones presidenciales, desde que grité por primera vez la consigna, pero esta continúa inamovible.

El presidente de los Estados Unidos es un burro, aunque muchos pioneros no sepan su nombre. Y no es que me sienta identificada con el señor Barack Obama, en realidad pienso que el burro sería más merecedor del Premio Nobel de la Paz.

Me pregunto si han sido realmente los pioneros los autores intelectuales de estos lemas que se han mantenido en el hit parade a lo largo de los años.

Lo que me quedó claro el viernes es que las generaciones que nos suceden ya recibieron la antorcha. Podrán cambiar muchas cosas, y nos faltarán otras tantas, pero siempre habrá consignas que gritar, y habrá, por supuesto, quien las grite.


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