Que tú puedas abortar como yo

Por Sandra Abd´Allah-Álvarez Ramírez*

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Dentro del contexto internacional, han sido innumerables las batallas que ha tenido que librar las mujeres para que les sea reconocido y mantenido su derecho a decidir que hacer con su cuerpo.

HAVANA TIMES — Tengo la suerte de vivir en un país en el que las mujeres pueden decidir libremente interrumpir un embarazo. Y digo que es una suerte, además de una conquista, teniendo en cuenta cómo anda el mundo ahora y los vaivenes en los cuales se mueven nuestros derechos.

Cuando nací, hacía ya 8 años que las cubanas podían abortar en las instituciones de salud. En 1965, a raíz del incremento de las muertes femeninas por la práctica indiscriminada y sin condiciones de la interrupción del embarazo, se procedió en el país a la hospitalización de esta intervención. Fue una decisión gubernamental implementada por el Ministerio de Salud Pública.

Con anterioridad, el Código de Defensa Civil en Cuba, que databa de 1938, eximía de delito a quien realizara una interrupción del embarazo con el objetivo de salvar la vida de la madre o evitar un daño a su salud, en circunstancia de violación, estupro, etc., y para el caso en el cual el feto heredara alguna enfermedad grave (Álvarez, 1994).

En diciembre de 1979 se firmó un nuevo Código Penal, en su Artículo 267 del Capitulo IV, que se recoge la definición de ABORTO ILICITO (Código Penal, 1979):

1. El que, fuera de las regulaciones de salud establecidas para el aborto, con autorización de la grávida, cause el aborto de ésta o destruya de cualquier manera el embrión, es sancionado con privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas.
2. La sanción es de privación de libertad de dos a cinco años si el hecho previsto en el apartado anterior:
a) se comete por lucro;
b) se realiza fuera de las instituciones oficiales;
c) se realiza por persona que no es médico.

La particularidad de dicha norma es, que a diferencia de lo habitual, se presenta la categoría de aborto ilícito, prescribiendo lo que no se puede hacer, cuando generalmente se pretende regular el uso del aborto y no señalar en que condiciones no puede realizarse.

Es una norma jurídica revolucionaria, pero su contribución fundamental, luego de muchos años de existir es que, a pesar de las críticas que ha recibido es mantenida por el Gobierno cubano y no obstante también de notables retrocesos internacionales en este sentido (bien conocidos son los casos de Nicaragua, hace algunos años atrás, y más recientemente España).

Hay quien ha intentado vincular de manera tendenciosa el aborto con el decrecimiento de la tasa de fecundidad, el envejecimiento poblacional o el embarazo en la adolescencia.

Hay quien ha intentado vincular de manera tendenciosa el aborto con el decrecimiento de la tasa de fecundidad, el envejecimiento poblacional o el embarazo en la adolescencia.
Hay quien ha intentado vincular de manera tendenciosa el aborto con el decrecimiento de la tasa de fecundidad en Cuba, el envejecimiento poblacional o el embarazo en la adolescencia.

Dichas valoraciones negativas han intentado vincular de manera tendenciosa la práctica del aborto con fenómenos demográficos como el decrecimiento de la tasa global de fecundidad (entiéndase descendientes por mujer), la tasa de reproducción bruta (hijas por mujer) y el envejecimiento poblacional. Del mismo modo ha sido recurrente el embarazo en la adolescencia a la hora de hablar del uso de aborto.

Los medios de comunicación en Cuba alguna que otra vez se han hecho eco de algunas de esas valoraciones,— lo cual alerté en el artículo ‘En el Día Mundial de la Población: ¡Dejemos al ABORTO en paz!’ —, pero lo cierto es que nada ha podido hacer temblar la posibilidad real de que las cubanas podamos abortar.

Dentro del contexto internacional, han sido innumerables las batallas que ha tenido que librar las mujeres para que les sea reconocido y mantenido su derecho a decidir que hacer con su cuerpo.

Recientemente he recibido muchos mensajes por Twitter que alientan a hacerse eco de las protestas ante tal atropello a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, cuando se pretende la derogación de la norma vigente en el Estado español —Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) y Salud Sexual y Reproductiva (SSR) de 2010—, al promover el Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, una reforma que ha sido anunciada desde hace más de un año, la cual conllevará un retroceso de más de trienta años, como si estuviésemos en los años 70-80 del siglo pasado, cuando el movimiento de mujeres español se centraba en este y otros asuntos de urgencia.

Animada por estas amigas y tuiteras feministas españolas, y recordando la célebre alerta de Simone Veil acerca de que a las mujeres nos toca batallar también por lo que ya hemos conquistado, retomo un acontecimiento con desenlace feliz que ha quedado inscrito en la los logros de los movimientos de mujeres:

Corría el año 1971 en Francia, y el Movimiento de Liberación Femenino escogió una forma novedosa de llevar al debate público el derecho del aborto. El 15 de abril apareció, a doble página, en el periódico Le Monde, un manifiesto firmado por 343 mujeres que reconocían públicamente haber abortado. Dicho suceso fue conocido como 343 Sinvengüenzas. Entre ellas estuvieron: Simone de Beauvoir, Christine Rochefort, Delphine Seyrig, Catherine Deneuve, Giséle Halimi, Micheline Presle, Jeanne Moreau, Marguerite Duras y Françoise Fabian, las cuales le imprimieron a la demanda un carácter particular debido al reconocimiento publico del cual ellas eran objeto. Aquella carta decía:

Cuando nací, hacía ya 8 años que las cubanas podían abortar en las instituciones de salud.
Cuando nací, hacía ya 8 años que las cubanas podían abortar en las instituciones de salud.

Un millón de mujeres abortan cada año en Francia.
Ellas lo hacen en condiciones peligrosas a causa de la clandestinidad a la cual están condenadas, cuando esta operación practicada bajo el control médico, es de las más simples.
Se hace el silencio sobre este millón de mujeres.
Yo declaro ser una de ellas.
Yo declaro haber abortado.
De la misma manera que nosotras reclamamos el libre acceso a los medios anticonceptivos, reclamamos el aborto libre.

Parecería que no ha pasado el tiempo y que dicha carta es válida aún para aquellos países donde ni siquiera las mujeres han podido jamás interrumpir voluntariamente un embarazo y también en aquellos, como los mencionados, donde los logros de las mujeres se ven ensombrecidos por el gobierno de turno.

Ojalá a las cubanas no nos toque hacer una carta como esa, no lo creo posible mientras los principios fundacionales de nuestra nación se mantengan intactos y el Estado continué garantizando el acceso libre de las mujeres a los diferentes métodos de planificación familiar, incluido el aborto.

Sin embargo propongo solidarizarnos y mostrar nuestra indignación ante los eventos que hoy viven nuestras hermanas de otros países para visibilizar aún más como el patriarcado y los políticos pretenden meterse en nuestras vidas, nuestras decisiones y nuestros úteros.

Entonces el retroceso de cualquier derecho conquistado por las mujeres, cualquiera que sea el país, es parte de la lucha del movimiento feminista global. Ya yo me he inventado una etiqueta #quetupuedasabortarcomoyo. ¡También podrías usarla tú!

(*) Publicado originalmente en Pikara Magazine

 

25 thoughts on “Que tú puedas abortar como yo

  • Negra Cubana, ¿Tienes idea de cómo se distribuyen en el total las diferentes razones alegadas para abortar? Yo sospecho que la mayoría de los abortos, aventuro como mínimo un 70 % de los abortos, obedecen a relaciones sexuales consensuadas sin uso de anticonceptivos adecuados.

    Cualquier médico puede confirmar que concebir un hijo y llevar un embarazo a término no es una probabilidad estadísticamente alta entre el total de encuentros sexuales que se producen. Ejemplo, tienes sexo 30 veces al mes y quizás se produzca la fecundación, no es seguro. Normalmente a las parejas que buscan un hijo le recomiendan mantener relaciones frecuentes todo el mes, sin dejar de hacerlo en los días fértiles.

    ¿Cuánto de los abortos se deben a violaciones ocasionales que tuvieron el tino de acertar con los días fértiles de la mujer?

    Cualquier médico también te puede confirmar que la mayoría de los embriones con malformaciones incompatibles con la vida terminan espontáneamente, casi siempre en el primer trimestre del embarazo.

    ¿Cuánto de los abortos actuales se deben a malformaciones del feto incompatibles con la vida?

    Muchos hombres han resultado ser excelentes padres y madres.

    ¿Cuánto de los abortos actuales cuentan con el conocimiento del padre?

    Por último, cuántos embarazos no buscados terminaron produciendo personas de bien. Ya sea porque no se pudo interrumpir el embarazo y los padres biológicos se encargaron de su crianza o porque terminaron con una familia adoptiva que les dio todo el amor del mundo.

    ¿Cuántos embarazos no deseados han terminado en niños abandonados o maltratados sin que el resto de la familia, el padre, o las instituciones sociales puedan hacer algo por él?

  • Saludos a los dos. Paco te doy toda la razón en lo que argumentas sobre tu hijo. Este es un tema que da mucha tela que cortar y al cual todos podemos (y creo que debemos) aportar algo. Les exhorto a volver sobre el mismo en algún momento futuro.

  • Gracias a ti por traer el tema y por darnos tu visión como mujer y cubana.

  • Paco muy interesante su comentario. Coincido con Ud. en la responsabilidad de ambos padres en la concepcion y es cierto que Cuba tiene un retraso en eso. No obstante la ley de maternidad/paternidad en Cuba tambien incluye a los hombres, pero estos no se sienten incluidos. Lamenteblemente es un ejemplo de que la ley sin educacion juridica no es muy efectiva. Muy pocos hombres han disfrutado de esa licencia para criar a sus hijos e hijas en los primeros años de vida.
    Coincido con UD. que nuestra responsabilidad esta ademas en no ir por la vida tirando otras vidas, aunque tenga 5 semanas. Pero lo que no me permite dar el salto a pensar en el No aborto, entre otras varias razones, es que las relaciones sexuales transcurren en muchas condiciones con la subordinacion de la mujer, tal cual pueden ser los casos de acoso, violacion dentro del matrimonio o simplemente tener sexo por presion (aunque sea minima), en otras ocasiones los varones no son responsables de la proteccion, o sea, no quieren usar condon, por lo tanto los resultados y consecuencias siempre recaeran mayoritariamente en las mujeres. Es por eso (ya dije entre otras razones que ahora no vienen al caso) que creo que es ella quien debe decidir porque afectara y afecta a ella sobre todo.
    Slds. Gracias por comentar!

  • Gracias a Paco y a Isidro por sendos testimonios. Creo que todos y todas podriamos tener nuestra propia historia con un hijo o hija producto de un embarazo no deseado. SLds. Gracias por comentar

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