Prohibido hablar de reformas

Fernando Ravsberg

Carga pesada. Foto: Caridad

HAVANA TIMES, 5 agosto — La última reunión de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento cubano) me resultó muy interesante, el discurso del presidente Raúl Castro comienza a definir el rumbo y las reglas del juego, algo que muchos ciudadanos pedían.

Creo que la mejor noticia para el cubano de a pie es la ampliación del trabajo por cuenta propia “como una alternativa más de empleo de los trabajadores excedentes”, para lo cual se eliminarán varias de las prohibiciones vigentes.

Pero la medida viene acompañada de una frase que no debería pasar desapercibida: “flexibilizando la contratación de fuerza de trabajo”, con lo que el sector por cuenta propia puede saltar en calidad y convertirse en pequeña empresa.

Hasta ahora estaba prácticamente prohibido, incluso las leyes cubanas estipulaban que en las actividades laborales por cuenta propia solo podían trabajar familiares del titular de la licencia, con el fin evidente de limitar el crecimiento del negocio.

Ya hace unos meses empecé a ver cambios, recuerdo que entrevisté a un cubano fabricante de ladrillos que me dijo que tenía una empresa mixta, en la que el gobierno le da la materia prima, el los fabrica y luego se reparten la producción.

La nueva política favorece la creación de pequeñas empresas que podrían llenar los huecos de una economía con abundante planificación y escasa eficiencia, además de absorber al millón de desocupados que provocará la reorganización del sector estatal.

Raúl Castro aclaró que no pretenden avanzar hacia el capitalismo aunque reconoce que las reformas “constituyen en sí mismas un cambio estructural y de concepto” para “desarrollar nuestro sistema social y hacerlo sostenible en el futuro”.

Que los dirigentes máximos de Cuba siguen apostando por el socialismo no es una sorpresa para nadie. Lo que sí es destacable es el hecho de que, al parecer, ya todos aceptan que el sistema necesita profundos cambios para poder perdurar.

Sin embargo, después nos dicen que no hay cambios sino una simple adaptación, algo en lo que curiosamente coinciden con el anticastrismo de Miami. Unos por parecer fieles al socialismo del siglo XX y otros para demostrar el inmovilismo político de Cuba.

Marino Murillo, el ministro de Economía, aclaró a mis colegas que “no se puede hablar de reformas”. A pesar de las cooperativas de servicios, de la ampliación del trabajo privado y del espacio para las pequeñas empresas, lo correcto es decir “actualización del modelo cubano”.

Me recordó que otro ministro se quejó en público porque en BBC Mundo hablamos de “reforma agraria”. Extraño rechazo a una vieja bandera de la izquierda y mucho más aun cuando están cambiando de manos el 50% de las tierras cultivables del país.

El otro anuncio interesante es que la Comisión de Política Económica del Partido Comunista está trabajando de cara al Sexto Congreso y que sus tesis serán puestas a discusión no solo de los militantes sino también de la población.

Vuelve a repetir Raúl Castro que, “nuestra unidad es hoy más sólida que nunca, no es fruto de la falsa unanimidad o de la simulación oportunista, la unidad no excluye las discrepancias honestas, sino que presupone la discusión de ideas”.

Me deja pensando en el profesor Esteban Morales, un viejo militante del Partido que acaba de ser separado de la organización por publicar un artículo donde advertía sobre la amenaza al socialismo que implica la existencia de dirigentes corruptos.

La contradicción -real o aparente- hará meditar a muchos pero tengo la impresión de que la respuesta es personal y debe buscarla cada ciudadano, recordando que lo que se debate es el futuro de su nación, la Cuba que dejarán a sus hijos y nietos.

Donde sí no hay la menor duda es respecto a los grupos disidentes “no habrá impunidad para los enemigos de la Patria, para quienes intenten poner en peligro nuestra independencia. Nadie se llame a engaño”, dijo el Presidente Castro.

Además especificó que no se permitirían actos públicos de la oposición: “la defensa de nuestras sagradas conquistas, de nuestras calles y plazas, seguirá siendo el primer deber de los revolucionarios a quienes no podemos privar de ese derecho”.

Así que los cambios seguirán siendo lentos y cautelosos pero no se detendrán, en el terreno económico ya han roto los rígidos límites impuestos en 1968, el debate nacional será sobre cómo salvar el socialismo y por ende no habrá reformas políticas.

Publicado con la autorización de BBC Mundo

One thought on “Prohibido hablar de reformas

  • Las REFORMAS ” si VAN A LLEGAR!! pero hay que ver,lo que “implica esas “REFORMAS”…hay que VER LA HISTORIA DE CUBA!! desde que Fidel(triunfo con su revolucion”) en 1959 y “confisco” y “nacionalizo” a cientos de Empresas extranjeras que operaban en Cuba!! SIN NADA A CAMBIO….hasta hoy esas empresas reclaman su dinero(que Cuba no tiene)…son LEYES INERNACIONALES!! no es lo mismo “Nacionalizacion” que “confiscacion”!! una “apertura” como la China o Viet nam!! conllevaria al Reclamo de esas “indemnizaciones”…el reclamo ya esta hecho!! en tribunales de USA…pero Cuba no tiene como pagar!(tampoco va a pagar)…creo es ir “lentamente” en una “apertura” economica…para un “movimiento” de las pequeñas y medianas empresa! se requiere de grandes almacenes,donde los propietarios puedan “comprar” y vender en sus negocios(en Cuba no los hay)…HAY QUE ROBAR!! en lo que el ESTADO “ADMINISTRA!!…saludos!

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