Un finalista en la pelota cubana

Por Ronal Quiñones

Jugadores de Granma. Foto: beisbolcubano.cu

HAVANA TIMES – Granma se convirtió en el primer finalista de la Serie Nacional de Béisbol de Cuba, cuya fase conclusiva viene siendo una completa locura como consecuencia de la pandemia.

Jamás en la historia de este certamen, y creo que en ninguna parte del mundo, van tan desfasados unos cruces que debieron celebrarse al unísono, pero ya sabemos las causas.

Lo concreto es que los Alazanes batallarán por el título de la pelota cubana y todavía se desconoce uno de los semifinalistas, porque el tope entre Santiago de Cuba y Las Tunas todavía no tiene un desenlace.

Los granmenses se impusieron a Pinar del Río, que contaba con el favoritismo de la mayoría, tras despachar en solamente tres encuentros a Sancti Spíritus, mientras que Granma sufrió ante Industriales en cinco juegos.

Sin embargo, los Vegueros sufrieron notables bajas de una serie a otra, porque fueron llamados para regresar a Japón Liván Moinelo y Raidel Martínez, que habían sido claves en cuartos de final, y para colmo tuvo que ser operado de urgencia Frank Luis Medina, quien había sido su principal relevista a lo largo de todo el torneo.

Por ahí los pinareños perdieron bastante, pues sus lanzadores se mostraron muy inefectivos contra los bateadores rivales, que a diferencia del tope contra los Azules, produjeron bastantes carreras

Todos los encuentros se fueron de un solo lado, con tres nocauts incluidos, pero en definitiva los orientales vencieron cuatro veces, y regresan a la discusión del trono, lo cual que no conseguían desde hace tres años.

Además, lo hicieron sin el aporte de dos de sus mejores toleteros: Guillermo Avilés y Alfredo Despaigne. Despaigne fue llamado también para incorporarse a la pretemporada de su equipo en la tierra del Sol Naciente, y Avilés se contagió con la covid-19, aunque estaría listo para la final.

Ciertamente, su aporte estuvo muy por debajo de lo esperado en la eliminatoria contra los citadinos, pero su calidad está demostrada y es solo cuestión de ponerse en forma. No obstante, su tocayo García cubrió con creces su ausencia y fue un verdugo para los tiradores de Pinar.

Por el contrario, el pitcheo de los discípulos de Carlos Martí estuvo brillante en sentido general, sobre todo Lázaro Blanco (ratificado como el mejor abridor de Cuba en los últimos años) y César García, quien no pierde un desafío desde hace varios meses.

Antes de que esto ocurriera, Matanzas había despachado a Cienfuegos en solamente tres desafíos, y apunta con fuerza a retener la corona alcanzada el pasado año.

Los cienfuegueros venían de un evento epidemiológico y no se mostraron con su efectividad acostumbrada al ataque, pero lo cierto es que los Cocodrilos fueron una verdadera aplanadora, con una nómina muy bien ajustada, que mete miedo desde el primer hasta el noveno bate.

En su caso perdieron a Yurisbel Gracial por su regreso a suelo nipón, pero ni se sintieron esta ausencia. Para la semifinal no contarán por el mismo motivo con su receptor titular, Ariel Martínez, una baja que sí pudiera ser sensible.

Los Elefantes dieron batalla, pero tampoco pudieron descifrar a los serpentineros matanceros, que si bien no impresionan demasiado, son bastante efectivos y están por encima de la media de esta pelota.

Así, casi sin despeinarse, los actuales monarcas del béisbol cubano esperan por el desenlace de Santiago de Cuba frente a Las Tunas, el último pendiente de los cuartos de final, y que se jugará en días alternos, como se desarrollaron también los otros tres, y con la misma reglamentación de pitcheo.

La dilación de estos partidos le vino bien a los tuneros, que recuperaron a su principal lanzador, Carlos Juan Viera, quien no hubiera podido actuar en la fecha original, porque estaba cumpliendo contrato en México.

Sin embargo, ahora llega en excelente momento para rescatar a los suyos y devolverles el favoritismo ante los indómitos, reincidentes en cuanto a los contagios.

Ya las Avispas habían tenido un evento a inicios de año que provocó que fueran los últimos en recuperar choques pendientes, y ahora de nuevo presentaron positivos, por lo que habrá que ver cómo se encuentran físicamente.

De aquí saldrá el rival de Matanzas en semifinales, que sí se jugaría por el formato de 2-3-2, con un día intermedio de descanso, y mayores posibilidades para manejar el pitcheo, como ocurrió entre Alazanes y Vegueros.

Queda pendiente también saber si en la final se van a utilizar refuerzos, los cuales fueron descartados en semifinales por el desfase entre un equipo y otro.

En cualquier caso, para jugar no más de siete choques ya es preferible no “meter ruido en el sistema”, y que cada cual se defienda con los mismos elementos que los han llevado hasta ahí.

Si antes no había apuro por otro torneo, ahora lo hay de cierta manera, porque Cuba tiene previsto asistir a la tercera Copa del Caribe de béisbol, que tendrá lugar en Curazao, del 17 al 24 de abril.

O sea, que si se da otro fenómeno con la pandemia esto se pondría en riesgo, porque en teoría conoceríamos al campeón cubano a inicios de abril, pero cualquier posposición dejaría el calendario bien complicado.

Este realmente es un certamen al que Cuba no le ha hecho mucho caso hasta ahora, pero resultaría fundamental como preparación para el hipotético preolímpico, otra lid que está en el aire, y hasta se habla de una posible cancelación.

En caso de no celebrarse, los clasificados para los Juegos Olímpicos de Tokio se seleccionarían por el ranking mundial, y por ahí Cuba no tiene ninguna posibilidad, así que habrá que rezar porque se efectúe el clasificatorio.

Pero bueno, todavía para eso hay tiempo, es momento de apreciar el desenlace del torneo doméstico.

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