¿ Por qué la baja producción de leche en Cuba?

se debe a los impagos del Gobierno según la prensa oficial

Los productores lamentan que no haya ni comida ni agua ni medicamentos para atender a las vacas, que dan poca leche y, a veces, mueren. (14ymedio)

Por 14ymedio

HAVANA TIMES – Los productores de Villa Clara entregaron hasta septiembre apenas el 53% de la leche que tenían comprometida con el Estado, un total de aproximadamente 21 millones de litros frente a los 39 previstos. La cifra la desvela este martes el diario oficial Granma, que analiza los problemas del encarecimiento y escasez del producto en un artículo titulado De impagos, papeleo, acarreo y otros modos para “cortar” la leche.

El problema, ya conocido en Ciego de Ávila, donde se entregaron menos de la mitad de los 18 millones de litros pactados, se extiende y en ello pesa el incumplimiento de las promesas del Gobierno. Las autoridades anunciaron en abril el pago de un incentivo en divisas y pesos por cada litro que vendieran al Estado por encima de lo contratado, pero ni hay divisas, ni las cuentas bancarias se crean con agilidad ni, en consecuencia, los pagos llegan.

Como explica hoy Granma, si el ganadero no cumple el plan de entrega, el litro se le paga a 7,50 pesos, si lo hace, a 9 y si lo excede, recibe 13. En teoría, porque en realidad el pago llega tarde en el mejor de los casos.

“En la práctica lo que ha venido ocurriendo es que, como para cobrar ese dinero el campesino se demora un mes y a veces más tiempo, debido a múltiples razones, es más rentable para ellos no entregarla al Estado y venderla por la izquierda, a precios que oscilan entre los 15 y los 25 pesos; o si no, convertirla en yogur o queso, que también se pagan muy bien”, admite un productor en el texto.

Roberto López Hernández, director de la Empresa de Productos Lácteos de Villa Clara, reconoce en el reportaje que parte del problema se debe a retrasos en la firma de las facturas, y se lo atribuye al covid-19. Según la presidenta de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (Anap) en Villa Clara, Betsy Arroyo Rafuls, algunos ganaderos recibieron su dinero con 40 días de atraso, “lo que, obviamente, los desmotivó”.

La consecuencia es que de los 8.000 productores que mantienen contrato con el Estado, apenas 1.837 cumplieron con su parte del acuerdo, con lo que miles de litros de leche y derivados de ella no llegaron nunca al mercado racionado. Más cifras: de 281 unidades productivas de Villa Clara, 177 incumplieron, el 63%.

Entre las consecuencias, además del encarecimiento del producto en el mercado negro, está su supresión en dietas médicas o las sustituciones de lácteos por yogures de soya y otros similares.

Además de los impagos, Granma cita otras causas para los catastróficos datos, entre ellos los problemas con el acarreo. El subdelegado de Ganadería en Villa Clara, Miguel Rodríguez, asegura que la reducción de precio del acopio en mitad de la campaña empujó a muchos acarreadores a dejar su labor, 188 en la provincia y hasta 36 solo en Placetas. Como resultado, los productores han tenido que ser quienes les paguen a estos de su bolsillo para evitar que se pierda la leche.

Los productores también citan la falta de medicamentos –”vaca con garrapata no da leche”, dice un ganadero entrevistado–, y de agua y comida, que provocan que muchas vacas estén desnutridas y no den suficiente leche, además de no parir o, peor aún, morir. La sequía, argumenta Granma, provocó que, entre julio y agosto sobre todo, dejaran de ordeñarse 7.434 vacas.

Rigoberto Rodríguez Fuentes, presidente de la cooperativa de créditos y servicios Efraín Hurtado, de Manicaragua, lamenta la decisión de “imponer tres precios diferentes” para la leche. “No fue una idea muy feliz, porque se ha creado una tremenda burocracia y un papeleo muy grande alrededor del asunto; a lo que se une que estos no son estimulantes para el campesino que vive de la entrega de ese producto”, señala.

El economista cubano afincado en España Elías Amor ha analizado en su blog Cubaeconomía el artículo de Granma, aunque considera que uno de los campesinos, al que cita, lo resume con más claridad que cualquier experto.

“‘Pensaron que subiendo el precio unos pesitos a este producto se iban a resolver los graves problemas de la ganadería, y que, de manera automática, iba a incrementarse la entrega a la industria, lo cual no es así’. Siempre hemos dicho en este blog que si Díaz-Canel escuchara más a los guajiros cubanos sabría qué se tiene que hacer para producir más”, destaca, añadiendo que la realidad técnica y productiva de las cosas y el mercado escapan a muchas de las decisiones que pueda tomar el Gobierno.

“Los obstáculos de los controles de precios, los impagos o las demoras burocráticas gravitan sobre la producción de leche en Cuba e impiden que satisfaga las necesidades de consumo de la población y la industria. Es la actividad agropecuaria más dependiente del Estado. ¿No ha llegado quizás la hora de cambiar las estructuras hacia la libertad económica?”, defiende Amor.

La crisis de la leche viene de muy atrás en Cuba, donde el Estado lo ha tenido muy complicado en las últimas décadas para suministrar el prometido “vasito de leche”, pero en los últimos meses el empeoramiento de la situación se ha hecho más evidente y cuando no es Villa Clara, como hoy, es Ciego de Ávila, como hace dos semanas.

Apenas hace un mes trascendió también que en Camagüey, la provincia más ganadera de la Isla, cada productor no superaba los 8 litros de leche entregada al Estado. La prensa oficial celebró como un éxito que la cooperativa Evelio Rodríguez Curbelo, del municipio de Jimaguayú, alcanzó una producción anual de un millón de litros de leche de vaca. Sin embargo, al calcular sobre las cabezas de ganado el resultado era desolador, apenas 1,1 litros al día por animal frente a los 25 de una vaca en España.

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