Vuelve a la palestra el equipo unificado

Por Ronal Quiñones

HAVANA TIMES – La idea ya había sonado con anterioridad, pero en los últimos días ha ganado fuerza con declaraciones de varios peloteros residentes fuera de Cuba, algunos incluso ya retirados, sobre la posibilidad de confeccionar una selección de béisbol de manera independiente a la Federación cubana de la disciplina.

La semana pasada, varios peloteros cubanos que se desempeñan en Grandes Ligas se unieron en la Asociación de Peloteros Cubanos Profesionales (ACPBP, por sus siglas en inglés) para promover la creación de un equipo que participe en el próximo Clásico Mundial de Béisbol.

Dentro de la junta directiva de la recién nacida ACPBP están exjugadores como Luis Tiant, Edilberto Oropesa, René Arocha, Euclides Rojas y Orlando “El Duque” Hernández, entre otros.

La iniciativa incluye una petición a la fanaticada cubana para apoyar esta decisión, alojada en el sitio change.org

Se piensa en una cantera de cientos de jugadores que han abandonado la isla en los últimos años, varios de los cuales brillan en las Grandes Ligas, pero también en otros que se desempeñan en torneos de Asia.

Cuando se lanzó esta iniciativa hace unos años se pensaba en hacerlo de manera unificada, con algunos de los peloteros que actualmente integran la selección nacional, pero ahora se quiere hacer de manera completamente independiente a las autoridades cubanas, lo cual dejaría fuera a estos elementos, aunque nunca ha sido el propósito cargar contra ellos.

La razón es que es la Federación, que ya denominó el hecho como “farsa”, la que aparentemente ha renunciado a participar en el próximo Clásico, en 2023.

El detonante es de todos conocido: la profunda crisis de resultados de Cuba en la arena internacional.  Desde el Clásico Mundial de 2006, hace ya más de 15 años, la selección mayor no archiva un resultado destacado, e incluso acumula varios bochornos: sus participaciones en los Clásicos siguientes, la no clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y la desastrosa actuación en los Panamericanos de Lima 2019, por solo mencionar los más sonados.

Aunque los directores de esos equipos han sido señalados como los principales culpables, lo cierto es que la pelota cubana no está al nivel ya ni siquiera de sus vecinos en el continente, que si bien no tienen Ligas demasiado potentes, sí presentan en todos los torneos a jugadores con experiencia en Grandes Ligas, que son capaces de hacer los ajustes necesarios en medio del certamen. Incluso en un mismo juego, para llevarse la victoria en el momento oportuno, mientras los nuestros son incapaces de adaptarse a la variedad de lanzadores y bateadores que enfrentan.

La causa fundamental es el bajo nivel de nuestro torneo doméstico, donde cualquiera batea por encima de .350 de average, una cifra más que exclusiva en cualquier pelota que se respete. La debilidad de la mayoría de nuestros lanzadores, muy pocos capaces de sostener las 90 millas de velocidad en sus envíos, con poco control y con escaso desarrollo del pensamiento táctico, hace que nuestros toleteros estén muy cómodos en el cajón de bateo y luego sufran cuando se paran ante un verdadero serpentinero.

Si a esto se suma que cuando se conforma la escuadra, los que se supone que se echen el equipo encima, los pocos que brillan en la Liga japonesa, no están en su mejor forma, lo que se viene es el desastre total.

Algunos pudieran pensar que esta dura realidad sería igual si contamos con el talento de las Grandes Ligas, pero eso está por ver. Además del estado físico, la motivación juega aquí un papel fundamental, y quienes de verdad tengan deseos de vestir el uniforme de las cuatro letras es probable que rindan de manera al menos decorosa.

Por supuesto, esto queda dentro del campo de la especulación, pero si no se prueba, nunca se sabrá si funciona. Esa ha sido la fórmula utilizada por el deporte cubano en los últimos años, pero solamente son elegibles aquellos que las autoridades cubanas consideran “dignos” de representarlos. No es solo con la pelota, en los últimos años hemos prescindido de voleibolistas estelares que abandonaron el país por disímiles vías.

Yuliesky Gourriel, José Dariel Abréu y el exMLB Odrisamer Despaigne, entre otros, han exteriorizado públicamente su deseo de integrarse a esa hipotética selección nacional, pero nadie les ha respondido. Supuestamente más fácil lo tenía el jardinero Henry Urrutia cuando hizo lo mismo el año pasado antes del preolímpico, pero no recibió la aprobación. Ni siquiera por ser el hijo de una Gloria del Deporte Cubano, de esos plenamente identificados con el ideal político dominante, o porque no está activo en el béisbol estadounidense… todo quedó en el aire.

Preguntado por la Asociación de Peloteros Cubanos Profesionales, el vástago de Ermidelio respondió: “Espero de corazón que esto se dé, pero sin faltarle el respeto a los jugadores cubanos que están en la Isla, si queremos ver nuestro equipo tener un buen papel a nivel Clásico necesitamos un equipo de Grandes Ligas”.

Por tanto, aquí se traba todo en dependencia de quién toma las decisiones, y en teoría es imposible “quitarle la sartén” a la Federación cubana, porque es la que cuenta con el respaldo de la Federación Internacional, aunque el Clásico lo organiza la MLB. Parece que hay tema.

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