Resistencia al golpe “firme y unida”

Por Juan Ramón Durán

Detained farmers in Honduras.  Photo: Giorgio Trucchi - Rel-UITA
Detained farmers in Honduras. Photo: Giorgio Trucchi - Rel-UITA

HAVANA TIMES, 2 oct (IPS)  – El Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado (FNR) realiza un intenso proceso de consulta a sus miembros en toda Honduras para definir su posición frente a diálogos promovidos por actores internos e internacionales en busca de una salida pacífica a la crisis.

La unidad de “la resistencia” es “granítica y firme”, dijo el diputado del izquierdista y opositor partido Unificación Democrática (UD), Marvin Ponce, pese a la diversidad de sectores sociales y políticos que se aglutinaron minutos después de conocida la captura y expulsión a Costa
Rica del presidente Manuel Zelaya, el 28 de junio.

“Estamos en consultas para decidir cómo y con qué posición vamos a participar frente a las diferentes propuestas de solución al conflicto”, dijo Ponce a IPS este viernes, bajo la atenta mirada y escucha de un pelotón de policías que poco antes habían dispersado violentamente a unos 300 miembros de la resistencia frente a la embajada de Estados Unidos y en las inmediaciones de la legación de Brasil, donde se encuentra refugiado Zelaya desde el 21 de septiembre.

Según Ponce, los sectores que conforman la resistencia son UD, el Movimiento de Liberales contra el Golpe, un sector del Partido Innovación y Unidad Socialdemócrata (PINU), las tres centrales obreras, la Federación de Organizaciones Magisteriales, un grupo de cooperativas, el Bloque Popular (unión de sindicatos de instituciones estatales autónomas) y la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular.

La convergencia de estas organizaciones, integradas por unos 100.000 miembros, se produjo alrededor de dos puntos: el retorno al país y la restitución en el cargo del presidente Zelaya y la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente que elabore una carta magna para refundar sobre nuevas bases la nación hondureña, subrayó Ponce.

Versiones de la prensa local insistían este viernes que la aceptación de Zelaya del plan  propuesto por el mandatario costarricense Óscar Arias para resolver la crisis indicaría que desiste de su proyecto de convocar una constituyente.

La propuesta de Arias, formulada en julio, planteaba que la restitución de Zelaya como mandatario de Honduras debía acompañarse de su renuncia a todo intento de reformar la Constitución, entre otros puntos.

“Esta es una interpretación subjetiva, el mismo presidente de Costa Rica ha dicho que su propuesta no está escrita en piedra y que se puede eliminar o agregar puntos para adaptarlos a la realidad”, comentó Ponce.

Para Koritza Díaz, ex presidenta del Colegio (sindicato) de Profesores de Educación Media, es natural que en un movimiento social tan grande y de acción tan prolongada como la resistencia haya ideas encontradas en algunos momentos.

“La resistencia tiene puntos de corto, mediano y largo plazo. La presión popular con marchas diarias en las calles de Tegucigalpa ha impedido una consolidación del gobierno usurpador. La presencia de Zelaya y su restitución en el cargo es el primer punto de la agenda del país y ha
desplazado de la opinión pública a la campaña electoral”, indicó Díaz.

Foto: Giorgio Trucchi - Rel-UITA
Foto: Giorgio Trucchi - Rel-UITA

“El gobierno de facto tuvo que decretar un estado de sitio para intimidarnos y frenar esta vigorosa protesta, nunca antes vista en el país”, agregó la dirigente en medio de un forcejeo con la policía.

Luego de quitarse un pequeño cartel que tapaba su boca con la leyenda “No al golpe”, la activista explicó que el punto de corto plazo es el retorno y restitución en el cargo de Zelaya “que hemos logrado en un 50 por ciento”, cuando el mandatario depuesto y deportado retornó al país el 21 de septiembre.

“Luego sigue impulsar la Asamblea Constituyente y, en el largo, es esta lucha de nuevos partidos y gremios por una democracia real en Honduras, no solo esa democracia de ir a votar cuatro años, sino la verdadera solución de los problemas del país, en particular un radical combate a la pobreza y la corrupción”, añadió.

Mientras Díaz hablaba con IPS, llegaron unas 20 activistas del Centro de Derechos de la Mujer, que se autodenominan “Feministas en Resistencia”, vestidas de negro, con claveles y otras flores blancas en sus manos, formaron dos filas y comenzaron a cantar el Himno Nacional.

De inmediato fueron cercadas por un contingente de policías y, mientras eran empujadas, comenzaron a cantar “nos tienen miedo, porque no tenemos miedo”. Posteriormente, ante la presión policial, optaron por marcharse.

El régimen habla de diálogo y “mire cómo impiden nuestro derecho a protestar contra esta situación. Proponen un diálogo cuando nos apuntan con sus fusiles”, dijo Regina Fonseca, una feminista en resistencia. Luego se volvió al jefe policial que dirigía el operativo: “Mirá, perro, mejor defendé la democracia”. El oficial respondió con una sonrisa.

El parlamentario Ponce admitió la fluidez de los acontecimientos tras el sigiloso retorno de Zelaya, al grado que, en medio de un ambiente de confrontación y zozobra, surgieron unas cuatro iniciativas de diálogo, mientras hace un par de semanas solo estaba sobre la mesa, y estancada, la propuesta de Arias.

LLUVIA DE INTENTOS

La primera iniciativa fue la del obispo auxiliar de Tegucigalpa, Juan José Pineda, quien dialogó con Zelaya en la sede diplomática brasileña y posteriormente con el presidente de facto Roberto Micheletti, en la Casa de Gobierno, y con ello comenzó a erigirse como mediador.

Pineda comenzó hablando de un “Plan Arias II” el miércoles, pero 24 horas después se refirió a un “Plan de Tegucigalpa”, como solución hondureña a los problemas propios y mensaje a la comunidad internacional.

Ponce y Díaz coincidieron en que el diálogo propuesto por Pineda puede ser una trampa de los “golpistas” para provocar un quiebre en la unidad lograda entre el movimiento popular y los liberales seguidores de Zelaya, ganar tiempo y consolidar el gobierno de Micheletti.

La jugada apuntaría a conseguir el reconocimiento internacional de los comicios programados para el 29 de noviembre y del nuevo gobierno que surja de ellos, lo que significa la continuidad de los “grupos fácticos de poder”, que confirman los dos partidos tradicionales –el centroderechista Liberal de Zelaya y Micheletti (PL) y el derechista Nacional– y las
elites empresariales que controlan el poder desde el restablecimiento de la democracia, en 1982.

También surgió la iniciativa de cuatro de los seis candidatos presidenciales que inicialmente se reunieron en San José con Arias y se comprometieron a interponer sus “buenos oficios” para sentar en una mesa de diálogo a Zelaya y Micheletti.

El empresario Adolfo Facussé, presidente de la Asociación Nacional de Industriales y vinculado al golpe, propuso por su parte en unas reuniones auspiciadas por el embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, Hugo Llorens, que Zelaya fuera restituido en el cargo por unos días y luego se lo recluyera en detención domiciliaria hasta que hubieran pasado las elecciones.

La filial hondureña de la alemana Fundación Friedrich Naumann, dedicada a la promoción de la ideología liberal, sugirió un plan de cinco puntos, que comprende la renuncia a la Presidencia tanto de Micheletti como de Zelaya, y el nombramiento en el cargo del siguiente en la línea de
sucesión constitucional para distender la situación y conducir al país hacia las elecciones.

Ante todas estas iniciativas, un ex funcionario de Zelaya, Francisco Sibrián, opinó que difícilmente puede haber fisuras en la resistencia.

“La base social son unos 60.000 maestros del sistema educativo primario y medio, quienes en su mayoría son liberales, y todos coinciden en que hubo golpe de Estado y que es urgente revertirlo con el restablecimiento del presidente Zelaya en el cargo”, comentó.

“Nos intentan dividir, fraccionar, para debilitarnos, pero no lo van a lograr, porque los liberales somos antigolpistas históricamente”, agregó Sibrián, quien fue titular de la Oficina Normativa de Contratación y Adquisiciones del Estado.

Según el legislador Ponce, una opción que cobra fuerza dentro de la resistencia es que, una vez restituido Zelaya en su cargo, se cree un frente amplio en torno a la candidatura independiente del sindicalista Carlos Reyes o del candidato de UD, César Ham.

Ham tiene más peso electoral y Reyes, sindical, opinó. Pero “César Ham está dispuesto a deponer su candidatura presidencial y que todos trabajemos intensamente por Reyes”, agregó.

El liberal Sibrián declaró que no trabajará por el candidato del PL, Elvín Santos, porque respaldó el golpe de Estado. “Siento que el presidente Zelaya y nosotros, sus seguidores, estamos de acuerdo en apoyar a Carlos Reyes”, sostuvo.

El abogado Rasel Tomé, coordinador de la comisión de diálogo de Zelaya, dijo que se mantiene la voluntad de conversar y cesar la confrontación, posición tiene el apoyo de Estados Unidos, la Unión Europea, Brasil y otros países latinoamericanos.

“La resistencia no tiene aislado al presidente Zelaya, eso es falso, el diálogo pasa por su liderazgo, que es respetado y por eso el retornó al país, aun a riesgo de su vida”, destacó Tomé, quien desde el 21 de septiembre permanece dentro de la embajada de Brasil.



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