Obama, una clase magistral de comunicación política

Por Fernando Ravsberg

 

HAVANA TIMES — El presidente de los EEUU no llegó a Cuba con grandes argumentos sino apuntando sus dardos al corazón de los cubanos y sin lugar a dudas acertó sus disparos. Fue capaz de generar amplias simpatías en la población desde antes incluso de poner un pie en la isla.

Que la propia Casa Blanca se haya puesto en contacto con Pánfilo para que este personaje del humor cubano converse con el Presidente de los EEUU, fue sin dudas una genialidad. Con ese solo gesto demostró que él y su equipo conocen la realidad de la isla a fondo.

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El mensaje de twitter donde saludaba con un “que bolá cubanos”, en una jerga muy popular y juvenil, fue un segundo paso de acercamiento emocional. Es imprescindible para generar empatía ponerse a la misma altura del otro, convertirse en su igual.

La imagen de hombre común se siguió proyectando al abrirse la puerta del avión y aparecerse con su esposa, las dos niñas y hasta la suegra. El detalle puede parecer superficial para quien no conozca la importancia que tiene la familia entre los cubanos.

En su primera comparecencia calmó el nacionalismo local expresando que el futuro de Cuba solo debía estar en manos de los cubanos. Una declaración de principios que, teóricamente, terminaría con el derecho de EEUU a intervenir en los asuntos internos de la isla.

También es cierto que contó con una prensa complaciente –tanto la propia como la oficial de Cuba- ya que a ningún colega se le ocurrió preguntar si dejaría de financiar Radio y TV Martí y a los grupos disidentes, a los que envía decenas de millones de dólares cada año.

Obama elogió el trabajo de los médicos cubanos en otros países y ofreció la colaboración bilateral en proyectos de salud. Tampoco nadie le preguntó por qué mantenía entonces el programa de visas express, creado para tentar a los galenos a que abandonen sus puestos y emigren a EEUU.

La primera visita de Obama fue al Cardenal Jaime Ortega, quien en varias ocasiones sirvió de puente entre los dos gobiernos.

Tal vez sea porque las simpatías que despertó no apelaban tanto al racionamiento del auditorio como a tocar sus emociones. Estoy seguro que el ego nacional se disparó cuando el presidente de la mayor potencia mundial dijo en español que “el cubano inventa del aire”.

Obama se refirió a algunos trabajadores autónomos por su nombre propio y reconoció su trabajo comunitario. Repitió frases de Martí y puso Teófilo Stevensson al nivel de Muhammad Alí. Tal vez su único error fue mencionar solo artistas emigrados al hablar de la música cubana.

No subestimó la información política de los oyentes tratando de vender el sueño americano. Por el contrario, reconoció los problemas raciales y la extrema concentración de la riqueza pero defendió la democracia estadounidense como la herramienta capaz de mejorar la sociedad.

Desde el Gran Teatro de La Habana, Obama se dirigió a todos los cubanos por la televisión nacional

No mencionó a los grupos disidentes, a los que siempre se acusa de ser “asalariados del imperio”. Sin embargo, centró sus esperanzas en la capacidad transformadora de los “emprendedores” -autónomos, pequeños empresarios y cooperativistas- quienes son aceptados por la población.

Fue muy certero cuando reclamó demandas de los cubanos: “Debería de ser más fácil abrir un negocio aquí. Un trabajador debería de poder conseguir trabajo directamente con las compañías que inviertan aquí. Dos divisas no deberían separar el tipo de salarios que pueden ganar los cubanos. Debería de haber Internet disponible en toda la isla”.

Remató el gol cuando sembró el “sueño cubano”, dando a entender que esos emprendedores tienen la capacidad de hacer en Cuba lo que los emigrados lograron en La Florida, como si ser un Estado de la nación más poderosa del mundo no hubiera tenido la menor importancia.

La visita de Obama terminó compartiendo con Raúl Castro un partido de béisbol entre Cuba y EEUU, el deporte nacional de los dos países

Podemos desgajar en muchos más pedazos el viaje y las alocuciones de Obama en Cuba pero lo cierto es que les llegó a los cubanos. Los únicos que oí hablar en contra fueron los que aparecieron en la TV nacional, la cual parece no cansarse de crear realidades paralelas.

El nuevo escenario del diferendo bilateral es menos violento pero la ventaja de EEUU es enorme. Tienen un ejército de especialistas en relaciones públicas, comunicación, imagen y marketing para asesorar a sus políticos, los cuales están fogueados en debates y saben cómo lidiar con la prensa.

El reto del gobierno cubano es gigantesco y pasa por un cambio de mentalidad, dejando a un lado los viejos prejuicios que les impiden explotar eficazmente las herramientas utilizadas hoy en el mundo para la comunicación política en particular y para hacer política en general.


9 thoughts on “Obama, una clase magistral de comunicación política

  • el 27 marzo, 2016 a las 10:15 am
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    que usted puede esperar de un periodista que se dedica a ir botando de su blog a voces disidentes y solo dejando las “leales” “Revolucionarias” “nacionalistas”,etc.aparte de que me boto a mi,y a varios mas,eyer expulso deshorosamente a un tal Robert porque menciono que el cardinal fue reclutado por los Cros.De la seguridad y como no lo puede probar con echos,pues …expulsadoo!!!Ja,ja…Hoy escribe un tal Raul Fernandez y dice que en cUba el Rock and roll unca fie prohibido,a pesar de todos haber visto a fidel hablando sobre el tema y de decirlo Jager publicamente y no fue expulsado!!!Despues dicen ago cientifico al respecto y…punto…que se puede esperar!!!

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