Una larga deuda habitacional con La Habana

Por Pilar Montes

HAVANA TIMES — La Revolución cubana tiene una deuda con la capital, por el deterioro de su planta habitacional y el lento proceso de nuevas construcciones, así como la reconstrucción de las viviendas en estado regular y malo.

En 1959, el nuevo Gobierno se encontró con una capital con barrios insalubres que fueron los primeros en desaparecer, dándosele a sus ocupantes una vivienda digna. El centro histórico y gran parte de Centro Habana clamaban por reparaciones y padecían de hacinamiento.

La reforma urbana de 1960 rebajó los alquileres y en la Ley de la Vivienda de 1984 y sus modificaciones posteriores dio la opción de ser propietario o seguir siendo inquilino a los ocupantes de una vivienda. También permitió a los que tenían casas de recreo las mantuvieran, afectando solamente a los grandes propietarios de edificios.

Los barrios de El Vedado, Nuevo Vedado y Miramar eran los más nuevos y modernos. En general, La Habana, comparada con el resto del país, era reina.

Al triunfo de la Revolución había un déficit habitacional de 700.000 viviendas. Cuatro décadas después, y a pesar de haberse construido cientos de miles de viviendas, el déficit no solo no había disminuido, sino que creció por el incremento de la población de seis a 11.2 millones.

El Instituto Nacional de la Vivienda cubano dio a conocer en 2013 que del fondo habitacional del país -con más de tres millones de casas-, solo el 61 por ciento se encuentra en buen estado, mientras el resto está clasificado como regular y malo.

Incluso este por ciento en buen estado hay expertos que lo consideran muy optimista.

Un cálculo conservador de los incumplimientos en los diversos planes gubernamentales arroja un déficit de aproximadamente millón y medio de viviendas, que construyendo a un ritmo de 100 mil anuales se requerirían unos 15 años para suplir el déficit. Pero al ritmo de 30 mil —que es el estimado del año 2015— se necesitarían 50 años.

Si a ello se unen desastres naturales como los huracanes, las nuevas necesidades y los derrumbes, entonces el plazo sería de casi un siglo.

En diciembre de 2011, en la búsqueda de mecanismos para paliar esta situación, el Gobierno aprobó la concesión de subsidios individuales hasta de 81.000 pesos (unos tres mil 300 dólares) e incluso algo mayores en casos excepcionales, para la construcción de viviendas por esfuerzo propio.

“Se trata de un financiamiento, y si bien el dinero no tiene devolución, es necesario que las partes cumplan lo acordado en el contrato”, explicó al sitio CubaSí, Miguel Limia, del grupo de trabajo que desarrolló la propuesta.

Por otra parte, aunque se han aprobado la mayoría de los créditos solicitados, siempre están las demoras, trabas y papeleo burocrático.

El doctor en Ciencias Económicas Omar Everleny Pérez, señaló en un reciente trabajo que en el periodo 1945 a 1958, considerado el de mayor actividad constructiva antes de la Revolución, las viviendas construidas con niveles buenos o aceptables solo pudieron satisfacer un tercio de la demanda, por el crecimiento demográfico.

El investigador del Centro de Estudios de la Economía Cubana enumera que los problemas históricos de la construcción de viviendas en Cuba se mantienen todavía hoy.

La voluntad no lo es todo

El académico advierte que entre los obstáculos están la baja productividad de la fuerza constructiva, el déficit de fuerza calificada, la mala calidad de la edificación y urbanización. También se detecta mala concepción del aseguramiento logístico del Programa de Viviendas.

En muchos casos, los que reciben estos créditos no encuentran los materiales cuando los necesita para realizar el proyecto.

Mínimos niveles de mecanización atrasan el trabajo, la Indefinición de tecnologías constructivas a aplicar es otro problema. Asimismo, el incremento del uso de materiales por unidad construida, encarece el costo de las viviendas.

Por último, pero no menos importante, son las demoras, trabas y burocratización en los trámites legales necesarios, que entorpecen la gestión, señala el académico.

En 2011, en lo que podría decirse fue un giro importante, el Gobierno abrió la puerta a los cubanos para que pudieran vender y comprar libremente sus viviendas y automóviles.

No obstante, se mantiene la norma que las personas naturales solo tienen derecho a la propiedad de una vivienda y a una de descanso si esta la tenían antes de la Revolución.

Hay muchos casos de jubilados o personas cuya familia está fuera del país que han decidido vender sus casas y mudarse a otra más barata para que esta operación le deje una cantidad de dinero para aumentar sus ingresos más allá de un deprimido cheque de retirado.

Cambios que se avecinan

Calle de La Habana Vieja.

La capital cubana, tarjeta de presentación del país, es donde se hace más evidente el deterioro de sus construcciones y calles. Algunos extranjeros que la visitaron poco después del triunfo de 1959, dicen que ven a La Habana detenida en el tiempo.

Esto se debe a que las edificaciones junto al malecón –avenida junto al mar- se han remozado y los edificios altos del Vedado, como el Focsa, los hoteles Habana Libre, Nacional, Capri y Riviera también han sido reconstruidos.

Pero los nuevos tiempos no admiten demoras. A punto de recibir tres millones de turistas o más en este año y ni siquiera añadiendo a los arrendatarios particulares de las zonas turísticas como La Habana Vieja, Vedado y Miramar, no alcanzan para alojar a los visitantes.

Mucho menos a los habaneros que perdieron sus viviendas por derrumbes y huracanes y han esperado años y hasta décadas para ser resarcidos de sus pérdidas.

Sin embargo, afirmo que tanto por la vía oficial como privada, los cambios ya se están produciendo para hacer, de nuevo, a La Habana principal destino del Caribe.

Photo de portada: Caridad

3 thoughts on “Una larga deuda habitacional con La Habana

  • el 11 septiembre, 2015 a las 1:16 am
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    Los que tienen el dinero, podran reparar y restaurar las casas en barrios como El Vedado, Playa, etc. De eso vi en mi reciente viaje. Los pobres de Centro Habana, donde hay tanto hacinamiento y edificios muy deteriorados ( que son muy dificiles de reparar por los vecinos, aun teniendo el $$$). tal vez llegue muy tardela .mano del restaurador. El resto, pues seguira remendando como pueda. A traves de la vivienda ya se esta viendo la division social q viene llegando.

  • el 10 septiembre, 2015 a las 11:14 am
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    yo no se dice que la reforma urbana de el 60 solo le quito los edificios grandes a los duenos .qiuen le quito las 3 casitas que le habia dejado el Viejo pancho a sus hija y nietos,el embargo yanqui?

  • el 9 septiembre, 2015 a las 1:47 pm
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    El articulo describe el problema habitacional de La Habana, pero termina dandole el punto de vista de como puede afectar el turismo. En La Habana lo que hay que priorizar son las viviendas para el pueblo, no las habitaciones para los turistas. La revolucion tiene una deuda con la capital que jamas va a poder pagar , empezando porque el mismo Fidel la critico desde un inicio diciendo que era la capital desarrollada de un pais subdesarrollado y en vez de desarrollar al resto del pais acabo destruyendo a la capital. Antes de la revolucion existian algunos barrios insalubres pero hoy en dia el 80% de la ciudad es insalubre, por falta de agua potable, aguas albañales en la calle, basura por doquier, construcciones que ponen en peligro la vida de la gente y lo mismo lo encuentras en La Lisa, La Vibora, San Miguel del Padron. Sin hablar de los nuevos llega y pon como el del Mirador Del Diezmero,

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