Verano deportivo en La Habana

Aerobicos en la Plaza de la Revolucion

Por Ronal Quiñones  (Fotos: Juan Suárez)

HAVANA TIMES — Quema el sol en La Habana. Basta con salir a un paseo y la transpiración aparece. Desde horas tempranas e Astro Rey impone su calurosa presencia en la capital de Cuba, donde a pesar de todo mucha gente practica deportes.

El escenario es propicio en estos momentos por la celebración de los Juegos Panamericanos pero sin importar la época del año, los fines de semana los centros deportivos se llenan todas las mañanas por la celebración de torneos de trabajadores e infantiles.

El clima demanda la natación, pero son muy pocas las piscinas disponibles en toda la Isla para practicar, por eso el béisbol, el fútbol, el softbol, el atletismo y el baloncesto son los deportes con mayor presencia en los denominados Consejos Voluntarios Deportivos (CVD).

No obstante, hay gente que patina, practica voleibol o se llega a la Ciudad Deportiva simplemente para otra actividad muy poco atlética: fomentar su colección. Sí, en la emblemática instalación deportiva hay quienes se reúnen, fundamentalmente niños y adolescentes, para intercambiar tarjetas de deportistas, estampillas y hasta cartas de juegos de mesa, cobijados en la sombra.

Pero la mayor actividad, por supuesto, está en las canchas. Una mirada pasadas las 10 de la mañana descubre que ya todos los terrenos están ocupados, algunos previo alquiler, como el beisbolito Juan Ealo o el de la Universidad del Deporte Manuel Fajardo, pero la mayoría conquistados por orden de llegada.

Fútbol en el Pontón
Fútbol en el Pontón

Jorge Hernández, trabajador en una Casa de Cambio (Cadeca), era el encargado esta semana de llegar temprano para ocupar el terreno de softbol y garantizar el desarrollo de la Liga Bancaria, una de las tantas para trabajadores que se celebran organizadamente en La Habana.

“Todos los que estamos aquí somos peloteros frustrados. No tuvimos la calidad o la suerte para llegar a series nacionales, y de alguna manera así nos desquitamos. La Liga empezó como una especie de recreación, pero luego la gente lo fue tomando en serio y ya se entrenan para no hacer el ridículo en el terreno”, dice Jorge.

Esa es la tónica más o menos en este tipo de certámenes, que son sufragados por los propios jugadores, en lo que se refiere al alquiler del terreno o transporte si es necesario, la contratación de árbitros y la compra de bates y pelotas.

En dependencia del poder adquisitivo de las empresas, algunos equipos poseen uniformes, pero en sentido general cada cual viste como puede; así también ocurre con el resto de los utensilios deportivos como guantes o máscaras de receptor, que se prestan, si es necesario, a jugadores del equipo rival.

En el caso de los niños, una buena parte llega al recinto con el ánimo de sumarse a cualquier pitén (equipo) de barrio, pero otros defienden los colores de sus municipios en los torneos provinciales. Las vacaciones son el momento propicio para celebrar los Juegos Nacionales Escolares y los mejores forman parte de las selecciones de sus respectivas provincias en cada disciplina.

Aunque se trata de equipos “oficiales”, también dependen en buena medida del aporte de los padres, sobre todo, en el orden logístico, porque reciben solamente lo básico.

Otro de los focos de gran actividad deportiva diaria es el CVD El Pontón, de Centro Habana, donde recogimos varios criterios. Allí, además de los deportes tradicionales existe una cancha donde se juega frontenis y también acuden quienes desean tonificar los músculos, quienes dan múltiples usos a la piscina y al tanque de clavados, vacíos desde tiempos inmemoriales.

Corriendo por el malecón.
Corriendo por el malecón.

Igualmente, hay un colchón de judo y taekwondo. En los pasillos techados muchos jóvenes practican otras artes marciales mixtas, incluso con música; además se juega fútbol sala de manera improvisada. En el verano hay más actividad durante el día, pero durante todo el año coinciden todos estos practicantes en las tardes.

Rodney Crespo, padre del niño Rodny, nos contó que tuvo que sacarlo del área deportiva de béisbol, porque era demasiado el ajetreo. “El profesor quería que viniera a entrenar todas las tardes, después de terminar la escuela y yo no puedo traerlo porque tengo que trabajar. Es un niño de ocho años y no lo puedo mandar solo, así que tuve que escoger, y la vida está muy difícil, no tuve otra opción. Lo siento porque el niño tiene talento, eso me lo dijeron desde el primer día, pero será más adelante, ¿quién sabe?”

Contrariado, Rodney quiere entender al padre, pero al mismo tiempo lamentó dejar la pelota. “Yo jugaba de cátcher, bateaba bien”, dijo el chico, de complexión fornida para sus ocho años de edad.

Por su parte, Amelia, madre de Alfredito, nos explicó: “Yo lo traía, sobre todo, para que practicara deportes y a él le gusta. Como yo sé que no va a ser Cristiano Ronaldo ni mucho menos, viene cuando lo puedo traer yo o el padre, pero sin mucho compromiso, porque los dos somos médicos y tampoco vivimos al doblar de la esquina.”

La cancha de baloncesto permanece desierta casi todo el día, pero cuando baja un poco el sol, sobre las cinco de la tarde, los dos aros se llenan con equipos de 3×3 y se hace cola para entrar detrás. En este caso, los practicantes son de mayor edad, los hay hasta veteranos, que intentan desafiar el tiempo, aunque el cuerpo los ponga en jaque constantemente.

Ligas pequeñas en la Echevarría.
Ligas pequeñas en la Echevarría.

“Ese es el deporte que siempre me ha gustado. No soy alto, pero sí rápido. Tengo muy buena puntería. Aquí hay unos cuantos que nos vemos casi todos los días, pero nunca juegas con los mismos compañeros, porque todos los días no podemos estar a la misma hora. A la hora que llegues, “pides la guerra” (esperas tu turno) y entras con quien esté. Es un deporte de contacto, pero aquí no he visto nunca un problema, la gente discute, pero nunca la sangre llega al río y seguimos tan amigos como siempre, eso es así todos los días”, dice Vargas, como le llaman escuetamente a este joven con habilidades de armador.

Los baloncestistas y los “mechadores” (fisiculturistas) son los últimos en abandonar cada día El Pontón, ya cuando es de noche y la pelota no se ve. Más o menos así son los días de este verano deportivo en La Habana.

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One thought on “Verano deportivo en La Habana

  • el 24 julio, 2015 a las 7:24 am
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    un buen post de propaganda castrista!!! A quien quiere enganar el autor?? en cuba no hay piscinas ni en la EIDE,en cuba no hay Pelotas ni guantes,ni ropa,los ninos estan falto de peso y talla.El deporte cubano revolucionario es como todo lo revolucionario comunista,solo para los escogidos…por favor,no haga el rdiculo con los que a diario se tropiezan con la verdad!!!!

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