Personaje del año: Los 167 presos políticos

Confidencial seleccionó como personaje del año 2021 en Nicaragua a los 167 presos políticos del régimen de Daniel Ortega.

Por Confidencial

HAVANA TIMES – En un 2021 marcado por el recrudecimiento del estado policial de facto y la persecución política, el régimen de Daniel Ortega elevó a 167 el número de presas y presos políticos en Nicaragua, con 67 nuevos reos de conciencia entre finales de mayo y mediados de noviembre. A cada uno de ellos, Confidencial los ha seleccionado como el personaje del año 2021. Ellos derrotaron a Daniel Ortega en la farsa electoral del 7 de noviembre, en las que el dictador eliminó la competencia electoral, pero no ganó las votaciones.

El régimen orteguista ejecutó este año una nueva cacería política sin precedentes: siete precandidatos presidenciales de la oposición fueron arrestados entre junio y agosto, para garantizar a Ortega una reelección sin competencia política, a cargo de un sistema electoral colapsado bajo el control absoluto del gobernante Frente Sandinista y sus partidos colaboracionistas.

También, fueron encarcelados líderes cívicos y políticos, extrabajadores de organizaciones no gubernamentales y profesionales independientes, dirigentes estudiantiles, líderes campesinos, periodistas, exdiplomáticos, empresarios y activistas. Además, algunos fueron arrestados con violencia o fueron secuestrados por policías vestidos de civil o paramilitares.

Aislamiento, torturas y fabrica de delitos

A más de doscientos días de los primeros arrestos en este nuevo grupo de presos políticos, decenas de ellos permanecen encarcelados en las celdas del complejo policial “Evaristo Vásquez”, conocido como “el nuevo Chipote”, en Managua. Ahí están aislados y son objeto de torturas: cuatro presas políticas permanecen totalmente incomunicadas en celdas de castigo. Los demás también reciben solamente una hora de sol cada semana o cada quince días; algunos están en total oscuridad y otros permanecen con lámparas encendidas las 24 horas del día. Varios también aún son interrogados una o varias veces al día, y han sido procesados en audiencias clandestinas, sin la presencia de sus abogados.

Para justificar su encarcelamiento, el régimen fabricó supuestos delitos. Si en 2018 y 2019 el alegato orteguista eran supuestos actos de “terrorismo”, daño a la propiedad pública, o “vandalismo”, en 2021 los cargos inventados por la Fiscalía han sido “conspiración”, “lavado de dinero” y violaciones a una “Ley de Soberanía”, cuyo único artículo y objetivo era inhibir la competencia política de la oposición en la farsa electoral del 7 de noviembre.

La cuarta campaña “Navidad sin presos políticos”

En los esfuerzos por sostener la demanda de su liberación inmediata, familiares y organizaciones nacionales e internacionales, con el eco de la comunidad internacional, lanzaron a finales de noviembre la cuarta campaña de “Navidad sin presos políticos”.

Sin embargo, entre los otros primeros 100 de los 167 presos políticos hay quienes cumplirán su primera, segunda, tercera o cuarta Navidad sin poder reunirse en su hogar con sus familiares, incluyendo a varios reencarcelados tras la autoamnistía orteguista aprobada en junio de 2019.

En la víspera del 7 de noviembre, el régimen también ordenó la detención de 27 nicaragüenses, entre ellos profesionales y activistas –incluso varios jubilados–, acusados por supuestas violaciones a la Ley Especial de Ciberdelitos, otra de las legislaciones aprobadas a finales de 2020 por el oficialismo para intentar justificar su persecución política contra los ciudadanos y opositores.

“Gritamos para que se abran esas celdas y salgan los presos políticos en esta Navidad porque son personas inocentes”, sostuvo en el lanzamiento de la campaña la jurista especialista en Derecho Penal, María Asunción Moreno, quien tuvo que exiliarse para evitar ser encarcelada por el régimen orteguista después de que su nombre se mencionó como candidata presidencial de una de las plataformas opositoras, ante el arresto de los primeros precandidatos.

La demanda de su liberación también persiste ante el anuncio de un nuevo intento de diálogo de Ortega, que pretendería usar a los presos políticos como fichas de cambio. Sin embargo, entre los requisitos mínimos está justamente la libertad incondicional de todos los presos políticos de Nicaragua.

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