Trinidad, Cuba y los días sin agua

Gisselle Morales Rodríguez  (Progreso Semanal)

Foto: Vicente Brito.
Foto: Vicente Brito.

HAVANA TIMES — Más de 25 pesos cubanos convertibles (CUC) ha llegado a pagar Nereida López por una pipa de agua que le dura lo que un merengue en la puerta de un colegio. “Unos 4 000 litros cada siete días”, aclara con la seguridad de quien ha calculado gota a gota toda el agua: la que compra a sobreprecio porque no le queda más remedio para mantener a flote su negocio, la que le llega por las tuberías apenas unas horas en ciclos cada vez más distendidos y hasta la que cae del cielo, escasa como las demás pero que ella recoge con un ingenioso sistema de canales adosados al colgadizo.

“En Trinidad tenemos un trauma con el agua”, sentencia y todo en derredor suyo parece darle la razón: la psicosis con que friega un vaso y cierra el grifo, friega un plato y cierra el grifo, llena un pomo y cierra el grifo; la cisterna que repleta ahora mismo, mientras conversamos, con una manguera kilométrica que atraviesa la casa colonial de punta a cabo; los tres tanques de 55 galones que tiene de reserva en el fondo del patio para que no los vean los turistas.

En la tercera villa de Cuba la obsesión de acaparar el líquido es tal que ni siquiera la proliferación del aedes aegypti, mosquito transmisor del dengue que vive a sus anchas en los depósitos de agua estancada; ni siquiera el riesgo de una epidemia como esa, que ha amenazado varias veces con espantar el turismo, ha conseguido que la gente renuncie a acumular todo el agua que le sea posible.

Es la reacción lógica cuando llevan más de un lustro lidiando con los estragos de la sequía, una sed que no se alivia con aguaceros extemporáneos ni con diluvios circunstanciales y que está a punto de exprimir por completo las fuentes de abasto de la ciudad.

La señal de alerta han venido dándola, año tras año, los especialistas de la delegación provincial de Recursos Hidráulicos, preocupados con la posibilidad —cada vez más inminente— de la intrusión salina, un término aparentemente inofensivo que encubre un fenómeno alarmante: la salinización de las aguas subterráneas que abastecen Trinidad y las comunidades vecinas. Y por salinización entiéndase su completa inutilidad para el consumo.

La sequía se ensaña con Trinidad. Foto: Vicente Brito
La sequía se ensaña con Trinidad. Foto: Vicente Brito

Desde el 2013 los expertos han aumentado el tono de sus advertencias. La prensa local ha dado fe en varias oportunidades de estudios e investigaciones científicas, reuniones sobre el tema y análisis de campo que apuntan a un deterioro significativo de la llamada cuenca Trinidad, un acuífero de casi 140 kilómetros cuadrados que no para de descender —dicen que a un promedio de 6 centímetros mensuales— llueva, truene, arrecie aún más la sequía o relampaguee.

A las puertas de un desastre medioambiental sin precedentes, desde principios de 2016 a la cuenca Trinidad se le extrae agua de sus reservas estáticas, justo el escenario al que no querían llegar los entendidos.

 

Así lo declaró recientemente al periódico Escambray Pablo Hernández, especialista de la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico de Sancti Spíritus, quien aseguró que las estáticas son reservas no renovables que, de continuar explotándose, pueden conducir a la cuenca Trinidad a un estado crítico que la inhabilite.

“Una vez que la cuenca entra en estado crítico, para que alcance nuevamente las zonas de entregas garantizadas tiene que disminuirse la explotación u ocurrir un evento extraordinario de lluvias, grandes y bien distribuidas en el tiempo”, significó Hernández al medio local, y a seguidas puso el dedo en la llaga de los inadecuados manejos: que falta conciencia del problema entre los decisores, que se obvian las recomendaciones de no bombear más de 16 horas, que las pipas se están llenando con el agua de los propios pozos afectados, que los volúmenes que se extraen del acuífero no deben ser mayores que los que entran…

“De continuar la situación —vaticinó—, a finales del 2016 la cuenca estaría en graves problemas, con muchos pozos salinizados y sería muy difícil recuperarla, pueden pasar decenas de años e incluso un siglo sin que se recupere, dejaría de ser fuente de suministro y habría que buscar alternativas”.

Alternativas que, a largo plazo, implicarían el aprovechamiento de las aguas de Arenas Algaba, zona próxima al río Agabama, que según estudios constituyen una de las fuentes más prometedoras para el suministro a la región y en cuyo proyecto se dibujan 21.9 kilómetros de una conductora capaz de entregar hasta 350 litros por segundo.

“De donde quiera que venga, lo que hace falta es que el agua nos dé una tregua —acota Nereida López—. Que busquen otras fuentes de abasto, pero que no se les olvide arreglar las tuberías, que es mucha el agua que se nos va por los salideros”.

Acciones de rehabilitación emprendida hace algunos años en el manantial de San Juan de Letrán. Foto: Vicente Brito.
Acciones de rehabilitación emprendida hace algunos años en el manantial de San Juan de Letrán. Foto: Vicente Brito.

Por más que se ejecuten programas de rehabilitación de redes hidráulicas, que se lleve el agua en pipas a la cabecera municipal y a las comunidades rurales y hasta se hayan cerrado por decreto decenas de piscinas de uso privado, la sequía crónica pone en riesgo lo que no pocos consideran la gallina de los huevos de oro de Trinidad: la fascinación que ejerce sobre los extranjeros.

En ello coincide Reiner Rendón, delegado del Ministerio del Turismo (Mintur) en Sancti Spíritus, quien tiene identificado el insuficiente abasto de agua como uno de los problemas que hoy pende como espada de Damocles sobre el sector que dirige.

“A casi todas las instalaciones de nuestra red hotelera y extrahotelera que se encuentran en el centro histórico hay que llevarles el agua en pipas —ilustra—; de esa misma forma sucede con los hostales, que ya superan las 1 300 habitaciones y tienen un gasto superior al de los hoteles, porque no fueron diseñados por las normas de consumo internacionales, sino que heredaron todo un sistema de redes que se construyeron con la vivienda”.

Y si no, que le pregunten a Nereida López, propietaria de hostal que recibe el agua por la tubería de Pascuas a San Juan, rellena su cisterna con las pipas que el Estado le garantiza y termina siempre pagándole por la izquierda a un pipero que le vende a 20 o 25 CUC unos 4 000 litros más.

“Así y todo, me erizo cuando siento a un turista cantando sin preocupación en la ducha —sonríe—. Seguro que nunca ha oído hablar de cuenca en estado crítico, ni de reservas estáticas, y no viene a Trinidad a que lo atormenten con el vía crucis de la sequía; eso para él debe ser lo de menos”.

4 thoughts on “Trinidad, Cuba y los días sin agua

  • el 2 abril, 2016 a las 6:31 pm
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    El Problema del agua en trinidad no tiene solución…
    ya es una falta de respeto nadie piensa en viejos enfermos en las casas…
    los dirigentes nos le interesan nada, tiene un servicio de atencion a la población prueben a llamar 992202..
    nunca te responden al telf lo descuerdan…
    es una pena que tengan al pueblo de trinidad así…
    te puedes quejar con quien sea que nadie le importa nada…
    Por favor un poquito de pida con las personas mayores, nicho en casa…

  • el 22 enero, 2016 a las 9:15 am
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    Por que no nombran a Erasmo alcalde municipal de Trinidad…para que se ponga en contacto con la real realidad y deje de teorizar.Para que se enfrente a las “Fuerzas Vivas” del Mundo major que es possible ,,Ja,ja…

  • el 20 enero, 2016 a las 7:35 pm
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    un amigo, me contaba de una visita a Cuba, hace meses, y un director de prensa provincial hablaba un poco mas de la cuenta, de una de las muchas reuniones a la cual es convocado y la cual solo era un seminario a todos los directores de prensa, (escrita,radial, televisiva) en la cual participo Rolando Alfonso Borges, “Alfonsito” le fue indicado a todos que el concepto “caja central del estado” habia que eliminarlo de todas las informaciones que se brindaran, aun si asi fuera expresado oral o escrito por los entrevistados, por eso mismo, el aluvion de quejas y opiniones, ya que tal era la apreciacion de una gran mayoria, pues al no utilizar el termino Presupuesto del Estado o algo mas tecnico, tal “caja” era de donde fidel o raul sacaban lo que les daba la gana y para lo que quisieran.

  • el 20 enero, 2016 a las 3:12 pm
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    Este es el mejor ejemplo de la gestión de gobierno del socialismo cubano. Como dicen en el post que la villa de Trinidad es una mina de oro por los miles de dólares que deja el turismo y el gobierno local no tiene financiamiento para realizar una inversión en la reconstrucción del acueducto que es vital para la población y para el funcionamiento de este polo turístico que es una joya. Estoy seguro que este sería el proyecto prioritario si implementaran el presupuesto participativo. Que nadie dude que de los cientos de CUC que pagan los hostales a los piperos por la izquierda un por ciento va a los bolsillos de los dirigentes responsables de la solución del abasto de agua, lo cual hace más difícil que se resuelva el problema.

    La pregunta obligada es: a donde van los millones de USD que se recaudan por impuestos? A la famosa caja central del Estado donde la elite dispone en que gastarlo y de donde mismo los Tony Castro financian sus vacilones dentro y fuera de la isla.

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