Varios frentes para evitar compras externas

Cuba imports over US $2 billion in food each year.  Photo: Caridad
Cuba importa más de 2000 millones de dólares cada año en la compra de alimentos. Foto: Caridad

HAVANA TIMES, Sept. 10 (IPS) – Las autoridades cubanas persiguen, desde hace años, disminuir las compras en el exterior de todo aquello que pueda producirse en el país con menor costo. Sin embargo, a esa idea, que pondría fin a una parte de las sangrías externas por concepto de egresos por importaciones, le cuesta trabajo tanto abrirse paso como afianzarse.

De ahí que se haya tenido que recurrir a esta línea como un aspecto obligatorio de los planes productivos de los organismos, cuyas cifras deben ir incrementándose progresivamente en todos aquellos sectores donde sea posible, ya sea en la industria como en la agricultura.

En la rama agroalimentaria, la insuficiente producción obliga a gastar más de 2.000 millones de dólares para la compra de alimentos, algunos de los cuales es posible sacarle a la tierra cubana.

En los últimos tiempos, ejemplos como la leche y la carne de cerdo han arrojado resultados alentadores y permitido reducir las compras en el mercado exterior. No obstante, la agricultura cubana está lejos de satisfacer la demanda con esfuerzo propio.

Esas insuficiencias hay que pagarlas a precios elevados, incrementados por los fletes, que aumentan por las fluctuaciones en las cotizaciones del petróleo.

Algo similar sucede en la industria. No pocas veces los diferentes intentos se frustran a mitad de camino, por lo que no existe una estabilidad en las producciones.  Esto, como dictan las leyes del comercio, genera desconfianza en los socios comerciales y los llevan a buscar otros proveedores. De ahí que se llame a la seriedad y constancia en una línea considerada estratégica para la nación.

BUJÍAS Y GOMAS CUBANAS

La industria sideromecánica, con posibilidades de incrementar surtidos y renglones, no ha alcanzado a explotar todas las potencialidades que le permitirían al país dejar de realizar algunas compras externas.

En el camino ha tenido como obstáculos el insuficiente rescate de productos que dejaron de hacerse en los tiempos de crisis económica, el escaso desarrollo de nuevas propuestas, los prolongados trámites para las materias primas y la obsolescencia tecnológica de entidades

productivas, entre otros.

NGK, Peugeot y Taíno son algunas de las marcas de bujías que se comercializan en el país y solo la última es de producción nacional. En la actualidad, la única fábrica de su tipo en la isla produce 70 por ciento del millón de esos aditamentos utilizados en la mayor de las Antillas, como respuesta al llamado gubernamental de sustituir importaciones.

Sin embargo, aunque poco, la nación caribeña sigue importando el resto. Según Hugo Vidal, director de la empresa Neftalí Martínez, en la central ciudad de Sagua la Grande, la fábrica tiene capacidad instalada para cubrir la totalidad de la demanda del rubro, aunque su producción depende de la materia prima recibida.

En declaraciones a la prensa local, el directivo señaló que la producción se logra “a un costo inferior a las que importamos, con lo cual contribuimos a sustituir importaciones”.

Las bujías Taíno Especial y Prisma fueron certificadas en 2008 por el Sistema de Gestión de la Calidad ISO 9001, están avaladas, además, por las normas internacionales de seguridad y salud, al ser ese centro el único de la industria sideromecánica que lo ha conseguido. A estos productos se le adicionaron electrodos de níquel y cobre, lo que propicia mayor conductividad y eficiencia, haciéndolas más competitivas en el mercado, expresó el directivo de la empresa

creada en 1964 por el comandante argentino-cubano Ernesto Che Guevara.

Entre los parámetros de las bujías cubanas se destaca que pueden ser usadas unos 15.000 kilómetros, en dependencia del cuidado del cliente y el cumplimiento de las normas establecidas. “El país adquiere en el exterior solo aquellas bujías imprescindibles en una parte del parque automotor que, por sus características, lleva otro tipo de encendido, una opción que la productora aún no está en condiciones de producir”, explicó Lima.

Aun en medio de serias dificultades económicas, agudizadas por los efectos de la crisis global, las autoridades cubanas tienen la mirada puesta en la recuperación de la economía de la nación caribeña.

Dentro de varios programas de alta prioridad, el país ha incrementado la compra de vehículos tanto para la transportación pública como para sectores que incluyen la construcción, recursos hidráulicos y agricultura.

También se desarrolla un proceso de remotorización de camiones y tractores. Ante ello, crece la necesidad de contar con los neumáticos necesarios y evitar una imagen muy frecuente en años anteriores: autos y transportes de carga inutilizados por falta de ese accesorio.

Si bien todavía se siguen importando niveles considerables, la producción de neumáticos de diversos tipos para máquinas e implementos agrícolas, remolques, carros de carga y vehículos de pasaje toma fuerza en la Empresa de la Goma Nelson Fernández, del municipio habanero de San José de las Lajas, como vía para contribuir con la sustitución de importaciones y avanzar en diversos programas económicos del país.

Datos ofrecidos por esa industria indican que diariamente se logran fabricar 240 neumáticos. Con ese ritmo productivo, se prevé alcanzar los 4.000 rodajes al mes, y en diez meses, 14.000, lo que ahorraría más de 1.000.000 de dólares por concepto de sustitución de importaciones.

Eduardo Remis Sánchez, director de producción, explica que los neumáticos son distribuidos en el menor tiempo a sectores como agricultura, industria azucarera y comercio interior, con el propósito de garantizar el funcionamiento de tractores e implementos para las labores en los campos, tanto en cultivos varios como en la caña, y de camiones que transportan mercancías en el territorio nacional.

Aunque “se emplea una tecnología de más de 60 años en explotación y a pesar de la antigüedad y uso, las producciones son de alta calidad y eficaces puestas en el sistema de rodamiento de los vehículos”, dijo Sánchez.

EN LOS MEDICAMENTOS

La sustitución de importaciones tiene más de un beneficio. No solo le permite al país ahorrar dinero, sino que además da empleo a cientos de trabajadores, quienes de lo contrario no tendrían contenido de trabajo en sus respectivos puestos y estarían condenados a permanecer en sus casas, cobrando solo una parte de su salario, lo que representa una sangría improductiva para la nación.

Cuando la materia prima está garantizada, en la producción de medicamentos se obtienen grandes ahorros. Desde 2008 hasta la fecha, el grupo empresarial farmacéutico Quimefa economizó más de 2,5 millones de dólares por la producción en Cuba de 16 medicamentos que antes se importaban.

Según reportes locales, entre los beneficios se cuentan la garantía de 96 por ciento como promedio de la disponibilidad en el cuadro básico de medicamentos, integrado este año por 562 de producción nacional y otros 307 importados.

Para Ramón Arango, director de Calidad y Desarrollo de Quimefa, el objetivo básico de sustituir importaciones en el sector lo constituye aumentar la presencia de los fármacos en el mercado y ahorrar divisas a la isla.

Cuba inició su proceso de sustitución de importaciones en este rubro en 1991 y desde entonces creó unos 400 productos gracias a la garantía por el Estado de los recursos para investigación y desarrollo.

Arango precisó que los planes de 2007 a 2012 contemplan la incorporación de 73 medicamentos, de los cuales 31 sustituyen importaciones y 42 se introducen por ser novedosos.

La cartera incluye antibióticos, oftalmológicos, cardiovasculares y dérmicos, además de

antinflamatorios, antiasmáticos y antiparasitarios.  En el caso de las exportaciones, somos fieles a la premisa de no comerciar ninguno que pudiera faltar en la red nacional, expresó Arango.

“No siempre las materias primas y los recursos están al alcance de la mano, fenómeno agudizado por el bloqueo y los efectos de la crisis mundial, además de los términos de propiedad intelectual que ejercen una marcada influencia. Estos factores y otros de carácter productivo, condicionan que en un momento determinado pueda escasear un medicamento”.

POR LA HIGIENE

Uno de los avances más notables en la sustitución de importaciones es la producción en casa de artículos de higiene y perfumería. Con inestabilidad y ausencias ocasionales, debido a la falta de liquidez para el pago de las materias primas, las fábricas cubanas han logrado mantener, desde hace más de una década, una permanencia de jabones de tocador y lavar, colonias, perfumes y champú, entre otros surtidos.

La Unión Suchel, perteneciente al Ministerio de la Industria Ligera, es la encargada de garantizar artículos de perfumería, de aseo y de la cosmética y lleva el peso en los ahorros que por concepto de sustitución de importaciones prevé este año ese sector.

De los 23.000.000 que el organismo estima dejar de comprar en mercados foráneos, 10.000.000 corresponden a Suchel, con productos capaces de cubrir las necesidades de sus clientes, competitivos en calidad y precio en relación con los importados, aunque en no pocas ocasiones hay quejas de los compradores minoristas por algunas deficiencias, cuyas causas se pierden entre la industria y el comercio mayorista.

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