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Por fin luz verde para el boxeo femenino en Cuba

Una boxeadora cubana. Foto: captura de pantalla

Por Ronal Quiñones

HAVANA TIMES – Las razones pueden ser muy bonitas, porque nadie discutiría que para poner a la mujer ante un deporte de combate hay que estar bien seguros, pero el tiempo para tomar la decisión fue excesivo.

Desde Londres-2012 el boxeo es olímpico para las mujeres, y Cuba dejó escapar ya tres ediciones cuatrienales, en las cuales no es que haya sido muy pródiga en títulos que digamos, para aprobar al fin la práctica del boxeo entre sus féminas.

Era un reclamo ya amargo desde todas partes, menos de los dirigentes del país, y algunas prácticamente vieron pasar sus mejores momentos antes de poder tener la posibilidad de representar a su país.

En estas mismas páginas hace seis años (https://havanatimesenespanol.org/reportajes/mujeres-al-ring-en-cuba/) abordamos el tema, y poníamos el ejemplo de la extaekwondoca Namibia Flores, que ya con más de 40 años no podrá subirse al ring como quisiera.

Precisamente ella fue una de las entrevistadas por el Instituto cubano de Deportes (Inder) antes de tomar la decisión definitiva, y la matancera declaró que al menos como entrenadora quisiera cumplir su sueño de pisar oficialmente un cuadrilátero en un evento oficial.

Flores pidió en su momento incluso una autorización a la Federación Cubana para que le permitieran boxear en Estados Unidos a nivel profesional, pero nunca pudo hacerlo.

Alberto Puig, presidente de la entidad, dijo a Havana Times hace seis años que la propuesta se seguía “evaluando”, y que “pronto” se tomaría una decisión al respecto.

En aquel momento había una luz de esperanza porque en la Serie Mundial iban a boxear féminas en los carteles junto a los hombres, pero el evento desapareció, y con él el interés de darles a las mujeres el derecho que les corresponde de practicar cualquier deporte a todos los niveles. Es cierto que nunca se les prohibió, pero tampoco estaba reconocido oficialmente.

De hecho, con el anuncio actual, Cuba sería el país número 187 en el listado, de los 202 que integran la Asociación Internacional de Boxeo (IBA) con práctica oficial del pugilismo para damas. Demasiado tarde, más aún si se habla del deporte que más glorias le ha dado a Cuba en Juegos Olímpicos.

Los prejuicios y estereotipos de género existentes por décadas, manifestados incluso por el propio Puig y altos dirigentes del país, eran el freno fundamental, y no el estudio de los peligros sobre el encerado, como se explicó al anunciar el cambio de política.

El levantamiento de pesas fue olímpico por primera vez en Sydney-2000 y Cuba debutó en Londres-2012 (oficial desde 2011), mientras que la lucha se estrenó en Atenas-2004 y la mayor de las Antillas demoró menos, al estrenarse también en la justa bajo los cinco aros londinense.

En el caso del boxeo, todos los especialistas aseguraban que esta disciplina es menos peligrosa que el propio taekwondo o el judo, pues las mujeres pelean con guantes más grandes, cabeceras, protección bucal, vaginal y de los senos, pero el veto se mantenía.

El primer Campeonato Mundial de Boxeo femenino se efectuó en Scranton 2001, Estados Unidos, y no fue hasta 10 años después, con centenares de pruebas y evidencias de por medio, que se dio luz verde para su primera incursión estival en Londres. Para Cuba hizo falta mucho más, y luego de analizar todo lo ocurrido desde entonces (no hubo lesiones en ninguno de los torneos planetarios, ni juveniles ni de mayores del este año) es que dieron el brazo a torcer.

Hizo falta que viniera el mismísimo presidente de la IBA, Umar Kremlev (a propósito, el único ruso al frente de una Federación deportiva internacional) para dar el paso, entrega de donativos mediante y reunión con Díaz-Canel también. Aquí no quiero entrar en política, pero me huele a que para quedar bien con los rusos hacemos cualquier cosa, y no me refiero el derecho clarísimo a la práctica de deportes, sino a la marcha atrás a aquello de que “a la mujer no se le toca ni con el pétalo de una flor”.

El objetivo ahora es que las boxeadoras cubanas debuten en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Salvador y los Panamericanos de Santiago de Chile, ambos el próximo año.

Lo primero es un evento nacional que tendrá lugar el próximo fin de semana, del cual se escogerán 12 mujeres (dos por peso) para priorizar su preparación en las seis divisiones olímpicas, que se repiten en Centroamericanos y Panamericanos. A diferencia de los torneos estivales, en lides regionales no hace falta clasificarse previamente, así que todos los países pueden llevar a una representante en cada categoría.

Todavía no se ha seleccionado al entrenador a cargo de las mujeres, y de momento lo harían junto a la preselección masculina juvenil, en la escuela de Alto Rendimiento Giraldo Córdova Cardín, al este de la Habana.

Para el curso 2023-2024 se abriría oficialmente la matrícula en todas las escuelas deportivas para las categorías de hasta 15-16 años, primer escalón del alto rendimiento, y vía para que las deportistas sean puramente boxeadoras, y no provenientes de otras disciplinas, como ocurre ahora y ocurrió en los casos de las pesas y la lucha. Se espera que en los Juegos Nacionales Escolares de 2024 ya esté el boxeo entre las niñas.

A nivel de mayores, el primer Campeonato Nacional sería en noviembre del próximo año, luego de las primeras experiencias internacionales en los Centroamericanos y los Panamericanos, incluso en el Campeonato Mundial de mayo, donde pudiera incursionar alguna mujer, según adelantó Puig.

Después de eso se elaboraría otra estrategia de cara a los Juegos Olímpicos de París-2024, para los cuales sí haría falta conquistar el boleto para marcar el estreno de una cubana calzando guantes a ese nivel.

Como mismo ocurrió con las pesas y la lucha, nos costará un buen tiempo colocarnos en el mapa mundial de boxeo femenino, pero nuestras mujeres han demostrado con creces que se imponen a todo.

La espera ha sido larga y amarga, pero ya sonó el disparo de arrancada, ojalá Namibia Flores logre paliar en algo su frustración, y que esto sea el fin de la espera para chicas como ella.

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