Policía asalta curia de Matagalpa y secuestra a monseñor Álvarez

Fuerzas Especiales han estado en Matagalpa, Nicaragua desde el 4 de agosto.

Antimotines se lo llevaron en una camioneta con rumbo desconocido, los demás sacerdotes y laicos también fueron secuestrados

Por Confidencial

HAVANA TIMES – La Policía Nacional, bajo las órdenes directas de Daniel Ortega y Rosario Murillo, asaltó la Curia Episcopal de Matagalpa y secuestró la madrugada de este viernes 19 de agosto al obispo Rolando José Álvarez y a siete de los ocho colaboradores del líder religioso que permanecían encerrados. Estos nueve ciudadanos estuvieron por más de 15 días bajo sitio policial en el Palacio Episcopal.

En un mensaje a través de su página de Facebook, a las 3:20 de la madrugada, la diócesis matagalpina anunció: “¡Urgente!, en estos momentos la Policía Nacional ha ingresado a la Curia Episcopal de nuestra Diócesis de Matagalpa!”.

La Policía tiene retenido en la sede de la curia episcopal, que mantienen ocupada, a Óscar Escoto, párroco de la iglesia Santa María de Guadalupe.

Además de monseñor Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, fueron detenidos los sacerdotes José Luis Díaz y Sadiel Eugarrios, primer y segundo vicario de la catedral matagalpina de San Pedro, respectivamente; Ramiro Tijerino, rector de la Universidad Juan Pablo II y encargado de la parroquia San Juan Bautista; y Raúl González. Los seminaristas Darvin Leyva y Melkin Sequeira y el camarógrafo Sergio Cárdenas.

Fuentes religiosas confirmaron que a Álvarez lo llevaron en un vehículo, separado de los otros. El operativo fue liderado por el comisionado general Sergio Gutiérrez, jefe de Matagalpa, bajo el mando del también comisionado general Ramón Avellán, subdirector de la Policía y uno de los funcionarios más fieles de Ortega, acusado de la comisión de delitos de lesa humanidad en las protestas de 2018, cuando más de 300 personas fueron asesinadas según las denuncias de organismos de derechos humanos nacionales e internacionales.

15 días secuestrados

Desde el jueves cuatro de agosto la Policía del régimen impuso un cerco policial a monseñor Álvarez, impidiéndole salir para realizar sus actividades pastorales. Ese día el obispo, reconocido por su voz profética y crítica del régimen, salió de la curia y arrodillado con Jesús Sacramentado en sus manos oró por el cese del asedio policial.

La respuesta de la institución, señalada por cometer múltiples violaciones de derechos humanos, apareció la tarde del viernes. En una nota de prensa, la Policía Nacional informó que el obispo quedaba bajo arresto domiciliario y es investigado por supuestamente “organizar grupos violentos” y “ejecutar actos de odio”. “Las personas investigadas se mantendrán en sus casas”, afirmó la institución policial. 

En un inicio estuvieron retenidos, en total, doce ciudadanos, pero la Policía permitió la salida de tres laicos: los coristas Henry Corvera y Sujin Membreño; y el camarógrafo Flavio Castro. Membreño salió el pasado 8 de agosto, mientras Corvera y Castro lo hicieron el martes pasado.

Corvera fue deportado a El Salvador, de donde es originario. El joven tenía algunos años viviendo con su familia en Matagalpa. Tanto su salida de la curia como su deportación han sido bajo total discrecionalidad. Lo único que se conoce es que la Policía visitó a su familia antes que le permitieran salir del edificio.

Es un pecado de omisión

El sacerdote Edwing Román, párroco de la Iglesia San Miguel, en Masaya, víctima del asedio desde 2018 y actualmente en el exilio, lamentó en su cuenta de Twitter el secuestro del obispo y los sacerdotes que lo acompañaban en la curia. Demandó públicamente el fin del silencio y dijo que “hablen quienes tienen que hablar y dar la cara”, recordando que se trata de un “pecado de omisión”.

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, en el exilio desde 2019 por órdenes del Papa para proteger su vida, condenó el secuestro de monseñor Álvarez y demandó que digan su paradero, respeten su dignidad y lo liberen.”La dictadura vuelve a superar su propia maldad y su espíritu diabólico”, expresó a través de su cuenta de Twitter.

Desde junio pasado, el régimen procesó a tres sacerdotes: en junio a Manuel Salvador García de Nandaime, el 13 de julio a Monseñor Leonardo Urbina en Boaco y el 14 de agosto a Oscar Danilo Benavidez en Mulukukú que pertenece a la Diócesis de Siuna, pero proviene también de Matagalpa donde trabajó como asesor de los grupos de pastoral juvenil hasta 2016.

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, publicó un tuit en el que condenó “el secuestro nocturno” de Álvarez. “¡Quienes lo sepan, digan dónde está mi hermano obispo! ¡Que sus secuestradores respeten su dignidad y lo liberen! De nuevo, la dictadura vuelve a superar su propia maldad y su espíritu diabólico”.

En su homilía del domingo pasado, Báez señaló que “esto de eliminar a los profetas es algo muy antiguo. Lo practican siempre los sistemas injustos, intolerantes y violentos”. El líder católico está exiliado por la persecución del régimen.

La escalada represiva contra la Iglesia católica ha conllevado el cierre de siete emisoras en Matagalpa el primero de agosto, la profanación de la parroquia de Sébaco y el cierre el 29 de junio del canal católico como una parte de una escalada que pretende acallar a sacerdotes y obispos, mientras el régimen ha elevado su discurso de odio llamándolo en ocasiones “diablos con sotanas”, o “golpistas”.

Álvarez es reconocido por su labor con el campesinado, su carisma y su apego a la religiosidad. En su último tuit, el religioso escribió que deberían preocuparse “por llevar el traje de fiesta en el Reino de Dios”.

Tensión en Ciudad Darío

La Diócesis de Matagalpa integrada por 28 parroquias es ahora el epicentro de una escalada de ataques sin precedentes contra los religiosos. Al menos de sus ocho parroquias, circunscritas al liderazgo de Álvarez, han reportado algún tipo de acoso policial o sus sacerdotes han sido amedrentados en las últimas dos semanas.

Este viernes, las campanas doblaron al amanecer también en la parroquia de Santa Lucía, donde pobladores de Ciudad Darío se movilizaron para resguardar la seguridad del párroco Vicente Martínez, a quien la Policía llegó a buscar el martes 16 de agosto a las 5:55 de la mañana. El asedio obligó al vicario Sebastián López a oficiar la misa desde el atrio, aumentando la tensión en la localidad.

“#URGENTE #SOS Al sonar de las campanas de la iglesia de la Parroquia Santa Lucía, Darío, la madrugada de este viernes el pueblo se acerca para resguardar la seguridad de nuestro párroco ahora que con angustia recibimos la noticia de que la Policía ingresó a la Curia Episcopal de la Diócesis de Matagalpa”, escribieron en  la página de la Iglesia, mientras varias fotos dieron cuenta de la presencia de los ciudadanos preocupados por la suerte de los religiosos.

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