Viernes Santo de nuevo en Cuba

Por Isaac Risco

HAVANA TIMES, 6 abr (dpa) — Más de medio siglo tras el triunfo de la Revolución, Cuba volvió a celebrar hoy por primera vez un Viernes Santo. En un país declarado ateo durante décadas, la apatía religiosa se mezcla con el incipiente renacer católico de los últimos años.

“Es una bendición del papa”, resumió la religiosa Teresa Vaz su alegría por el festivo decretado por el gobierno de Raúl Castro. El presidente cubano anunció hace unos días la celebración con “carácter excepcional” del Viernes Santo en respuesta a un pedido hecho por el papa Benedicto XVI en su reciente visita a la isla.

“Nosotros hacemos lo que hicimos siempre”, agregó sin embargo Vaz, una misionera portuguesa que llegó al país antillano por primera vez en los años 80. Lo que ha cambiado es la aceptación de los ritos católicos por parte del gobierno, especificó. “No es lo mismo la Cuba de hoy que la de entonces”, consideró la religiosa de 78 años.

La Iglesia católica ha ganado espacios en la isla tras la llegada de Raúl Castro al poder en 2006. Si la histórica visita de Juan Pablo II en 1998 devolvió la fe católica a la isla tras décadas de hostilidades con el castrismo, en la Iglesia cubana se espera que el reciente viaje de Benedicto sirva para afianzar su nuevo papel como actor central en la sociedad cubana.

“Hay muchas personas que se están acercando por curiosidad, como que la Iglesia católica se está poniendo de moda”, comentó Karina de Torner, secretaria parroquial en una iglesia del barrio habanero del Vedado.

La feligresa de 38 años constata también un lento resurgimiento del catolicismo, aún cuando el fervor religioso está lejos de ser comparable al de otros países de la región. En Cuba, un 70 por ciento de los 11 millones de habitantes están considerados católicos, según cifras del Vaticano.

“Todo el mundo vive la Semana Santa a plenitud”, comentó De Torner. “Aquí la vivimos intensamente, pero tal vez un poco recogidos”. En su iglesia, la procesión que emula el Via Crucis de Jesucristo se realiza en privado, en el patio interno del templo, debido a las dificultades para obtener un permiso de las autoridades.

Más allá del Via Crucis celebrado por el Arzobispado de La Habana en un céntrico barrio de la capital, varias parroquias locales celebran con pequeños y modestos festejos la festividad religiosa.

Tras más de medio siglo de socialismo, Cuba no es un país de ferviente fe católica. Además de las prácticas cristianas sincretizadas con ritos africanos en la santería, en la isla se pueden encontrar viejas tradiciones católicas que han sobrevivido con discreción en los espacios privados.

“A mí no me enseñaron ahora, yo toda mi vida he dejado de comer carne y he ido a la iglesia en Semana Santa”, contó Nieves Córdoba, una jubilada de 79 años que mantuvo la fe católica de su juventud tras el triunfo de la Revolución, pese a haber estado casada con un funcionario del Estado.

“Yo le respeté a él su Revolución, él me respetó mis creencias”, contó. Pese a no haber estado nunca prohibido, el catolicismo estaba mal visto en décadas anteriores, sobre todo entre miembros del Partido Comunista de Cuba.

En los últimos años, sin embargo, la Iglesia ha ganado protagonismo en la isla. Tras la emisión de los mensajes pastorales por la visita de Joseph Ratzinger, el tradicional Sermón de las Siete Palabras de Viernes Santo del arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, fue transmitido hoy en vivo por la televisión cubana.

La visita de Benedicto entre los pasados 26 y 28 de marzo ha hecho crecer también las esperanzas de que el gobierno devuelva a la Iglesia espacios en la enseñanza pública, tal y como pidió el papa en su homilía en la Plaza de la Revolución de La Habana.

“Muchos vivimos con el sueño dorado de que vuelvan las instituciones religiosas”, señaló De Torner, criada en una familia cristiana ya en los tiempos de la Revolución. Pero muchos de sus familiares fueron a colegios católicos en los años previos a 1959, contó.

La madre Teresa Vaz, que trabaja instruyendo a niños de forma informal en las iglesias, no es sin embargo muy optimista al respecto. “Sólo nos toleran porque ellos (el gobierno) no logran cubrir todas las necesidades”, señaló respecto a su labor como misionera de las Hermanas del Amor de Dios. La educación pública está en Cuba oficialmente en manos del Estado.

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