¿Qué ha pasado con los grupos electrógenos en Cuba?

Por Olivia Marín Álvarez (El Toque)

HAVANA TIMES – Desde 2004, Cuba ha importado más de 70 000 grupos electrógenos, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI). Estos equipos han sido empleados en la isla desde inicios de la década del 2000 con el fin de aliviar la carga de las termoeléctricas en el Sistema Electroenergético Nacional (SEN).

No obstante, debido a su dependencia de combustibles fósiles, su funcionamiento se afecta cuando el país enfrenta situaciones de escasez de estos recursos. También la falta de financiamiento para la adquisición de piezas de repuesto y materiales necesarios para su mantenimiento ha ocasionado que los grupos presenten fallas en sus componentes.

Periodismo de Barrio y elTOQUE responden varias preguntas para comprender qué ha pasado con la generación eléctrica a partir de grupos electrógenos.

¿Cómo operan los grupos electrógenos utilizados en Cuba?

Los grupos electrógenos son equipos formados por un motor primario de combustión interna y un generador sincrónico de corriente alterna, acoplados mecánicamente para producir energía eléctrica, y pueden consumir fuel, diésel o gas natural, explica la ONEI.

Estos pueden funcionar de dos formas: conectados al SEN para solucionar déficits de potencia y contingencias, o aislados, con el fin de suministrar energía eléctrica en lugares donde no llega la red nacional y de brindar servicio en caso de emergencia, cuando exista un fallo, desconexión o insuficiencia del fluido eléctrico en entidades esenciales para los procesos productivos del país. El uso en caso de emergencia se encuentra regulado por la Resolución 299 de 2015 del Ministerio de Energía y Minas (Minem).

En la Mesa Redonda del 16 de septiembre de 2021, Nicolás Liván Arronte Cruz, ministro de Energía y Minas, explicó que los grupos electrógenos empleados en Cuba operan con diésel y fuel. Los primeros cubren los picos de máxima demanda y proveen electricidad en caso de averías o de mantenimiento a las unidades de mayor potencia; mientras que los segundos forman parte de la generación base del sistema.

¿Cuántos grupos electrógenos hay en Cuba?

Según datos de la ONEI, de 2004 a 2020 Cuba importó un total de 73 420 grupos electrógenos, los cuales se instalaron de manera aislada o conectados al SEN.

Los años con mayores importaciones fueron 2006 y 2008 con 17 792 y 20 983 grupos electrógenos, respectivamente. A partir de 2009, las importaciones comenzaron a disminuir, pero en 2016 aumentaron nuevamente hasta alcanzar un máximo de 8 516 unidades, adquiridas en 2018.

Para 2020, había 1 527 grupos electrógenos conectados al SEN, un número relativamente pequeño en comparación con las importaciones de los últimos años. Los territorios con mayor cantidad de grupos electrógenos instalados son Mayabeque (149), Holguín (140) y Ciego de Ávila (136); mientras que la Isla de la Juventud presenta el número más bajo de Cuba: 15 grupos electrógenos.

De los 1 527 instalados, 977 eran de diésel y 550 de fuel. La cantidad de grupos de este último tipo no ha variado en los últimos años, pero la cifra de los de diésel se ha incrementado en comparación con 2016.

A pesar de que en 2019 y 2020 no hubo cambios en la cantidad de grupos electrógenos, su potencia instalada disminuyó de un año a otro, de 3 056 GW (gigavatios) a 2 696.6. Esto se debió a que la potencia de los grupos con diésel cambió de 1 677.6 GW en 2019 a 1 318.2 GW en 2020, mientras la de fuel se mantuvo en 1 378.4 GW los dos años.

Esta es la potencia activa máxima continua que es capaz de entregar un bloque o unidad generadora medida en los terminales del generador, señala la ONEI; es decir, la cantidad de energía que se puede generar.

Al mismo tiempo, la generación de electricidad ―medida en vatios por hora (GWh)― registra la potencia que se transmite durante un período determinado, en este caso, una hora. En 2020, el consumo del país era de 17 003.8 GWh.

Resulta relevante que, aunque existe una menor cantidad de grupos de fuel conectados al SEN, son capaces de generar mayor electricidad que los de diésel. En 2020 estos últimos contribuyeron en 6.4 % a la generación total de la isla, mientras que los primeros contribuyeron en 14.35 %.

¿Por qué se comenzaron a usar los grupos electrógenos en Cuba?

La crisis energética que sufrió el país en 2004 condujo a la búsqueda de alternativas para la generación de electricidad, pues la capacidad y el estado técnico de las termoeléctricas resultaban insuficientes para cubrir la creciente demanda.

En un discurso pronunciado el 17 de enero de 2006, Fidel Castro aseguraba que un estudio profundo de la situación y las experiencias del enfrentamiento a fuertes huracanes conllevaron a la puesta en práctica de nuevas concepciones para el desarrollo de un sistema electroenergético nacional más eficiente y seguro.

«El sistema de las termoeléctricas será sustituido paulatinamente por la nueva generación de motores, incluidos los de ciclo combinado, y se le dedican los recursos mínimos necesarios para mantener la disponibilidad de las unidades más eficientes. Otras unidades serán conservadas y estarán listas para trabajar cuando el sistema lo requiera, en tanto transcurra la primera fase de la transformación del actual sistema», sostenía Castro en ese entonces.

Las acciones adoptadas bajo la política conocida como Revolución Energética comprendían la adquisición e instalación de equipos de generación más eficientes y seguros, con grupos electrógenos y motores convenientemente ubicados en distintos grupos del país; el incremento del uso del gas acompañante del petróleo nacional en la generación de electricidad mediante el empleo del ciclo combinado; la rehabilitación de las redes de distribución anticuadas e ineficientes que afectaban el costo y la calidad del fluido eléctrico; dar prioridad a los recursos mínimos necesarios para una mejor disponibilidad de las plantas del sistema electroenergético y su paso a la conservación, así como la creación de un programa intensivo de investigación y desarrollo del uso de energía eólica y solar en Cuba.

Como ventajas principales se resaltaban los bajos niveles de consumo de combustible para la generación de electricidad; la ausencia de un impacto significativo en la disponibilidad del sistema en caso de avería; además, la posibilidad de instalarlos con una distribución geográfica que contribuía a la protección del servicio eléctrico a la población y a los objetivos económicos y sociales ante fenómenos meteorológicos y roturas.

Castro estimaba que con el nuevo SEN el país se ahorraría 1 000 millones de dólares al año, que se dispondría de cuatro veces la capacidad energética necesaria y que, para fines de 2006, las termoeléctricas con un consumo excesivo de combustible podrían dejar de funcionar, al ser sustituidas por las nuevas plantas generadoras.

Sin embargo, para 2021, el 59.9 % de la electricidad de Cuba aún era generada por termoeléctricas.

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Solo la generación térmica es capaz de sostener el consumo nacional en el corto plazo. Pero las continuas roturas de los últimos tiempos alertan sobre la urgencia de inversiones que el país no tiene cómo pagar.

¿Qué consecuencias ambientales genera el uso de grupos electrógenos en Cuba?

El uso de grupos electrógenos genera riesgos que se derivan de los altos niveles de ruido durante su funcionamiento, la contaminación de aguas superficiales y subterráneas, y la emisión de gases contaminantes a la atmósfera. Si bien existen normas que regulan estos aspectos, uno de los problemas que han presentado los grupos electrógenos en Cuba ha sido la emisión de gases que afectan la calidad del aire.

Una investigación realizada por el Instituto Nacional de Higiene y Epidemiología analizó siete muestras para determinar la concentración de dióxido de azufre y dióxido de nitrógeno en zonas cercanas a la ubicación de grupos electrógenos en La Habana.

Los resultados mostraron que las concentraciones de dióxido de nitrógeno rebasaron la concentración máxima admisible (CMA) para un máximo de 20 minutos y para promedios diarios en todos los puntos examinados, mientras que las de dióxido de azufre se ubicaron por debajo de la CMA.

Otra investigación publicada en la Revista Cubana de Meteorología evaluó la variación de las emisiones de gases contaminantes por grupos electrógenos en cinco localidades de Sancti Spíritus entre 2008 y 2015. El estudio determinó que durante ese período hubo una tendencia creciente al vertimiento de gases y al deterioro de la calidad del aire, como consecuencia de la pérdida de eficiencia en la generación de los grupos electrógenos.

El texto sostiene que el gas más emitido fue el dióxido de carbono (con un 98 % del total de emisiones), seguido por el dióxido de azufre (con una concentración de 0.008 %), el óxido nitroso (con 0.007 %) y el monóxido de carbono (con 0.001 %).

¿Han sido efectivos los grupos electrógenos para solucionar los problemas del SEN?

Si bien en teoría su instalación y puesta en funcionamiento debería haber aliviado la sobrecarga de las termoeléctricas, en la práctica, los propios grupos electrógenos presentan dos problemas fundamentales que han dificultado el cumplimiento de la función: la escasez de combustible y la sobreexplotación de los equipos.

Por una parte, los equipos contribuyen a la dependencia de importaciones de combustible que presenta el país desde hace más de tres décadas. En 2019, Cuba produjo 447 400 toneladas de diésel y 766 300 toneladas de fuel, mientras que su consumo ascendió a 1 458 100 toneladas del primero y 4 833 700 toneladas del segundo. Ese año, el país tuvo que comprar en el exterior 729 800 toneladas de diésel y 1 342 800 toneladas de fuel para cubrir al menos una parte de la demanda total de los dos recursos.

El déficit en el suministro de ambos ocasiona que las estaciones de generación distribuida no puedan producir suficiente electricidad ni sustituir a la generación de las termoeléctricas en caso de fallas o roturas en alguna de sus unidades.

En su intervención ante el Consejo de Ministros el 25 de mayo de 2022, el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez aseguró que «ha sido muy difícil lograr oportunamente ofertas que cubran esta situación en relación con los combustibles, y se están analizando diariamente las variantes de operación combinada para disminuir los déficits de generación».

Por otro lado, la sobreexplotación de los grupos electrógenos, derivada de su operación continua y de la falta de recursos para realizar los procedimientos adecuados de mantenimiento, también reduce su capacidad de generación.

Los grupos electrógenos pueden recibir dos tipos de mantenimiento. El preventivo: consiste en intervenciones que previenen las averías e incluye cambio de filtros y aceites lubricantes, revisión de niveles de agua, aceite, combustible y de carga de la batería, así como limpieza y chequeo del motor general. Y el mantenimiento correctivo: se lleva a cabo si el informe derivado del mantenimiento preventivo identificó algún fallo en el funcionamiento.

En Cuba, en teoría el preventivo se realiza cuando el grupo ha alcanzado las 2 000 horas de trabajo. Después, al arribar a las 6 000 se le brinda un mantenimiento semicapital y, cuando llega a las 12 000, uno capital. El país posee dos empresas encargadas de los mantenimientos: la Empresa de Grupos Electrógenos y Servicios Eléctricos (Geysel) y la Empresa de Mantenimiento a Grupos Electrógenos de Fuel Oil (EMGEF), las cuales poseen unidades de base en las provincias.

Una tesis de la Facultad de Ingeniería Mecánica de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas explica que el mantenimiento preventivo de los equipos se realiza solo a los motores y no al resto de los componentes, los cuales reciben mantenimiento correctivo, debido a que las condiciones económicas del país impiden la adquisición de las piezas de repuesto.

Aunque el estudio se realizó en 2012 y no se cuenta con datos actualizados al respecto, en septiembre de 2021 Edier Guzmán Pacheco, director de generación térmica de la Unión Eléctrica de Cuba (UNE), admitía la carencia de materiales, insumos y piezas necesarias para el mantenimiento y reparación de los grupos electrógenos, y mencionaba que tales condiciones habían ocasionado la disminución de su disponibilidad técnica.

En este sentido, se han buscado alternativas en la industria nacional, la cual en septiembre de 2021 evaluaba 674 piezas de estudio para montaje en los motores de generación distribuida, con el fin de sustituir importaciones y ahorrar recursos financieros, mencionó Guzmán Pacheco entonces.

No obstante, a pesar de los esfuerzos, para junio de 2022, los grupos electrógenos tenían fuera de disponibilidad 1 134 MW por averías y 539 MW por mantenimiento, precisó la UNE.

 Este texto es resultado de una alianza entre El Toque y Periodismo de Barrio.

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