Ortega impone “política de hambre” contra presos políticos

en el Chipote

La comida que reciben pueden llegar a tener 40 granos de frijoles, tres gramos de arroz, dos cucharaditas de carne y tres centímetros de plátano

Por Confidencial

HAVANA TIMES – El régimen de Daniel Ortega impuso una “política de hambre” contra los presos políticos encerrados en la Dirección de Auxilio Judicial, conocida como El Chipote, aplicando en el último mes una reducción drástica en la cantidad de alimentos que reciben, denunciaron familiares de los reos de conciencia luego de asistir al décimo período de visitas, autorizadas entre el 26 y 28 de agosto.

Los familiares señalaron, en entrevista con el programa Esta Semana, que en un plato de comida los presos políticos pueden recibir entre 40 y 45 granos de frijoles, tres gramos de arroz (100 granos), tres centímetros de plátano y dos cucharaditas de carne.

“Inmediatamente después de las visitas anteriores (realizadas entre 22 y 24 de julio) la reducción en la comida fue drástica. Hay una política de hambre nuevamente dirigida, intencionada, a desgastar, a aniquilar, a mermar las capacidades físicas de nuestros familiares”, denunció Ana Lucía Álvarez, hermana y sobrina de las presas políticas Tamara Dávila y Ana Margarita Vijil, respectivamente.

“En la visita nos hablaron de que en los platos que les dan se pueden contar los granos frijoles, que pueden ser 40 granos de frijoles, dos cucharadas de carne, cuando les dan carne, tres centímetros de plátano, cuando les dan plátano, y cero verduras, entonces, las condiciones en las que están son sumamente precarias, sumamente preocupantes”, añadió.

Álvarez señaló que su hermana, aunque fue trasladada a una celda de barrotes, sigue “aislada, incomunicada y en solitario, y sin recibir atención médica adecuada”.

“Estuvo con calentura y jamás llegaron a verla ni a saber cómo estaba. Sigue sin recibir atención ginecológica. Hace un año que no tiene el período y no ha tenido atención. A las presas que le han hecho exámenes siguen sin recibir los resultados y hay una política de castigo a todo el personal, que de alguna forma tiene un trato humano con nuestros familiares en la cárcel”, apuntó.

El régimen de Daniel Ortega mantiene a más de 190 personas encarceladas por motivos políticos en Nicaragua. Según una revisión hemerográfica de CONFIDENCIAL y datos recogidos en listas mensuales del Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas, al menos 34 de estos ciudadanos están en las celdas de El Chipote, conocido como un centro de tortura del orteguismo.

Los presos políticos de El Chipote solo han recibido diez visitas en casi 15 meses de encierro. Previo a los encuentros autorizados entre el 22 y 24 de julio, después de una campaña de retratos hablados que denunció el demacrado estado físico de los reos de conciencia, el régimen aplicó un aumento en la porción de alimentos que estos recibían en ese centro carcelario. Los familiares, en ese momento, revelaron la mejora en la cantidad de comida, aunque no en la calidad, y dijeron temer que la medida no fuera permanente.

Pedro Vásquez bajo de peso y con problemas de audición

Norma Vega, esposa del reo político Pedro Vásquez, denunció que esta drástica reducción en los alimentos que recibe su pareja, que padece de problemas de presión y de colon, le han ocasionado la pérdida de otras tres libras de peso, sumando así 63 libras menos en 14 meses de encarcelamiento en El Chipote.

“Le han disminuido la comida. Le han estado dando solo arroz y frijoles, y la verdad que eso no era así. Antes, me dijo, cuando se denunció con los retratos hablados, la comida mejoró pero ahora lo que le dan son como 30 gramos de arroz servido, nada más, solo arroz y frijoles. Cuando le dan carne es como que le den una o dos cucharaditas y si es desmenuzada son cinco hilachas de carne, no es como le daban antes, que supuestamente era para que nosotros lo encontráramos gordos, nada, ahora todo cambió”, denunció.

Además, señaló que su esposo sigue sin recibir atención médica para el problema de audición que ha desarrollado en ese encierro, aunque, rescató, sí recibe medicinas para controlar sus problemas de presión y colon.

“Me preocupa su problema en sus oídos. Casi no escucha, está quedando sordo y eso no lo padecía antes de estar preso. Ahora para que pueda escuchar hay que hablarle fuerte y no lo han revisado, no le han atendido ese problema”, apuntó.

Félix Maradiaga volvió a bajar de peso

Berta Valle, esposa del preso político Félix Maradiaga, aspirante a la presidencia en 2021, también denunció que las porciones de alimentos que recibe su pareja “volvieron a como estaban en el inicio y, al no tener ninguna posibilidad de entretenerse y contando con todo el tiempo, él se tomó la tarea incluso de contar los granos de frijoles, de arroz, la cantidad de proteínas que les dan, y realmente podemos concluir que es una dieta totalmente deficiente”.

Detalló que durante la visita lograron constatar que el peso de Maradiaga es de 152 libras, el mismo que tenía el 2 de julio pasado, cuando lograron verlo en las imágenes que mostró el régimen orteguista a través de sus medios oficiales.

“Félix está pesando 152 libras, había subido como tres libras en esos días donde la comida había mejorado, sin embargo, como nuevamente volvieron al régimen inicial, con porciones sumamente reducidas, volvió a bajar de peso, continúa sumamente delgado. Los familiares que lograron verlo insistieron en cómo le quedaba de holgado el uniforme, incluso comentaron que las chinelas le quedaban flojas porque la pérdida de peso ha sido generalizada”, indicó.

“Para nosotros es sumamente alarmante lo que ocurre con las porciones de alimentos porque afecta directamente la salud en las cuales ellos se encuentran. Nosotros como familiares seguimos insistiendo y demandando la liberación incondicional, pero mientras eso se da tienen que garantizar el bienestar de estas personas presas políticas”, añadió.

Mala alimentación afecta padecimientos crónicos de Miguel Mendoza

Margin Pozo, esposa del cronista deportivo Miguel Mendoza, denunció que la disminución en las porciones de alimentos que recibe el reo político, que padece de problemas de diabetes e hipertensión, le están afectando su salud ya que sigue bajando de peso.

“Me impactó muchísimo cuando lo vi porque está más delgado. No puedo precisar cuántas libras ha perdido porque nos comentó que no lo han llevado a la clínica y no sabe cuál es su peso exacto, sin embargo, físicamente se ve bastante delgado. Lamentablemente, desde la última visita que tuvimos, le disminuyeron las porciones de comida”, indicó.

Denunció que Mendoza “sigue presentando malestares en su pierna izquierda, dolor en el hueso” y no ha recibido atención médica de un especialista.

“No está siendo atendido como debería, sobre todo por ser un paciente como él, crónico de diabetes y ahora hipertenso. La persona que llega a verlo a la celda, porque no lo están llevando a la clínica, me comentaba, no está escuchando de los malestares que le manifiesta, como los calambres en sus piernas y ese dolor que tiene ahora en la parte de su hueso de la pierna del lado izquierdo, y aunque ha expresado que no se siente bien no le dan las medicinas”, señaló.

Medardo Mairena bajó otras seis libras

Alfredo Mairena, hermano del líder campesino Medardo Mairena, también denunció que su familiar sigue bajando de peso producto de la mala alimentación que recibe en El Chipote.

“Él sigue en una celda de castigo, junto a otra persona. La celda en la que está es parecida al Infiernillo, la de La Modelo, encerrada, de cuatro paredes, solo con una ventanita, que cuando hay calor es sofocante y les cuesta respirar. Además, sigue bajando de peso, antes había perdido 68 libras y ahora ya son 74 libras menos, no hay ninguna mejoría”, denunció.

Expresó que, aunque su hermano es llevado a la clínica de El Chipote, sigue sin ser atendido en problemas que arrastra desde hace cuatro meses, como el “problema en una de sus rodillas o mala circulación de la sangre”.

“Solo lo medican. No le hacen exámenes para saber qué tiene y eso nos preocupa”, destacó.

Mencionó que a Medardo le autorizan una vez por semana acceso a patio sol, pero lo siguen sometiendo a interrogatorios que pueden ser una o dos veces por semana.

Malos tratos durante las visitas

Alfredo denunció que durante las visitas, que Medardo recibe de dos mujeres de la familia, el trato es denigrante y abusivo, pues sus familiares son obligadas desnudarse y las revisan incluso en sus “partes íntimas”.

Además, señaló que son notificados para asistir a los encuentros con pocas horas de antelación y, en el caso de los familiares que asisten a ver a Medardo, se les complica llegar porque deben recorrer hasta nueve horas de camino para poder llegar al encuentro en Managua.

“Esta vez avisaron un día antes, el 26 de agosto, pero hasta a eso de las cuatro de la tarde, y solo para salir de la comunidad donde ellas viven son dos horas y de ahí otras siete para llegar a Managua, entonces, tuvieron que salir en cuanto las llamaron, sin alistar casi nada, para poder entrar a la visita”, indicó.

“En otras visitas las han llamado el mismo día, pero esas veces las ha salvado que se han ido en cuanto saben que otros ya van a visitas, porque si no lo hacen así no llegan, porque no hay un calendario, un programa de visitas, nada, todo lo hacen difícil para que la gente no pueda llegar”, denunció.

Los familiares de Tamara Dávila, denunció Ana Lucía Álvarez, fueron notificados de la visita solo con dos horas de antelación, dejándolos con menos posibilidad de prepararse para asistir al encuentro.

“Hay una intencionalidad de que efectivamente no puedan llegar. Te ponen todas las trabas posibles para que no puedan llegar a tiempo, preparar lo que sea que vayan a llevar, a ver si te lo dejan entregar ahí. Todo, absolutamente todo es una lucha, es una lucha diaria, cotidiana, hasta para que dejen pasar agua, bebidas, o para saber si hay una visita o cuándo la hay”, denunció la hermana de Dávila.

“La situación nuevamente es alarmante, crítica. Siento que hay un S.O.S. que efectivamente hay que lanzar porque aquí hay una política intencionada de desgaste, de tortura, de socabamiento no solamente a través de la política de hambre, sino ante la política sistemática de no hacer un calendario de visitas, permitir la regularización de visitas de niños y niñas”, destacó.

Menores siguen sin ser autorizados a asistir a las visitas

La esposa de Miguel Mendoza denunció que nuevamente, su hija de ocho años, no fue autorizada a ver a su padre, pese a que el régimen autorizó, el 18 de agosto pasado, que los presos políticos Miguel Mora y Tamara Dávila vieran a sus hijos, luego que estos presionaron haciendo una protesta de huelga de hambre.

“En está ocasión que nos llamaron para visita les pregunté si podía llevar a la niña y muy groseros me respondieron que solo si tenía la orden de un juez, si no la tenía que no insistiera para visita, lo cual me pareció que no es la respuesta adecuada porque nosotros hemos llevado, a través del abogado, once escritos donde se solicita de manera legal y formal que la niña pueda ver a su papá y no tenemos una respuesta”, denunció Pozo.

“A mi hija le han causado daños en su salud física y emocional. Ha estado enferma en las últimas semanas y está siendo atendida por un psicólogo por los síntomas que ha presentado. Llora muchísimo en las noches. Me dice que tiene temor de que le pase algo a su papá. A veces me pregunta si su papá realmente está vivo porque no lo ha visto”, detalló.

Berta Valle también denunció que ella y su hija, que se encuentran exiliadas por la persecución del régimen, tampoco han podido tener, en más de trece meses, ningún tipo de comunicación con Maradiaga.

“Ya es un año y tres meses sin tener ningún tipo de comunicación directa con Félix. Hemos insistido como familiares a través de las redes sociales, presentando diferentes documentaciones ante la Policía, ante los juzgados, para insistir en el cumplimiento de la ley, porque, insistimos, estamos pidiendo algo conforme mandata la regla, nada extraordinario”, resaltó.

Ambas madres urgieron que se autorice a sus pequeñas, y a los hijos de los demás presos políticos de El Chipote, para que tengan visitas regulares o algún tipo de comunicación con sus progenitores encarcelados injustamente, ya que la incomunicación y aislamiento impuesto por el régimen sigue afectando la salud de sus hijas.

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