Por Isaac Risco y Daniel García Marco

Raul Castro con Michelle y Barack Obama
Raul Castro con Michelle y Barack Obama.  foto: cubadebate.cu

HAVANA TIMES (dpa) — Raúl Castro podrá ver su regreso a Estados Unidos tras más de 50 años como un éxito diplomático. El presidente de Cuba cerró el martes una intensa gira de varios días a Nueva York para sellar el regreso al más alto nivel de la isla socialista a la ONU, el principal foro político internacional.

Lejos de ser blanco de críticas por la situación de los derechos humanos en Cuba, como le ocurría a menudo al castrismo en las últimas décadas en el escenario global, el menor de los hermanos Castro fue uno de los protagonistas de los primeros días de la Asamblea General de la ONU. Y no sólo por su segunda reunión formal con su homólogo estadounidense, Barack Obama, un cara a cara que empiece a parecer cada vez más normal tras el deshielo anunciado por ambos países en diciembre de 2014.

“El encuentro se desarrolló en un ambiente respetuoso y constructivo”, describieron el clima de la reunión tanto la Casa Blanca como el canciller cubano, Bruno Rodríguez.

A sus 84 años, Raúl Castro centró muchas de las miradas en Nueva York. Su viaje tenía de antemano ribetes históricos: era el primero que hacía a Estados Unidos como presidente y el segundo de toda su vida después de una visita en 1959, el año del triunfo de la Revolución cubana.

Y también porque habían pasado 15 años desde la última intervención de un jefe de Estado cubano ante la Asamblea General, tras la presentación de Fidel Castro en el año 2000. El hermano mayor de Raúl dejó un recuerdo indeleble ya con su primer discurso ante el foro en 1960, un monólogo de cuatro horas y media que se convirtió en el más largo pronunciado por un mandatario en los 70 años de historia de la ONU.

Es posible que el de Raúl Castro no sea memorable en algunos años, pero el lunes, en apenas 15 minutos, el general cubano dejó constancia de los abismos que lo separan aún de Estados Unidos, con una crítica general al “imperialismo” y a Occidente por la actual crisis migratoria en Europa.

Sus palabras recibieron más aplausos de los que se habían oído en la intervención de Obama esa misma mañana o de cualquier mandatario europeo. La sala, eso sí, no estaba llena y la ovación procedía sobre todo del bloque latinoamericano. Una prueba, en todo caso, de que el gobierno de Cuba cuenta desde hace tiempo con los apoyos de la región.

La agenda de Raúl Castro fue intensa en Nueva York. Se volvió a reunir con François Hollande, después de la visita que el presidente francés hizo a La Habana en mayo como el primer mandatario de una potencia occidental en visitar Cuba desde el anuncio del acercamiento a Washington, y también se fotografió al lado del líder ruso Vladimir Putin.

Raúl Castro se entrevistó con un grupo bipartidista de legisladores norteamericanos que han mantenido posiciones favorables al cambio de la política estadounidense hacia Cuba. foto: granma.cu
Raúl Castro se entrevistó con un grupo bipartidista de legisladores norteamericanos que han mantenido posiciones favorables al cambio de la política estadounidense hacia Cuba. foto: granma.cu

Castro y Obama posaron finalmente estrechándose las manos el martes para los fotógrafos. El líder cubano, aparentemente ya acostumbrado a las citas históricas, esbozó una sonrisa al constatar la mayor estatura de su homólogo estadounidense.

La televisión cubana había mostrado el fin de semana imágenes de Castro siendo recibido por el ex presidente estadounidense Bill Clinton en Nueva York. También el alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, se tomó un tiempo para saludarlo personalmente.

Raúl Castro “sostuvo encuentros con líderes mundiales y personalidades estadounidenses”, resumió la agencia cubana Prensa Latina al final del viaje.

Se trata en general de buenos días para el menor de los Castro tras su llegada al poder en 2006. Después de pasar la mayor parte de su vida política a la sombra de su hermano, Raúl Castro empieza a dar cada vez más forma a su propia figura de estadista en el parqué mundial.

A su imagen de impulsor de la apertura económica de la isla en los últimos años, el viejo guerrillero cubano sumó recientemente su papel como valedor de las negociaciones de paz colombianas.

Castro fue la semana pasada un protagonista más del histórico encuentro entre su par colombiano, Juan Manuel Santos, y el líder de la guerrilla de las FARC, Rodrigo Londoño, alias “Timochenko”.

“Estamos ahora más cerca de lograr la paz”, aseguró entonces el líder cubano, que había animado antes él mismo el inédito apretón de manos entre Santos y “Timochenko”, tomando a ambos del brazo. Apenas un día antes, Castro había despedido al papa Francisco de Cuba.

Quizá fue durante esos cuatros días de visita del pontífice cuando más se oyeron las críticas al sistema de partido único o a la falta de libertades civiles en Cuba, mucho más en segundo plano en estos últimos días, posiblemente los mejores para Raúl Castro desde su llegada al poder.

7 thoughts on “Un balance del viaje de Raúl Castro a EE.UU.

  • ¡Que mal anda la democracia en Latinoamérica que los que ganan las elecciones en las urnas por votación popular son los “hipócritas, cobardes y cómplices” en tanto los valientes, sinceros y leales tienen que llegar al poder mediante golpes de estado como en los años 80!

  • y como dijera el ilustre Galileo Galilei, “Sin embargo se mueve”

  • ¿Ombliguismo? Hmmm…yo hablaría de “cuerpo entero”…Estos cambios en política exterior de EE.UU. abarcan desde la Patagonia al Río Grande, de Europa al Levante, del Cono Sur de Africa al mar de la China Meridional…me parece una metástasis…

  • Ay, Isidro, ¿Vas a caer ahora en el ombliguismo?

  • A riesgo de caer en la miopía política, no es posible pasar por alto que con estas recepciones, importantes grupos políticos de EE.UU. por fin acatan la necesidad histórica de tratar a Cuba – representada por el único gobierno que tiene en este momento la Isla -, en pie de igualdad. Washington ha ido entendiendo, a fuerza de descalabros y fracasos, que toda acción punitiva ha sido y es inútil. Al parecer, el sentimiento de aislamiento que los ha embargado en años recientes con respecto a la comunidad internacional en pleno, ha actuado como poción iluminadora para la política exterior del coloso norteamericano. Harían bien en guardar el frasquito en el botiquín. En caso de recaída…

  • No, doctora, los representantes latinoamericanos, con honrosas y desgraciadamente pocas excepciones, son unos hipócritas, unos cobardes, o unos cómplices.

  • Muy lamentable que se le intente dar estatura de estadista mundial al General que no sale de su laberinto. Estas alabanzas caen en saco vacío frente a la frase del propio presidente en los años ochentas:”Reconocemos los esfuerzos pero premiamos los resultados”.Y los resultados de su mandato, nueve años después de estar en el poder, no son más que propaganda mediática. Reunirse con muchas personalidades no arroja ninguna promesa de nada. Sólo el ojo oportunista de los periodista puede ver “un estadista” donde lo único que hay es un gobernante incapaz que no ha sido elegido por nadie y que mantiene un bloqueo interno férreo contra sus compatriotas.
    Lamentable que los representantes latinoamericanos hagan ovaciones al General y se olviden de las violaciones de los derechos humanos de los cubanos, todos. Son unos tímidos y tibios gobernantes.

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