¿Qué pasa con el arroz en Cuba?

Por Glenda Boza Ibarra  (El Toque)

Foto: Sadiel Mederos

HAVANA TIMES – “Compro arroz”, “Dónde hay arroz”, “Quién vende arroz”, son algunas de las frases que se repiten en grupos de Facebook, Telegram y Whatsapp; en la cola para comprar cualquier producto o en la mente de las familias que ven ese grano escasear en sus despensas.

A finales de marzo era posible encontrar la libra a 10 CUP —el precio en el mercado estatal para el arroz importado es 4 CUP/libra—, con el tiempo y la escasez, el valor se duplicó y en algunos sitios de La Habana y Holguín, ha llegado a cotizarse hasta en 50 pesos. Incluso los paquetes de 2 kilos de 2.30 CUC (aproximadamente 26 CUP/libra) en las tiendas recaudadoras de divisa hace bastante tiempo se agotaron en Santa Clara.

¿Qué sucedió durante los últimos meses en Cuba que el alimento base de la dieta del cubano desapareció de las tiendas?

Según las proyecciones del Ministerio de la Agricultura (Minag), para 2030 Cuba debería producir unas 600 mil toneladas (t) destinadas al consumo, que representarían el 86 % de la demanda anual.

Aunque el récord histórico de 2018 (304 mil t) parecía una recuperación en el sector, la producción de 2019 quedó por debajo —246.700 t— debido, según fuentes oficiales, a las sanciones de Estados Unidos, que provocaron la baja disponibilidad de combustibles para maquinaria en tierra y la aviación agrícola.

Los datos para 2020 no son halagüeños. El bloqueo estadounidense, la crisis por la COVID-19 y los temas pendientes de burocracia y hasta acomodamiento en el sector agrícola, han provocado la escasez del grano y el reconocimiento de las autoridades de que este puede ser un año con poco arroz.

El plan de 2020, establecido en solo 190 mil t, fue reajustado recientemente a 80 mil; apenas el 11 % de las 700 mil t de arroz que necesita Cuba para cubrir la canasta básica normada y el consumo social.

Por otro lado, el Gobierno cubano ya anunció la disminución del presupuesto para la importación de alimentos, en cuyo caso el arroz representó, en 2019, un aproximado de 127 millones de USD (520 USD/t).

La tensa situación económica que afronta Cuba a partir de la disminución del turismo y la exportación de servicios, el incremento de los precios internacionales del arroz y la suspensión de las exportaciones de países proveedores como Vietnam, obliga, inevitablemente, a sustituir importaciones con producción nacional.

Ante este escenario, el ministro de la Agricultura, Gustavo Rodríguez Rollero, informó en mayo que por dificultades con los insumos (combustibles, fertilizantes y plaguicidas) se incumplió la siembra de la época de frío en 22 mil hectáreas.

“Tuvimos una reunión con las empresas arroceras del país y orientamos que se reunieran con los más de 10 mil productores del territorio nacional. La gente quiere producir arroz, tenemos un programa arrocero, tenemos tierra, agua en algunos lugares. Cuba necesita producir arroz”, aseguró.

Un mes después, el titular destacó el diálogo con 20 mil productores arroceros —10 mil más que en mayo— “a quienes se les han ido creando condiciones desde el punto de vista de entrega de tierras, equipamientos y semillas”, dijo.

En esa ocasión aseguró que, de las 80 mil toneladas en el reajuste del plan, el compromiso de los productores fue la entrega de 104 mil toneladas.

“Están disponibles las semillas, el combustible, los aviones, la tierra y el agua, pero hay limitaciones en los fertilizantes y plaguicidas”, aclaró el Rodríguez Rollero.

Ante la escasez del producto, los cubanos han modificado, parcialmente, sus dietas.

Algunos negocios de servicios gastronómicos, como el restaurante el Pernilucho en Santa Clara, excluyeron al grano de las guarniciones de sus ofertas a domicilio durante el periodo de confinamiento.

No pocas familias han adoptado el cambio en sus dietas y ahora aumentan las raciones de espaguetis y otras pastas, o la harina de maíz seco, siempre y cuando aparezcan estos productos.

También, en varios centros de trabajo se anunció la disminución de la ración de arroz y de potaje en los comedores obreros, según reconoció en una información el semanario Trabajadores.

Sin embargo, el arroz no puede estar ausente por más de 3 días en una mesa cubana.

“Es la base de la comida del cubano”, dice Margarita Torres en Santo Domingo, Villa Clara. La ración de carne, frijoles, vegetales, huevo o viandas varían y pueden hasta faltar… pero el arroz, no. Él es el que siempre nos salva”.

Según Margarita, las siete libras por persona que se entregan por la canasta básica apenas cubren poco más de la mitad del mes. “Siempre compraba importado, ya fuera del brasileño, vietnamita o uruguayo de el de 4 pesos, pero desde antes de la COVID-19, ya en Villa Clara ese producto no podía comprarse liberado. En la casa almorzamos a veces pan y dejamos el arroz para la comida”.

En declaraciones a la prensa, Lázaro Díaz Rodríguez, director de la División Tecnológica de Arroz, del Grupo Empresarial Agrícola, explicó que las proyecciones más inmediatas y a mediano plazo para el incremento de los volúmenes productivos de arroz podrán beneficiarse con la donación de un grupo de equipos —valorados en 10 millones de USD—, a través de la Cooperación Financiera No Reembolsable a Gran Escala del Gobierno de Japón.

“Además durante este año nuestro país se beneficiará de los medios y equipos que, como parte del Proyecto Vietnam-Cuba, en su quinta etapa, aportará la parte vietnamita por valor de 20 millones de USD. En este convenio está incluido el completamiento de las brigadas de transformación de campos, sistemas de riego y viales para el arroz”, agregó.

Según algunos foristas en Cubadebate, no bastan las buenas intenciones para producir arroz. También es necesario “que cosechen en tiempo las siembras de los campesinos y que no se dejen perder. Como ha sucedido en Granma”, indica Armando.

Eddy Hernández Moreno también expuso el caso de su vecino Javiel, quien tiene 24 hectáreas contratadas a mínimo rendimiento por no tener sistema de regadío. “¿No será posible que pueda hacer la campaña de frío y el Estado lo apoye? No lo dejan sembrar en invierno otros granos, porque dicen que esta tierra es para ganado. ¿Quién entiende eso?”

Los problemas que indican esos foristas no son desconocidos ni inventados. No pocas veces las autoridades del sector y los propios campesinos han manifestado trabas, fundamentalmente burocráticas, en la producción de este y otros alimentos.

“Tenemos que definir cuáles son los incentivos para quienes trabajen, para que ganen por lo que produzcan, para que deseen producir, para que deseen desarrollar nuevos productos”, indicó el presidente cubano Miguel Díaz-Canel durante una reunión de trabajo.

“Con las inversiones ejecutadas hasta la fecha en maquinaria agrícola, implementos, la industria del secado, la molinería y el transporte, más las que se ejecutan actualmente, se respaldan los niveles de siembra y producción planificada hasta las 550.000 toneladas de arroz consumo a partir del año 2025, y solo sería necesario el financiamiento anual que demanda su sostenibilidad, equivalente a unos 22 millones de USD”, explicó Lázaro Díaz Rodríguez, director de la División Tecnológica de Arroz, del Grupo Empresarial Agrícola.

Sin embargo, 2025 está demasiado lejos en el tiempo y las 5 mil t donadas recientemente por el Gobierno vietnamita apenas cubren la canasta básica de un mes.

“El déficit actual solamente pudiera aliviarse en la segunda mitad de 2020 mediante un incremento de importaciones, algo que parece ser de difícil pronóstico y que dependería en muy alto grado de las importaciones de arroz vietnamita”, explica en su blog el economista Pedro Monreal.

“A mediano plazo, comenzando en 2021, un posible incremento de la producción dependería del acceso a insumos (limitados por la carencia de divisas) y de una reforma sustantiva que fortalezca las relaciones de mercado en el sistema agropecuario del país”.

“Estos números dan ganas de llorar. Hay que empezar a hacer”, comenta el usuario Marcos Godoy Villasmil. “Si nos resignamos a esas estimaciones, la tal soberanía alimentaria seguirá siendo una quimera y en el 2022 seguiremos con libreta de racionamiento y el cinturón en el último hueco”.

Un comentario sobre “¿Qué pasa con el arroz en Cuba?

  • No hay combustible para producir arroz, pero todo el necesario para construir hoteles.

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