¿Por qué las votaciones en Nicaragua son una farsa?

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El Centro Carter de Estados Unidos y Urnas Abiertas explicaron por qué las elecciones de Nicaragua son una “farsa”.

Por 100% Noticias

HAVANA TIMES – Desde las 7:00 a.m. de este domingo, más de 4,4 millones de nicaragüenses están convocados para participar de las votaciones convocadas por el dictador Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, vicedictadora del país.

Este proceso ha sido el más cuestionado en la historia de Nicaragua porque siete aspirantes a la presidencia del país han sido encarcelados por la dictadura, mientras que otros líderes de la oposición se encuentran en el exilio.

La escalada represiva de la dictadura también alcanzó a tres partidos políticos, uno de ellos había ofrecido su casilla al periodista Miguel Mora Barberena, quien por segunda vez es un reo político del régimen.

El Consejo Supremo Electoral (CSE) dominado por magistrados fieles a Daniel Ortega, también suspendieron la personería jurídica al Partido Conservador (PC) porque su representante legal, Alfredo César había anunciado que no iban a participar de un proceso electoral viciado.

El último partido sacado de la contienda electoral a petición del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) fue el derechista Ciudadanos por la Libertad (CxL), principal partido opositor en los comicios, a quien el CSE hasta eliminó la cédula de identidad nicaragüense a su representante legal Carmella María Rogers Amburn de Monterrey, conocida en el mundo de la política como “Kitty Monterrey” y fue obligada a exiliarse por las amenazas de la dictadura.

Jennie Lincoln, del Centro Carter de Estados Unidos entrevistada por Lucia Pineda Ubau de 100% Noticias.

“Elecciones son una farsa”

Pronósticos de organizaciones nacionales e internacionales a una sola voz coinciden que las elecciones en Nicaragua son una “farsa” porque carecen del más mínimo estándar de credibilidad y de legitimidad, según explicó a 100% Noticias Jennie Lincoln, del Centro Carter de Estados Unidos.

“Este proceso electoral de (hoy) siete de noviembre en Nicaragua no es una elección democrática. Bajo ningún estándar internacional. No cuenta con los requisitos para nombrarla elección democrática”, explicó Lincoln, quien lamentó que Ortega no haya promovido la observación electoral y en su lugar haya invitado a “acompañantes electorales”, a los que denominó como “turistas electorales”.

“Acompañantes en un proceso electoral son turistas electorales. Vienen invitados por el gobierno, ven lo que el gobierno quiere que vean y salen diciendo lo que el gobierno les ha dicho”, explicó Lincoln, quien tuvo la oportunidad de supervisar las elecciones de 1990 en Nicaragua, en donde doña Violeta Barrios de Chamorro venció a Ortega en unas elecciones democráticas.

“Mejor que esos turistas vayan a las playas lindas de Nicaragua porque su posición como acompañantes no van a cubrir las manchas de estas elecciones”, añadió la experta en temas electorales.

Jennie Lincoln, en 1990 fungió como subdirectora del proyecto de observación electoral del Centro Carter, fundado por el expresidente Jimmy Carter, de Estados Unidos.

“Yo supervisé estas elecciones y esto fue un proceso electoral con retos de la oposición, con imposición del gobierno en las campañas y aun así el pueblo de Nicaragua pudo llegar a votar y a depositar su papeleta con su voto secreto, todos votaron y tenían la liberta de determinar el futuro de su gobierno bajo una elección con dificultades y con acceso a un proceso que terminó en la determinación democrática de otro gobierno”, recordó.

La credibilidad de un proceso electoral

Lincoln recordó que para que un proceso electoral sea declarado legítimo, desde un primer momento se tiene que garantizar la “libertad de expresión, protección de periodistas, protección de los ciudadanos por libertad de expresarse, una participación con amplia expresión en la sociedad, esa es una de las garantías que se necesitan tener para una elección democráticas y hoy en día eso no existe en Nicaragua”, señaló.

La asesora principal del Centro Carter sobre iniciativas de paz en América Latina y el Caribe también cuestionó la detención de los precandidatos presidenciales de la oposición.

“Hay una lista de garantías que se deben tener en un proceso electoral para ser una elección verdaderamente democrática y se empieza con la garantía de participación amplia de todos y todos los ciudadanos, de candidatos, tos tiene derecho y acceso al proceso electoral”, expresó la experta en temas electorales de Nicaragua.

“En Nicaragua se nota que hasta los candidatos presidenciales están en la cárcel y hay presos políticos. Los derechos humanos han sido pisoteados por el gobierno y esto no es garantía en una elección”, observó Jennie.

El Centro Carter explicó que esta organización no recibió invitación por parte de la dictadura para observar este proceso electoral en el que se espera que solo los fanáticos del partido de gobierno acudan a marcar la casilla de Daniel Ortega.

“No nos invitaron y jamás hubiéramos aceptado una invitación para observar una elección que ahora se ve que es una trampa”, finalizó Lincoln.

Sin campaña electoral

Pedro Fonseca, vocero del organismo de observación de Urnas Abiertas, lamentó que en Nicaragua los partidos políticos colaboracionistas del régimen no hayan creado campaña electoral y propuestas de gobierno a como lo tenían los candidatos encarcelados.

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“Una campaña electoral tiene como fin el debate, la discusión, la presentación de planes de gobierno, de agendas políticas en el marco de la participación ciudadana en el marco de la opinión pública. Lamentablemente Nicaragua no presenta estas condiciones y el régimen precisamente garantizado que no exista esta libertad. No hemos escuchado planes de gobierno de los partidos políticos y los partidos políticos no tienen nada que ofrecer”, explicó Fonseca a 100% Noticias.

El vocero de Urnas Abiertas añadió que “la ciudadanía ni siquiera conoce quienes son las personas candidatas a ocupar cargos de presidente y vicepresidente”.

“Este proceso electoral es un paso transaccional del régimen para legitimar su régimen a través de estas elecciones. Las personas que van a participar de este proceso fracasado de elecciones y de estas votaciones van a ser aquellas personas que están siendo controladas por el régimen”, señaló Pedro Fonseca.

De acuerdo con Urnas Abiertas, uno de los parámetros utilizados para medir la “calidad” y la “integridad” de este proceso electoral, es el de elecciones limpias.

“Se ha contemplado tres parámetros fundamentales, elecciones limpias, elecciones inclusivas y elecciones competitivas. El primer parámetro tiene que ver con que no existe libertad para el ejercicio de la elección, no se respeta la preferencia de la ciudadanía o de las personas votantes y existen evidencias del régimen para controlar el voto de quienes tienen que votar, como son los trabajadores públicos y las personas que se han beneficiado de un programa social”, aclaró.

“Esta es una elección que no tiene legitimidad desde antes de la publicación del calendario electoral”, finalizó.

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