Un feriado sin pena ni gloria

Fernando Ravsberg

La Catedral de La Habana estuvo semivacía durante la misa oficiada por el Cardenal Jaime Ortega. Foto: Raquel Pérez

HAVANA TIMES, 7 abr — Tras 5 décadas trabajando durante el Viernes Santo, los cubanos tuvieron un feriado para poder acudir a los templos. Sin embargo, en la misa de la Catedral había menos de 200 personas y la procesión del Vía Crucis no alcanzó a llenar una cuadra de fieles.

Tampoco sirvió de mucho que la misa del “Sermón de las 7 palabras” fuera trasmitida por la televisión oficial cubana, solo una familia de la docena de casas donde preguntamos estaba viendo la ceremonia religiosa oficiada por el Cardenal Jaime Ortega.

Algunos creyentes de otras religiones protestaron en internet por “el favoritismo por una divinidad particular, de parte de un gobierno que se considera a sí mismo laico, y que rige sobre un pueblo que mayoritariamente tiene una religiosidad mucho más compleja”.

El físico nuclear cubano Rogelio Díaz Moreno afirmó en su blog que “por muchos Papas que vengan, no van a cambiar el hecho de que el sincretismo religioso campea en Cuba y que los Orishas (dioses africanos), esos sí, son más populares que Cristo”.

¿A la iglesia o a la playa?

La procesión del Vía Crucis tuvo tan poca concurrencia que no llegó a llenar una cuadra del casco antiguo de la ciudad. Foto: Raquel Pérez

Ante una Catedral semivacía, el jefe de la Iglesia Católica cubana  llamó a sus compatriotas a la reconciliación, “sin perdón no puede haber relaciones interpersonales sanas, ni vida social, ni reconciliación entre grupos humanos ni pueblos entre sí”.

En su sermón, el Cardenal Jaime Ortega insistió en el discurso evangelizador de Benedicto XVI, exponiendo la “necesidad de la fe” entre los seres humanos para abandonar el ateísmo que “significa soledad” pero que fue política oficial durante décadas en Cuba.

Fuera de la Catedral los “camiones remotos” de la TV cubana trasmitían sus palabras en directo para todo el país. Sin embargo, en un recorrido que hicimos por La Habana vieja comprobamos que en casi ninguna casa estaban viendo la misa.

Roberto Veiga, director de la revista católica Espacio Laical, explicó que “hay ceremonias en otras iglesias, por ahora no se puede saber cuánta gente acudió”, ni siquiera quiso aventurar la cifra de creyentes que había en la Catedral durante la misa.

Antonia Lugo es una “católica desde siempre” que encontramos caminado tras la imagen de Jesús por las calles de La Habana Vieja, nos dice que “hay menos gente que otros años, parece que muchos fieles aprovecharon el feriado y se fueron a la playa”.

Procesión de católicos, disidentes y comunistas

Mariana Gonzalez, nos dijo que no era católica pero que estaba allí para defender la revolución de los malintencionados. Foto: Raquel Pérez

La procesión del Vía Crucis salió de la Catedral de La Habana con una banda municipal al frente y el obispo Juan de Dios Hernandez guiando a los fieles, cuyo número no llegaba a llenar una de las estrechas cuadras del casco antiguo de la ciudad.

Tras las primeras filas de creyentes venían un grupo de las Damas de Blanco, esposas de los presos liberados el pasado año, gracias a la gestión de la Iglesia Católica. Durante la visita del Papa, ellas solicitaron reunirse con el pero este rechazó la invitación.

Su portavoz, Berta Soler, declaró que decretar feriado el Viernes Santo “es una migaja que el Gobierno cubano le da a la Iglesia católica que reclama un espacio en la televisión, la radio y los medios educacionales que no le darán”.

Inmediatamente después de ellas venía la fuerza de choque, formada por un grupo de ancianos “dispuestos a defender con la vida la revolución de muchos malintencionados que han cogido esta procesión para hacer daño”, nos explicó Mariana González.

2 thoughts on “Un feriado sin pena ni gloria

  • A la misma vez, que ocurran estos eventos es positivo ya que ayudan a romper la monotonía del “paisaje”.

  • Creo que hay que llamar las cosas por su nombre: tanto el viaje del Papa, como la serie de concesiones mutuas entre Iglesia y Estado de los últimos tiempos, tienen más que ver con cierto atemperamiento de la realpolitik local, que con la búsqueda de un renacer de la fe. Es desde esa perspectiva que se podrá entender mejor lo que está pasando en cuba ahora mismo. ¿Para qué darle más vueltas?

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