¿Y si se rompe la guagua?

Yusimí Rodríguez

Bus roto en La Habana del este. Foto: Caridad

HAVANA TIMES, 29 mayo — Que se rompa la guagua es una de las peores cosas que nos puede pasar a los que dependemos del transporte público.  Por eso no solo es importante cuidarlas, sino depositar el dinero en la alcancía cuando montamos.

Muchas personas no lo hacen y eso es algo que critican la televisión y la prensa.  Si usted recibe un servicio, debe pagar por él; es lo correcto. ¿Pero, y si no lo recibe?

El viernes pasado llegué a la primera parada del P 6 en el Vedado a las 7 p.m. Había una inspectora repartiendo tickets para organizar la cola, una suerte que una no tiene todos los días.  La primera guagua llegó y montaron las personas que iban delante de mí, pero se acabaron los asientos.  Yo sería la primera en la guagua siguiente y podría viajar sentada.

Pero mi voz interior me recordó un lema que tenemos aquí: “La luz de alante es la que alumbra.”  Una no sabe cuándo vendrá la otra guagua, así es que monté, y cumplí con mi deber ciudadano de pagar la guagua.

Tres paradas después la guagua se rompió.

Y ahora usted supondrá que nos devolvieron el importe del pasaje o al menos un ticket que nos permitiera viajar en la siguiente guagua sin pagar, porque ya habíamos pagado. Sobre todo aquellos que se montaron justo en la parada dónde se rompió el vehículo.  Pero no fue así, porque la alcancía no puede abrirse.  Ya no hay conductores que cobren el pasaje y le entreguen a una el vuelto (sí, la otra cosa interesante de este nuevo sistema es que no hay vuelto; si usted tiene 40 centavos se salvó, si tiene un peso, otro pasajero le da sus 40 centavos y usted echa su peso por los dos, pero siempre pierde 20 centavos), ni que le de un ticket de trasbordo si se rompe la guagua.  El chofer tampoco tiene tickets de trasbordo que entregar.

La televisión y la prensa nos exhortan a pagar la guaga. ¿Pero qué pasa con el vuelto?

Hace unos meses pasé por un comedor comunitario y vi un cartel que anunciaba cambio de menudo. Pero eso solo era para retirados y personas muy ancianas que comen al?í. Me pareció bien que les ahorraran las largas colas de los bancos. Quien trabaja tampoco tiene tiempo para hacer cola en un banco. Y aunque tenga tiempo, los 40 centavos exactos evitan el problema del vuelto.

¿Pero qué pasa cuando la guagua se rompe?  ¿Quién nos devuelve el dinero para pagar el siguiente transporte?  Lo mejor es que cuando usted se monta en la próxima guagua y le explica al chofer que la anterior se rompió, él le responde que eso no es culpa suya. Además, ¿cómo sabe él que usted realmente viajaba en la guagua que se rompió?

En la página del periódico Granma dedicada a la opinión de los lectores, se ha propuesto la solución de que se vendan los tickets por anticipado en estanquillos, pero en cualquier caso el ticket de trasbordo hace falta. Es importante que las personas paguen la guagua, y es incluso justo que se les multe si no lo hacen. Pero lo primero que el Estado debe garantizar es que podamos pagar sin perder dinero, y sobre todo que se nos compense si sucede algo que le impida a la guagua hacer su recorrido completo.

Como ven no siempre la luz de alante es la que alumbra. Ahí estaba yo, dentro de un tumulto de personas locas por llegar a sus casas y decididas a montarse en la primera guagua que apareciera a cualquier precio. La guagua que apareció fue un P6, ese en el que yo habría viajado sentada si hubiera esperado en la primera parada.

Paró muy lejos y hubo que correr. Cuando llegué a la puerta tuve que soportar los empujones de la gente para subir. Soportar no, agradecer que me esprimieran, porque al menos garantizaba llegar a mi casa (si esta guagua no se rompía). Lo que me faltaba era que encima de eso el chofer se atreviera a exigirme el pago de la guagua (tienen una norma que cumplir y de eso depende su salario). Pasé junto a la alcancía sin echar un medio y sin disimular; es más miré al chofer directo a los ojos a ver si me decía algo. Por suerte, no lo hizo.


One thought on “¿Y si se rompe la guagua?

  • el 30 mayo, 2010 a las 11:33 pm
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    que pena mi amigo.algunas veces se llega mas rapido caminando .que en guagua.como uno dice a pinzel.oh con la marca del carro el doch pies.aparte es un buen ejercicio.y conservamos energia en estos tiempos muy dificiles en que estamos viviendo principalmente con el oro negro del petrolio

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