Pelota cubana: donde dije Digo ahora es Diego

Por Ronal Quiñones

Lázaro Blanco del equipo de Granma. Ganó el quinto y último juego de la serie con Industriales 2-1. Foto: cubadebate.cu

HAVANA TIMES – Ya comentábamos aquí mismo en un trabajo anterior que lo que había dicho antes del comienzo de la postemporada el Comisionado Nacional de Béisbol de Cuba, Ernesto Reynoso, era una completa locura.

En un consumado alarde de irresponsabilidad, Reynoso declaró ante los medios, y así lo recogieron muchas publicaciones, que la competencia no se detendría si aparecía otro caso de jugadores infectados con el nuevo coronavirus.

Supongo que de “más arriba” le trasladaron los mismos argumentos que expusimos nosotros y no le quedó otro remedio que dar marcha atrás.

De hecho, el cruce entre Matanzas y Cienfuegos nunca llegó a iniciarse, y en el de Santiago de Cuba frente a Las Tunas solamente se pudo realizar un desafío, ganado por los primeros.

Como dijimos en aquel momento, si el objetivo era meter miedo a los cuerpos de dirección de cada plantel, se debió hacer por interno y evitar este ridículo mayúsculo. Incluso, creo que hubiera sido hasta más efectivo hacerlo de la otra manera.

Las “burbujas” preparadas en Cienfuegos y Sancti Spíritus no surtieron el efecto deseado, porque antes de ingresar allí ya había miembros de los conjuntos involucrados con el virus.

Cienfuegueros y santiagueros venían de un evento previo, y se supone que no estaban del todo sanos cuando arribaron a las sedes de los cuartos de final. Digo se supone, porque no se han dado detalles al respecto.

Evidentemente, no se hizo la locura de sancionar colectivamente, porque además de injusto, tampoco garantiza que no suceda en el futuro.

Lo que se imponía, y de hecho no tuvieron más remedio que hacer, fue detener la Serie hasta estar absolutamente seguros de que todo el mundo está limpio, para luego viajar a la sede correspondiente.

El apuro era tan evidente que tuvieron que retrasar el inicio del tope entre Cocodrilos y Elefantes (luego de haber retrasado también el arranque de la postemporada en general), para luego al final darse cuenta de que era imposible comenzar a jugar en esas condiciones.

Todavía no se sabe cuándo se reanudará el torneo, pero sí tenemos un par de clasificados a semifinales, porque Granma se impuso ante Industriales en cinco juegos, y Pinar del Río barrió a Sancti Spíritus en tres.

Los Alazanes partían como favoritos contra los Leones, porque los capitalinos presentaban un pitcheo demasiado endeble y los granmenses incorporarían a Guillermo Avilés y Alfredo Despaigne, dos de los mejores bateadores del país.

Sin embargo, la realidad no se ajustó totalmente a los pronósticos, porque los lanzadores Azules se mostraron bastante bien, y los temidos bates orientales no se hicieron sonar prácticamente.

Fue una serie de pitcheo, en la cual sobresalieron por los ganadores Lázaro Blanco (el mejor abridor de Cuba en los últimos años) y César García, y por los derrotados Brayan Chi, ganador de los dos desafíos por los citadinos.

El famoso dueto de los Alazanes hizo bastante poco, porque Avilés no pudo empujar ni una sola carrera (de hecho, fue bajado en la alineación ante su evidente falta de forma) y Despaigne tres, pero fueron demasiados los hombres que encontró en bases y no pudo adelantar.

Los industrialistas también echaron de menos su ofensiva, en especial en los tres choques que perdieron, en los cuales pudieron hacer una sola carrera en 27 entradas.

En el otro cruce casi todo fue para los pinareños, aunque los espirituanos lucharon todo el tiempo, a diferencia de años anteriores, en los cuales fracasaron igualmente, pero dejaban muy mala imagen.

Ahora los Gallos dieron batalla siempre, e incluso forzaron los extrainnings en par de encuentros, pero a la postre les falló su staff, además de echar de menos a su cerrador estelar, Yankiel Mauri, quien estaba lesionado.

Al revés del otro enfrentamiento, aquí se esperaban duelos monticulares porque se trataba de los dos planteles con mejor promedio de carreras limpias en la fase regular, pero fue todo lo contrario.

Además, los Vegueros tenían la nómina menos ofensiva y vapulearon completamente a los tiradores rivales, como para ratificar esa máxima de que la pelota es redonda, pero viene en caja cuadrada.

Lo que no falló es que si Pinar llegaba con ventaja en las postrimerías sería imposible de derrotar, porque tendría a los “japoneses” Liván Moinelo y Raidel Martínez para cerrar sus partidos.

Moinelo estuvo descontrolado en su primera salida, pero se las arregló para dominar, y Martínez fue bateado en su segunda presentación, pero sus compañeros ripostaron y se recuperó para cerrar como de costumbre.

La realidad le dio la razón al alto mando de los occidentales, que en el cierre de la clasificatoria jugaron para perder y terminar de últimos, para enfrentar así a los del Yayabo.

A falta de conocer lo que sucederá en los topes Matanzas-Cienfuegos y Santiago de Cuba-Las Tunas, ya es seguro que en semifinales, cuando se pueda jugar, serán rivales Alazanes y Vegueros.

Además, será el mentor de los granmenses Carlos Martí, el primero en escoger refuerzos cuando se realice esa selección, una vez culminados los encuentros pendientes.

Por su parte, Alexander Urquiola sería el último en reforzarse, independientemente de lo que suceda en el resto de los cuartos de final.

También está por definirse el tema de las “burbujas”, si serán en los mismos territorios, en uno solo o en otro completamente distinto, todo a merced de la pandemia, esa misma que ha hecho morderse la lengua a Reynoso.

Lea más de los reportajes de Ronal Quiñones aquí en Havana Times.

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