¿Un corredor humanitario de Estados Unidos a Cuba?

La Habana. Foto: Natalia Favre.

Por Yerys M. García (El Toque)

HAVANA TIMES – Más de 900 personas han firmado la petición de Feministas Cubanas en la plataforma Change.org para que el Gobierno de Cuba abra un corredor de vuelos humanitarios desde Estados Unidos. Por este corredor entrarían productos de primera necesidad, como medicamentos y aseo, sin restricciones aduanales. 

La petición —dirigida al secretario del Partido Comunista y presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, al Ministerio de Relaciones Exteriores, al del Interior y al Consejo de Estado y de Ministros— solicita que se garanticen los mecanismos para que cubanos residentes en el exterior puedan viajar a la Isla y entregar estos productos, previa presentación de pruebas de estar vacunados contra la COVID-19.

El texto hace referencia al índice de vacunación en Estados Unidos, donde el “48.4 % de los adultos está inmunizado contra el coronavirus, y el 60.5 % ha recibido al menos una dosis de las vacunas disponibles en ese país”, según declaraciones del Centro de Control de Enfermedades Contagiosas (CDC, por sus siglas en inglés).

Anuncia, además, que es muy fácil acreditar la vacunación contra la COVID-19 de los residentes en EUA que quieran entrar a Cuba con recursos necesarios, mediante el carné que expide el propio centro.

“Cuba enfrenta ahora mismo una grave crisis sanitaria, escasez de medicamentos, alimentos y productos de aseo, causada por la deteriorada situación económica del país y la pandemia por COVID-19”, explica el inicio de la petición, que reconoce que “sanciones unilaterales que pesan sobre el país” y “medidas tomadas por el propio Gobierno” limitan el envío de estos productos.

Desde el 6 de febrero las autoridades cubanas establecieron la disminución de determinadas conexiones aéreas y la cancelación de otras, a raíz del empeoramiento de la situación sanitaria en el país. Durante mayo, de acuerdo con la página en Facebook de la Empresa Cubana de Aeropuertos y Servicios Aeroportuarios (Ecasa), se mantendrían volando desde Estados Unidos, con frecuencia semanal, American Airlines, JetBlue, Southwest y vuelos chárter.

Por otro lado, las limitaciones financieras que impone el embargo, unido al impedimento de envío de remesas por diferentes plataformas (en especial, Western Union), afectan de manera directa las posibilidades de contribuir.

Ante esta realidad, individuos y organizaciones buscan maneras seguras de hacer llegar su ayuda a los cubanos residentes en la Isla.

Foto: Natalia Favre.

Corredores humanitarios, vuelos humanitarios o corredores aéreos seguros

No todas las situaciones de crisis justifican la apertura de un corredor humanitario. El 14 de diciembre de 1990 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 45/100 en la cual se plantea, por primera vez, la necesidad de poner en marcha este tipo de zona segura.

En dicha resolución quedaron definidos como pasillos para facilitar la circulación de convoyes humanitarios, víctimas de conflictos armados y personal humanitario. Los traslados (de personas o recursos) suelen realizarse desde o hacia una zona de conflicto armado.

Según el Derecho Internacional Humanitario y su aplicación, en su mayoría, en el sistema de operaciones de paz y protección de refugiados de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, las zonas seguras se pueden clasificar, según su finalidad, en: suministro de ayuda humanitaria, evacuación de las personas en peligro; y para favorecer la repatriación de los refugiados y desplazados. Los corredores humanitarios pueden ser terrestres, marítimos o fluviales y aéreos.

En segundo lugar, el elemento clave de estas zonas es el acuerdo entre los involucrados. El Gobierno cubano tendría que establecer convenios con alguna contraparte en Estados Unidos para garantizar “las obligaciones de cada parte, el principio de soberanía nacional, la integridad territorial del Estado en cuestión” y el respeto a los llamados “Principios por los que se rige el derecho a la asistencia humanitaria“, redactados en el Instituto de Derecho Humanitario de San Remo en 1992.

Los cinco límites hacen referencia a:

1- El tiempo: Los corredores humanitarios se establecen durante un período de urgencia, en el que se goza del derecho a transitar durante el tiempo necesario para suministrar el socorro. Por tanto, en caso de establecimiento de un corredor de vuelos humanitarios para traer medicinas a Cuba, este tendría una duración definida entre las partes.

2- El espacio: En la medida de lo posible, se ha de establecer la ruta por la que se acceda de manera más directa al lugar de destino. Esto significa que, en el caso de establecer un corredor de vuelos humanitario, los medicamentos saldrían desde y llegarían a un punto específico. A esto se suma la imposibilidad, por decisión gubernamental estadounidense, de que los vuelos chárter, procedentes de Estados Unidos, lleguen a las provincias cubanas, desde el pasado 10 de marzo de 2020. En este caso, tendrían que establecerse y monitorearse los mecanismos para que la ayuda llegue al resto de las provincias del país, una vez arriben al aeropuerto Internacional José Martí de La Habana.

3- El objeto: Según lo escrito en San Remo, se ha de limitar a la aportación de cuidados, medicamentos, materiales de urgencia médico-quirúrgicos y alimentos. En ese caso, las personas encargadas de traer las ayudas, por lo general, son consideradas personal humanitario, debidamente preparada y enfocada en la entrega y supervisión de los recursos. No deberían ser ciudadanos residentes de una de las partes que visita a ciudadanos residentes de la otra.

4- El ejercicio: La utilización de los corredores humanitarios no debe atentar contra la paz, el orden o la seguridad del Estado/los Estados en donde se establece.

5- Y, el límite deontológico implica el respeto de la imparcialidad, y la obligación de evitar los desvíos de la ayuda. Sobre estos dos últimos principios, el Estado que recibe la ayuda tendría que admitir la situación de crisis y aceptar que organizaciones internacionales y personal humanitario verifiquen los mecanismos para gestionar esa ayuda y el cumplimiento de lo establecido.

Por otra parte, los vuelos humanitarios y de repatriación en su mayoría se usan para transportar a pasajeros que han quedado varados en otros países, que requieren tratamiento médico a riesgo de su vida, para llevar a refugiados a salvo de conflictos armados o para transportar ayuda humanitaria.

 En general, en el caso de entrega de ayuda se componen de personal humanitario, no de ciudadanos interesados en ofrecer ayuda. Deben ser gratuitos por definición, pues el cobro desnaturaliza su carácter humanitario.

Además, su organización y costos deben ser asumidos por los Estados involucrados, representaciones diplomáticas, cancillerías y autoridades aeronáuticas respectivas. Una vez más, depende de acuerdos establecidos entre las partes involucradas y bajo los cinco principios de San Remo.

Finalmente, los corredores aéreos seguros han sido iniciativas aplicadas por varios países, sobre todo, de la Unión Europea, para garantizar los viajes turísticos entre dos naciones con condiciones epidemiológicas similares.

Generalmente estos atraviesan varias fases en su establecimiento, de acuerdo con la situación sanitaria de los países que deciden abrir el corredor aéreo. Estas fases abarcan, desde una movilidad más restringida, hasta el levantamiento paulatino de los controles fronterizos, a medida que mejore el control de la pandemia en ambos lugares.

Cada país puede establecer su propia metodología para crear los corredores, pero comúnmente pasan por permisos de entidades sanitarias internacionales, que comprueben o acrediten la información de los Estados sobre la pandemia y su impacto. 

Ciudadanos impulsan ayudas

Foto: Natalia Favre.

Esta no es la primera vez que grupos de la sociedad civil o activistas generan una petición de ayuda humanitaria a Cuba. Una de las más populares fue la carta firmada por el profesor Carlos Lazo, y secundada por más de 15 000 personas, al entonces presidente Donald Trump, para pedir que levantara las sanciones de Estados Unidos a Cuba durante la pandemia. Meses después, con el mismo objetivo, dirigió una carta abierta a Joe Biden, que acumula más de 20 000 firmas.

Algunas de las peticiones de carácter humanitario más recurrentes en plataformas como Change.org, y que involucran a autoridades cubanas y estadounidenses, tienen que ver con la reactivación plena de las funciones consulares de la Embajada de los Estados Unidos en La Habana para la normalización en la emisión de visados y el resto de los servicios; la restauración del Programa de Reunificación Familiar (Cuban Family Reunification Parole Program) suspendido desde 2017; la eliminación de las restricciones aduanales por las autoridades cubanas; y la posibilidad de envíos ilimitados de remesas a Cuba.

Las recientes peticiones para el envío de medicamentos se suman a esta lista y contemplan, para su ejecución, tres vías fundamentales: el envío directo mediante servicios de paquetería, la recaudación de dinero para la compra de materiales sanitarios a través de organizaciones internacionales y las donaciones de dinero y recursos a organizaciones no gubernamentales cubanas o radicadas en Cuba.

La primera vía responde, sobre todo, a ciudadanos organizados que utilizan recursos propios para comprar medicamentos y enviarlos a través de diferentes plataformas de envío.

Sin embargo, esta forma tiende a ser más costosa, atendiendo a los precios por peso de los servicios de entrega, sumado al precio de los medicamentos. De ahí que sus promotores aboguen por la apertura de vuelos chárteres y comerciales con mayor frecuencia hacia Cuba y que se eliminen las restricciones aduanales, para poder mover directamente la ayuda.

En este caso, también es un reto velar por la transparencia en la entrega de los recursos, que, al ser dirigida a individuos o grupos de personas, puede ser de difícil control y fiscalización.

Los organizadores de estas iniciativas suelen convocar a través de las redes sociales para, principalmente, establecer redes en varios países y de esa forma minimizar costos de envío y compra. 

Entre las más populares están la petición organizada por Reynaldo Lastre y Eilyn Lombard y que fue compartida en Facebook por la académica Mabel Cuesta. Según los organizadores, en menos de 24 horas lograron recaudar “casi 3 000 dólares e infinitos kilos de medicinas”, informó Cuesta en su perfil personal. 

En una publicación más reciente, Cuesta explicó que la mitad de la carga se encuentra en La Habana, según muestra el servicio de seguimiento de la agencia de envíos, y el resto llegará a los Aeropuertos de Varadero y Santa Clara, procedente de Canadá.

También comunica en su página que han recibido “una enorme donación de medicinas: antibióticos, material quirúrgico, vitaminas, guantes, digestivos, omega, de todo…” y ahora recaudan dinero mediante PayPal para hacerla llegar a Cuba como paquetería.

La segunda vía es usada por organizaciones internacionales y agencias de cooperación, mayormente, para contribuir con el proceso de inmunización contra la COVID-19. Normalmente, se articulan mediante grandes campañas de condena al embargo norteamericano, buscan comprometer a donantes individuales y organizaciones y, una vez alcanzado el objetivo de recaudación, utilizan ese dinero para comprar los recursos.

Por este mecanismo, Cuba está solicitando ayuda para adquirir jeringuillas, agujas y mascarillas. La Asociación de Amistad Cuba-Canadá y su red de miembros para el 12 de abril había conseguido comprar y enviar un contenedor con 1 millón 920 mil jeringuillas, y preparaba un segundo. 

Foto: Natalia Favre.

Desde Europa, la organización Sodepaz ha prometido colaborar en la recaudación de un fondo para la compra de 10 millones de jeringuillas con el lema “Los bloqueos matan, tu solidaridad da vida”, y agencias de las Naciones Unidas como Unicef y PAHO también han entregado kits con insumos para emergencias sanitarias por COVID-19. 

Puentes de Amor, iniciativa del profesor Carlos Lazo, NEMO (Movimiento No Embargo Cuba) y Codepink: Women for Peace también han lanzado una campaña para recaudar fondos para comprar jeringuillas.

De acuerdo con sus organizadores, la meta es conseguir $100 000 dólares para enviar 3 millones de estos instrumentos a Cuba. Según el propio Lazo, “el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos ha concedido una licencia para permitir la recogida de fondos con la finalidad de comprar las jeringuillas para Cuba”. 

En estos casos, las donaciones llegan a las autoridades sanitarias, quienes se encargan de distribuir los recursos a los hospitales o unidades de cuidados y velar por su uso ético.

La tercera fórmula para enviar medicamentos consiste en contactar con diferentes organizaciones no gubernamentales (ONG) que operan en Cuba. Personas, grupos y organizaciones establecen contacto con las oenegés para hacer llegar los recursos.

Estas a su vez se encargan de distribuir las ayudas y aplican mecanismos para rendir cuentas a los donantes. Cáritas y el Centro Memorial Dr. Martin Luther King son dos de las que, tradicionalmente, se encargan de recopilar y distribuir donaciones; la última procedente especialmente de las caravanas de Pastores por la paz. 

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