Un cubano entra en una tienda en USD y se espanta

En la Plaza de Carlos III las tiendas mejor surtidas solo venden en moneda libremente convertible (USD). Foto: 14ymedio

Por Juan Diego Rodríguez (14ymedio)

HAVANA TIMES – Por fuera se sigue viendo igual, pero dentro de la Plaza de Carlos III se desarrolla una batalla sorda. De un lado, las tiendas mejor surtidas que solo venden en divisas, y del otro, los pocos locales que todavía comercializan en la moneda nacional. Para muchos cubanos transitar por sus pasillos es una inmersión en la fractura económica que separa a la Isla.

“Entré a las tiendas en MLC (moneda libremente convertible) en Carlos III, nunca las había visitado de cerca”, afirma a 14ymedio un habanero. Tras recorrer los locales que en este céntrico comercio de la capital cubana venden solo en divisas, este cubano no sabía si alegrarse por encontrar productos que apenas se ven ya en los comercios o entristecerse por el “apartheid monetario” que separa a los ciudadanos.

“¡Qué tristeza, en esas tiendas he comprado por más o menos diez años, pero ahora todas, menos el supermercado de comida, son en MLC”, lamenta. “Hasta las chancletas de los niños las están vendiendo en dólares”.

“Todos los perfumes de Suchel y también los importados, los champús que toda una vida vendieron ahí en la tienda de todo por 1 CUC, también están ahora en dólares”

“Todos los perfumes de Suchel y también los importados, los champús que toda una vida vendieron ahí en la tienda de todo por 1 CUC, también están ahora en dólares”, precisa este habanero de 41 años, nacido durante la década de los 80 cuando el subsidio soviético permitía mercados abastecidos y vidrieras mejor surtidas. “Fue una sensación muy extraña y triste”.

Cuando era niño, este habanero conoció la Plaza de Carlos III como un mercado de viandas y hortalizas. “Sucio, pero también tenía una pescadería con bastantes ofertas y se podía comprar con la misma moneda con la que nos pagaban los salarios”. En los años 90 el lugar renació de la mano del dólar y fue reinaugurado como el principal centro comercial de la capital cubana.

Ahora, el único complejo de tiendas del país que lleva el nombre de un rey de España se adentra en el terreno de la dolarización encubierta que ha significado abrir comercios en MLC en los que solo se puede pagar con tarjetas magnéticas. “Esto me recuerda las ‘casas de Diego Velázquez'”, evoca el frustrado cliente.

Para muchos cubanos transitar por sus pasillos de Carlos III es una inmersión en la fractura económica que separa a la Isla. (14ymedio)

Se refería a las Casas de Cambio del Oro y la Plata, abiertas en la Isla en 1987, en las que se canjeaba joyas valiosas por vales para comprar mercancías de primera necesidad. “Mi abuela lo dejó todo en esa estafa: el anillo de boda, el crucifijo colgante que le había dejado su madre y hasta unas piezas de oro de su dentadura”, explica Mabel, una vecina de la Plaza de Carlos III que ahora vive de arrendar su portal a un cuentapropista.

“En ese momento estaba claro que nos estaban robando”, añade. De ahí el nombre de “Diego Velázquez”, el gobernador a quien la leyenda popular señala como propulsor de engañar a los indígenas cubanos, intercambiándoles el oro nacional por espejitos traídos desde el viejo continente. “Aquello fue un asalto y esta es una nueva versión del mismo robo”, sentencia.

“Mira las confituras dónde las venden, todas en tiendas MLC. El camioncito tiene en su propaganda un niño y todo, ¡Qué cruel!”, comenta otro residente de Centro Habana al percatarse que estaban descargando mercancías desde un camión de la empresa Stella hacia la tienda Panamericana Royal Palm, en el Boulevard de la calle San Rafael. Stella es una sociedad mercantil que pertenece al Ministerio de la Industria Alimentaria y comercializa productos de chocolatería.

Un camión de la empresa Stella llevó mercancías este lunes a la tienda Panamericana Royal Palm, en el Boulevard de la calle San Rafael. (14ymedio)

“Mis sobrinos prácticamente nunca pueden comer confituras. Nosotros no tenemos dólares y cuando les compramos es muy poco, porque lo hacemos en el mercado negro y los revendedores las venden a precios exorbitantes”, agrega el habanero.

A mediados de octubre pasado, Granma publicó que el país “no dolarizará su economía” y que las tiendas en MLC “son necesarias pero transitorias”. En el texto, el órgano oficial del Partido Comunista cita al ministro de Economía Alejandro Gil, quien asegura que el ordenamiento monetario “está pensado” para que Cuba “trabaje con una sola moneda: el peso cubano”.

El propio Raúl Castro en su informe ante el Octavo Congreso del Partido Comunista reconoció que “las tiendas en MLC se crearon para incentivar las remesas desde el exterior”. Pero, a la par que recaudan divisas, están generando un profundo malestar por las desigualdades sociales que muestran.

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