Wang Jing, socio de Ortega, expulsado de la Bolsa de Shanghai

Daniel Ortega y Wang Jing, empresario chino durante la firma de la concesión canalera. Foto: CONFIDENCIAL.

El socio de Daniel Ortega en el fallido proyecto del canal interoceánico perdió casi 29.500 millones de dólares

Por Iván Olivares (Confidencial)

HAVANA TIMES – La participación de Wang Jing y la compañía Beijing Xinwei Technology Group Co., Ltd. (también conocida como Grupo Xinwei), en el mercado chino de acciones, ha llegado a su fin, después que la Bolsa de Valores de Shanghai (SSE, por sus siglas en inglés), expulsó del mercado bursátil, tanto a la empresa como al empresario.

El entonces desconocido magnate chino, Wang Jing, cobró notoriedad en Nicaragua en 2013, cuando Daniel Ortega anunció su intención de concederle una concesión para construir un canal interoceánico por Nicaragua, a un costo inicial de 40 millardos de dólares, que luego subiría a 50 millardos. Si al presentarlo, Ortega se refirió a él como ‘el fantasma’, el asiático hizo honor a ese mote, cuando simplemente desapareció, después que no pudo cumplir ninguna de sus promesas.

Las sanciones impuestas por la SSE, “incluyeron la exclusión de la cotización de las acciones de la empresa, y la inhabilitación de Wang para desempeñar cualquier función administrativa en las empresas que cotizan en bolsa durante diez años”, según un reporte publicado por The Epoch Times, un medio internacional basado en Nueva York que publica noticias de China.

Después que se le impusieran las sanciones, los activos del Grupo Xinwei cayeron a terreno negativo, constituyendo una deuda de 2300 millones de dólares “y crearon una importante agitación financiera para más de 100 000 de sus accionistas”, reza el artículo citado.

No era la primera vez que la incursión de Wang Jing en la Bolsa de Valores se saldaba con una pérdida multimillonaria de recursos.

En octubre de 2015, luego de una caída del mercado bursátil chino, la fortuna del empresario decayó en 9100 millones de dólares, al perder el 89.2% de los 10 200 millones de dólares que había acumulado.

Mientras continuaba su errático comportamiento en bolsa, el 26 de junio de 2017, la compañía entregó unos dividendos de 0.009 renminbis por acción.

Renminbi, o ‘dinero del pueblo’, es el nombre de la moneda china, aunque en el resto del mundo se conoce como yuan. En junio de 2017, un yuan se cotizaba en 15 centavos de dólar, según información disponible en línea, lo que significa que se pagaron 0.00135 dólares (menos de la séptima parte de un centavo de dólar) por acción.

Al iniciar el segundo semestre de 2019, y luego de caer durante 36 días consecutivos, el Grupo Xinwei fue excluido del mercado bursátil, después de más de 900 días de estar suspendido, luego de establecer un récord de caídas consecutivas de acciones ‘A’, donde se evaporaron casi 29.5 millardos de dólares, afectando a más de 150 000 accionistas.

Según un reporte de la Bolsa de Shanghai, a la que CONFIDENCIAL tuvo acceso, ese año, Xinwei fue el cuarto mayor perdedor, entre las empresas que cotizan en ese mercado, después que sus acciones cerraran 2018 en 14.59 renminbi, y exactamente un año después se cotizaran en 3.06 para una caída de 79.03%, lo que seguramente contribuyó para que la SSE la incluyera en su lista de compañías en riesgo de ser dadas de baja en 2019, tal como terminaría ocurriendo.

En marzo de 2020, cuando el asiático ya había desaparecido del horizonte nicaragüense, los mercados se hicieron eco de otra debacle de los negocios de Wang Jing, cuando el valor de sus acciones cayó en 45.8%, con lo que su fortuna nominal se redujo aún más.

Tratos misteriosos y falta de transparencia

Reportes de prensa muestran que, mientras el campesinado nicaragüense se organizaba para efectuar un centenar de marchas de protesta contra el proyecto de canal interoceánico, Wang Jing aprovechaba las expectativas iniciales que generó el proyecto, “para atraer inversionistas y cotizaciones fantasma”, captando 4200 millones de dólares en septiembre de 2013, con lo que, en los siguientes dos años, el valor de mercado de la empresa superó los 31 millardos, y fue incluida en el exclusivo índice SSE 50.

Ese desempeño benefició grandemente a Wang. Según Forbes China, Wang era dueño de 1010 millones de acciones del Grupo Xinwei, que llegaron a valorarse en 6600 millones de dólares en 2014, lo que lo convirtió en uno de los principales multimillonarios de China. “El Grupo Xinwei permitió que tres inversores chinos adicionales se convirtieran en multimillonarios”, reporta The Epoch Times.

“El atractivo inicial del Grupo Xinwei eventualmente se evaporaría debido a su base débil, tratos misteriosos y falta de transparencia”, añade el artículo, reseñando algunos de los casos por los que la empresa sería dada de baja de la Bolsa de Valores, después que Wang asumiera la presidencia del Grupo Xinwei.

“Wang afirmó que la compañía había convertido una pérdida en una ganancia de USD88,4 millones debido a un gran pedido de USD466 millones de Camboya. Pero un informe de investigación de NetEase Finance en 2016… dijo que el informe de Wang era fraudulento. Las ganancias que informó, se basaron en una ilusión creada con su subsidiaria, Cambodia Xinwei”, dice el artículo.

Los datos de la investigación señalan que Camboya Xinwei acordó pedir 466 millones de dólares en productos al Grupo Xinwei, que usó la orden como garantía para obtener un préstamo de 466 millones del Banco de Desarrollo de China, y que luego Camboya Xinwei usó esos fondos para financiar su pedido al Grupo Xinwei, mecanismo que la compañía habría usado para expandir sus operaciones a Ucrania, Rusia, Tanzania, Nicaragua y otros.

Con los recursos –y la fama- adquirida, Wang se embarcó en otros megaproyectos internacionales, que nunca llegaron a materializarse, como el canal por Nicaragua. Entre ellos, Beijing Skyrizon Aviation, empresa que fue sancionada por Estados Unidos, por intentar adquirir una empresa ucraniana de motores de aviación, así como la construcción de un puerto de aguas profundas en Crimea.

También se menciona la adquisición de una compañía de satélites israelí; la participación en la seguridad en el extranjero, y hasta la creación de una “red de información aérea y espacial”, que contaría con más de treinta satélites, para formar un sistema de comunicación global. “Estos proyectos… entusiasmaron a los medios e inversores, y ayudaron a la empresa a obtener nuevos préstamos para pagar la deuda anterior”, concluye el artículo.

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