Ortega se acerca a Putin para mantenerse en el poder

cuando el mundo le exige poner fin a abusos

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega (d), recibe a su homólogo de Rusia, Vladimir Putin (i), en el Aeropuerto internacional de Managua en julio de 2014. Putin, expresó que este país es un socio “muy importante” de Rusia en América Latina, Foto: EFE/Cesar Pérez/Presidencia de Nicaragua

El canciller Moncada se reunirá este 19 de julio con su homólogo ruso, su prioridad es el respeto a la “soberanía” de los pueblos

Por Octavio Enríquez (Confidencial)     

HAVANA TIMES – Las horas previas a la conmemoración del 42 aniversario de la revolución sandinista parecían este sábado los preparativos de un acto a la nostalgia, que verá la puesta en escena de Daniel Ortega atacando nuevamente a Estados Unidos y defendiendo a Cuba, mientras busca protección en Rusia tras el reclamo de la comunidad internacional de que ponga fin a la escalada represiva que mantiene en incertidumbre al país en pleno año electoral.

En los meses recientes han sido encarcelados 26 opositores, entre ellos seis aspirantes presidenciales, a los que el gobernante calificó de criminales antes que fuesen llevados ante un juez, cerrando la posibilidad de un cambio de gobierno a través de la vía electoral como aspiraban sus críticos.

A sus 76 años, después de 14 años continuos al mando del ejecutivo, el único aliado que le queda a Ortega a nivel internacional es Rusia, su defensor de más peso político y militar, mientras Estados Unidos, Canadá, y la Unión Europea lideran la demanda de rendición de cuentas a los funcionarios nicaragüenses involucrados en casos de corrupción o violaciones a derechos humanos.

En un comunicado oficial publicado en el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso se informó que su canciller, Sergey Lavrov, recibirá el 19 de julio a su homólogo nicaragüense Denis Moncada Colindres, con quien discutirá “una gama de temas” de interés bilateral, en especial el de la lucha contra la pandemia.

Sin embargo, además de recordar el aniversario de la caída de la dictadura de Somoza en 1979, Rusia hizo énfasis que una de las prioridades de su política exterior en América Latina y Caribe es “lograr un mayor fortalecimiento de la alianza estratégica con Nicaragua”.

El Ministerio ruso describió los puntos de vista que unen a los ejecutivos de Vladimir Putin y Ortega: la inadmisibilidad de injerencia en asuntos internos y el no reconocimiento de golpes de Estado como métodos de cambios de gobierno.

La nota anunciando la reunión de Moncada y Lavrov ocupó la portada del oficialista 19 digital, mientras desde la cuenta de correos de la vicepresidente Rosario Murillo, la única autorizada para dar declaraciones en el Estado, se enviaron mensajes de distintos personajes recordando el derrocamiento de Somoza.

Más de 40 años después de aquel cambio fallido, los opositores señalan a Ortega y Murillo como dictadores, dado el control de todos los poderes del Estado y el ataque incesante a sus críticos, mientras sus funcionarios se resisten a rendir cuentas por sus actos.

“Estos hechos se inscriben dentro de la lógica de Ortega de intentar colocar a Nicaragua en una supuesta nueva guerra fría, en la que ellos están alineados con Rusia. Pero Rusia no es la Unión Soviética. Él debería acceder a elecciones limpias para dar la posibilidad del tránsito de la democracia”, comentó Héctor Mairena, vocero de Unamos y miembro de relaciones internacionales de la opositora Unidad Nacional Azul y Blanco.

Porras continúa con los ataques a Canadá

La Asamblea Nacional de mayoría oficialista en Nicaragua emitió un comunicado llamando a la política de relaciones exteriores de Canadá como “hipócrita y doble moral”. El principal firmante del pronunciamiento es el presidente de esa institución, Gustavo Porras, uno de los más cercanos colaboradores de la pareja presidencial y uno de los 24 sancionados por Canadá que castigó así los esfuerzos de esos personajes para socavar la democracia.

La declaración legislativa nicaragüense, en la que se dicen “conmovidos” por los hallazgos de restos de miles de niños de los pueblos originarios en Canadá, ocurre dos semanas después que Murillo usó también calificativos similares contra ese mismo país.

“Estas prácticas de exterminio cultural ponen al descubierto los crímenes de lesa humanidad y genocidio por parte del gobierno canadiense”, acusan los legisladores en el documento.

Entre los 24 sancionados destacan ministros, operadores políticos, asesores presidenciales, jefes policiales, magistrados de la Corte Suprema de Justicia y legisladores como Porras, dos hijos de la pareja presidencial, Laureano y Camila Ortega Murillo.

Estados Unidos también suspendió las visas a 100 altos funcionaros entre legisladores, jueces, fiscales y a algunos de sus familiares por sus acciones en contra la democracia, lo que hace parte de la respuesta de la comunidad internacional ante los abusos denunciados. En su más reciente condena de la OEA al ejecutivo de Nicaragua, se sumaron 26 de 33 países.

El 15 de julio pasado, en su alocución de mediodía, Murillo reaccionó a las presiones externas, refiriéndose al embajador estadounidense en Managua: “con su arrogancia que se abre en los corredores de allá de la Casa Blanca, no respeta la Diplomacia. Ahora, si él quiere hablar que se quite la investidura, y verá que poco dura su estancia en esta Tierra. Y no estamos hablando de guerra, solamente de exigir que hablen afuera”, dijo, sin mencionar por su nombre al diplomático Kevin Sullivan.

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