Unos cubanos que apuestan al agroturismo

Aurelio Pedroso  (Progreso Semanal)

El muñecón da la bienvenida a quienes visitan la comunidad.
El muñecón da la bienvenida a quienes visitan la comunidad.

HAVANA TIMES — Prácticamente perdida en el mapa de la geografía insular o al menos en uno de carreteras que se respete, existe una comunidad campesina que gracias a muchos apuesta por un futuro decoroso, con prosperidad, debido, básicamente, al esfuerzo de sus propios habitantes quienes en modo alguno piensan en la ciudad como resguardo salvador.

Lo que ocurre ahora mismo en La Picadora, Mayajigua, municipio de Yaguajay, provincia de Sancti Spíritus, es digno de admiración y ejemplo a seguir, ahora que el país está envuelto en un proceso de reformas o transformaciones donde el Estado ha tenido que dejar de mal cumplir con el erróneo concepto de que debe ocuparse absolutamente de todo. Con tal de permitir y apoyar experiencias como esta, es más que suficiente.

Allí viven 227 personas en 88 viviendas. Los hombres suman 115  y 97 las mujeres. Los niños alcanzan la cifra de 15. La fuente de ingreso principal proviene de las producciones agropecuarias, con 45 propietarios agrupados en la cooperativa “Manuel Montaña” y otros ocho que laboran en la “Centenario de Baraguá”.

Singular experiencia

Todo acorde con el agroturismo. Los huéspedes visitan la comunidad en carretas.
Todo acorde con el agroturismo. Los huéspedes visitan la comunidad en carretas.

La Picadora se prepara para una empresa de singular atractivo y probados resultados a nivel internacional: el agroturismo, las conocidas “casas campestres”. Una denominación tal vez acuñada según el argot turístico, pero tan vieja en el resto del mundo como aquella decisión de nuestros antepasados de adoptar la posición bípeda.

En la amplia gama de intereses que pueden mover a un forastero a visitar otro sitio más allá de sus fronteras, está descansar las 24 horas bajo una naturaleza diferente y convivir con el nativo, disfrutar de su  hospitalidad y sabiduría aprendida del contacto con la madre natura. Los hay, como se conoce, que buscan un campo de golf con sus 18 huecos, pero también los que aspiran a ver ordeñar una vaca, captar el vuelo de las  aves o conocer viejos y antiguos aperos de labranza todavía en uso.

Por citar un ejemplo, tal vez no el más indicado, en Grecia el mayor índice de alojamiento está en las casas y no en los hoteles.

Reunión entre productores, especialistas y autoridades.
Reunión entre productores, especialistas y autoridades.

Cuba no ha lanzado aún tan peculiar manera de hacer turismo que ya resulta una modalidad muy extendida a muchos países y que contribuye al bienestar de los habitantes de la comarca.

Así piensa la productora Esther Denis Pérez, líder de trabajo comunitario y promotora de la actividad agroturística. Esther vivió experiencias similares en España y es la esposa de José Ángel Rodríguez Sánchez, más conocido por Titi y delegado del gobierno en la demarcación. Conocimientos iniciales para poner en marcha este plan la tienen algunos allí. Cada dos años se celebran en su comarca eventos internacionales de arqueología y paleontología.

El plan concebido en La Picadora contempla el alojamiento en la casa de los campesinos; intercambios en manejos de cultivos; la atención a diferentes especies de animales domésticos; la observación de la abundante vegetación; la apreciación de la identidad campesina en su cultura y tradiciones; interacción con sitios arqueológicos y paleontológicos y observación y participación en la producción de los hornos de cal.

Productos elaborados en La Picadora.
Productos elaborados en La Picadora.

El recorrido agroturístico, denominado “El hombre en el laboreo de su tierra” aborda también la visita a la casa campesina Las Meliponas, de tradiciones culturales y artesanía local; cabalgata y paseos en carretas de bueyes o coches tirados por caballos, observación del paisaje rural desde el mirador La Loma Grande, y visitas a sitios históricos locales, entre otros como una “minifábrica para elaborar más de veinte líneas de conservas caseras.

La Picadora y sus habitantes merecen un futuro mejor, con más prosperidad en todos los órdenes porque aspiran a alcanzarlo a partir de sus propios esfuerzos e iniciativas. No roban, no malversan, no desvían recursos, no florece la corrupción en sus campos. Sólo trabajan. Es lo que saben hacer. Ojalá la suerte les sonría y les vaya de bien a excelente, que tengan turistas en su comunidad y que sus dos cooperativas sigan como ejemplo en la provincia y el país.


3 thoughts on “Unos cubanos que apuestan al agroturismo

  • el 1 abril, 2015 a las 3:08 am
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    Pero que bien conoces a los agro-turistas europeos. Los has retratado! JAJAJA

  • el 1 abril, 2015 a las 1:19 am
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    Yo he vivido una experiencia similar en Montenegro (Colombia). Alli hay personas emprendedoras que adecuaron antiguas fincas para hospedar visitants que vienen atraidos por las bellezas naturales y el café. Tambien lo vi en Chile y Uruguay (en las llamadas estancias). O sea, nada de esto es Nuevo ni novedoso.
    Tambien conozco (personalmente) La Picadora y la zona en general. Es una verdadera muestra de la naturaleza que hay en nuestros campos, pero… hay muy pobre infrestructura. El transporte local en esa zona era terrible hace años atras. El centro de los Lagos de Mayajigua estaba en condiciones deplorables. En general, las condiciones de vida la gente alli son dificiles con muy pocas comodidades. Tampoco tienen los recursos para arreglar sus viviendas y ofrecer un lugar con estandares aceptables. Creo que la iniciativa es Buena pero hay mucho, pero mucho para llegar a un nivel comparable a los estandares medios internacionles.

  • el 31 marzo, 2015 a las 4:16 pm
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    Mis mejores deseos de éxitos para esos campesinos.

    Pero ¡ojo! que para un turista “vida campestre” y “agroturismo” no significa ausencia de comodidades, ni de limpieza ni de atractivos varios.

    Al menos un turista europeo está acostumbrado a encontrar en en agroturismo: comida de calidad, diversidad de opciones (no se va a trabajar, se va a admirar ese modo de vivir y a hacer el paripé de que trabajas un momentito), camas confortables y habitaciones decorosas, productos biológicos sea para comer que para el aseo, servicio personalizado y wifi ( importantísimo para hacerles ver a los otros donde estás y que haces, evitándote pagar una millonada en roaming).

    Ojalá el estado respete esa iniciativa y les deje hacer su negocio sin tantas trabas, impuestos y leyes absurdas.

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