¡Va de viaje!, una ruta de bus llega al teatro

La obra “¡Va de viaje!” retrata la vida cotidiana en los buses de Managua, Nicaragua.  Foto cortesía

Teatro Justo Rufino Garay presenta obra de 60 intensos minutos que dan chance para reír y reconocernos en el barrio

Por Iván Olivares  (Confidencial)

HAVANA TIMES – Si el teatro es siempre una instantánea que retrata un momento en el tiempo, los espectadores futuros de la obra ‘¡Va de viaje!’, tendrán una fotografía magnífica de lo que significa abordar un bus en la Nicaragua de 2020… aunque en realidad, la experiencia de subirse en estos tiempos a una unidad de transporte colectivo, no difiere mucho de lo que era en los años ochenta.

¡Va de viaje! es creación colectiva de un grupo de estudiantes de actuación que comenzó sus estudios hace 16 meses, de la mano del Teatro Justo Rufino Garay y dos de sus máximos exponentes: Lucero Millán y René Medina.

Gracias al apoyo de la Cooperación Suiza al Desarrollo (Cosude), esa entidad cultural pudo implementar el proyecto “Multiplicando Capacidades Teatrales”, con 20 de los jóvenes que mostraron mejores aptitudes cuando se hizo el llamado a finales del 2018.

“Llegaron unas 250 personas, y elegimos a estos veinte”, refiere Millán, ofreciendo un detalle: si bien lo habitual es que hasta el 60% de los elegidos deserte antes de concluir sus estudios (porque se dan cuenta que el teatro no es lo suyo, o porque se quedan sin empleo, o se casan, o les nacen hijos), en esta ocasión, solo dos dejaron el grupo.

Los 18 restantes llevan ya 16 meses de estudio y trabajo, y montaron esta obra basándose en un trabajo de la propia directora Millán de los años 80, que se llamaba precisamente así: el sketch del bus.

Una comedia colectiva

“Esta es una obra de creación colectiva, en la que se refleja la necesidad de los muchachos de hablar” sobre su realidad, explica la directora, al describir una obra que posee “una estética fársica”, en referencia a “un subgénero de la comedia donde los hechos se presentan exagerando la realidad”, según una definición encontrada en línea.

En efecto, el movimiento, las risas, las expresiones corporales exageradas, son las que permiten que el público disfrute de esta comedia ligera sin más complicaciones que la de estar listo a seguir la acción sobre un escenario a rebosar de estos noveles actores: hasta más de una decena a la vez, sin que esto represente dificultad ni distracción alguna.

En especial, cuando los que no son parte de la acción del momento, se paralizan y quedan casi como si fueran meros elementos decorativos.

“Es una fársica brillante”, explica Millán, que despierta con ello, remembranzas de la italiana comedia del arte.

El alboroto nuestro de cada día

La obra transcurre mientras un grupo de ciudadanos (la jovencita estudiante, la vendedora de cajetas, la mujer que carga un bebé, el policía que abusa de su uniforme, el vendedor ambulante, y la anciana que trata de aprovechar la solidaridad que normalmente despiertan los años acumulados, para colarse de primera en la fila), esperan el primer bus de la mañana.

Si todo era relajo en la fila. ¿Sabemos los nicaragüenses hacer fila en orden? El alboroto crece en intensidad cuando logran abordar el bus, donde la algarabía in crescendo se mezcla con el esfuerzo infructuoso de los cuerpos que bailan al vaivén de la inercia que no logran combatir, y los mece de un lado a otro en la medida en que el vehículo frena o acelera.

Mientras, en el pasillo, o en los asientos, la gente conversa. Quedito o a gritos, tratando de ignorar los reclamos de los vendedores que ofrecen cualquier tipo de producto que cura muchas enfermedades de forma cuasi mágica, o cualquier baratija disponible por hoy al 2 x 1. ¡Aproveche!

Usando una técnica de flashback, los creadores pudieron incluir varias pequeñas historias en la trama, con lo que la obra también logró hablar sobre machismo, arribismo, exilio, conflictos familiares, subempleo, xenofobia, transculturación y polarización, entre otros temas, que no esconden una intención didáctica que el público percibe entre risas.

La vida del nica retratada

Así, nos enteramos que el policía abusador, es el ex de la conductora del bus, y que no le ha pagado la pensión alimenticia para sus hijos; que el leonés ‘Julián’ acaba de regresar de Costa Rica, donde sufrió xenofobia, aunque también encontró quien lo defendiera de esos ataques.

Gracias a esos flashbaks, conocimos a la elegante doctora Judith, que al encontrarse en el desempleo repentino, olvida el acto de bondad de la mujer que le acaba de dar un servicio de comida gratis… solo para decidir que le hará la competencia a su benefactora, que ya sufría por ver surgir un negocio de pollo asado exactamente frente al suyo.

Parte de los estudiantes del Justo Rufino Garay durante uno de los ensayos. Franklin Villavicencio | Niú

La escena de los azul y blanco lidiando con sus vecinos rojinegros, toma una pequeña imagen de lo que es el caleidoscopio de esta Nicaragua del 2020, y retrata a dos grupos de vecinos del mismo barrio gritándose consignas mutuamente; retándose con coreografías tomadas de películas como American Pie 3, o ¿Dónde están las chicas?, para pasar al mutuo amago de amenaza física.

Pero comienza la lluvia y se convierte en un torrencial que inunda el barrio, lo que los obliga a trabajar juntos para enfrentar el desastre natural, victoria que festejan abrazados y felices… hasta que recuerdan que pertenecen a dos mundos que no se aceptan mutuamente, y reniegan de su momento de celebración en común.

El resultado de este trabajo con el que los muchachos se mostraron ante el público por primera vez en 16 meses, es una obra que pueden disfrutar tanto los que saben lo que es viajar en bus por las calurosas calles de Managua (y de muchos lugares de Nicaragua), como para los que solo conocen la realidad desde los vehículos de lujo.

¡Va de viaje! se estará presentando dos fines de semana más en el Teatro Justo Rufino Garay, en las cercanías del parque Las Palmas, en las fechas viernes 21, sábado 22, viernes 28 y sábado 29 de febrero.

 

 



Un comentario sobre “¡Va de viaje!, una ruta de bus llega al teatro

  • El teatro es un arte vivo que retrata la sociedad como ninguno. Tienes a los actores frente a ti desdoblandose en sus personajes y variando histrionismo en cada puesta. Es emocionante disfrutar de una buena obra porque participas.

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