“No es un delito pedir la libertad de nuestros hijos”

“No nos van a callar”

Su hijo, el joven Brusnelvis Cabrera Gutiérrez fue sentenciado a 15 años por las protestas de La Güinera. (Collage)

Una madre cubana de La Güinera, Migdalia Gutiérrez Padrón, denuncia el acoso de la Seguridad del Estado

Por Yoani Sanchez (14ymedio)

HAVANA TIMES – “Yo le decía que él tenía alma de viejo porque se levantaba de madrugada para ir a trabajar en la finca de su padre. Le gustaba estar en el campo y cuidar los animales”. Así recuerda Migdalia Gutiérrez Padrón a su hijo Brusnelvis Cabrera Gutiérrez, sentenciado a 15 años por las protestas de La Güinera en el municipio habanero de Arroyo Naranjo.

Cabrera llama a su madre cada dos o tres días, según le permitan en la prisión del Combinado del Este, la mayor de la Isla, donde está recluido desde hace meses. Cada vez que logra comunicarse, insiste en preguntar por el proceso de apelación que la familia comenzó tras conocerse en marzo pasado su sentencia por el delito de sedición.

“¿Qué dice el abogado? ¿Hay algo nuevo sobre mi caso?”, indaga el joven de 21 años al otro lado de la línea. Pero todavía la madre no ha podido darle la alegría de una respuesta positiva. Los días se alargan y la esperanza de que se haga justicia parece difuminarse. “Mi hijo ni siquiera estuvo en la manifestación ese 12 de julio”, puntualiza la mujer.

Gutiérrez recuerda cada hora de aquel lunes. “Se fue sobre las nueve de la mañana con su esposa a una piscina en El Globo para una fiesta”, una barriada ubicada en el municipio de Boyeros. “Allí estuvo con algunos amigos hasta cerca de las cinco de la tarde y luego salió para la finca de su padre”, cercana a su vivienda.

“Estuvo allí hasta pasadas las ocho de la noche en que se ocupó de guardar las vacas. Ese fue su recorrido de ese día”, sostiene la madre. “Tenemos cuatro testigos que confirmaron que estaba en la piscina y también otros que confirmaron su presencia en la finca, pero la denuncia contra mi hijo se basó en una foto”.

Una imagen de un joven sobre una motocicleta que, con el movimiento de su brazo convocaba a los manifestantes, le bastó al Tribunal Provincial Popular de La Habana para hacer firme la sentencia. Algo que Gutiérrez rebate: “el joven de la foto no tiene tatuajes en el brazo y mi hijo lo tiene lleno de tatuajes”.

En la sentencia emitida el 16 de marzo, a la que 14ymedio tuvo acceso, el Tribunal desestima esas pruebas y alega que “fue claro que quienes atestiguaron” a favor de Cabrera “no fueron creíbles”, pero la única acción que describen del joven durante aquella jornada es la de “conducir un ciclomotor rojo” y con “gestos con sus manos y movimientos con su cuerpo” convocar a la gente a unirse a la marcha.

Casado, sin hijos todavía y con sueños de prosperar en las labores agrícolas, Cabrera criaba también cerdos y ayudaba en un sembrado de mangos en un terreno que tributa parte de sus producciones a una cooperativa de la zona. Ahora todos esos sueños de levantar un futuro para su familia a través de los surcos y los establos resultan muy lejanos.

“Las condiciones de la cárcel son pésimas y mi hijo se siente muy mal porque los testigos que llevamos al juicio no fueron tenidos en cuenta”, repasa la madre. “En la apelación no estamos pidiendo una rebaja de años ni que le pongan otro delito como ‘atentado’ o ‘desacato’ sino la libertad inmediata, porque él es inocente”.

“Es un muchacho muy querido en el barrio, no he tenido ningún rechazo aquí porque él era una persona que se daba a querer”, recuerda Cabrera. “Tenía 20 años cuando lo arrestaron, pero era todavía como un niño. Le gustaba todo lo que le gusta a la gente de esa edad: la música y estar con sus amigos”.

La familia vive en la calle 2da, en el Reparto Rosario, una zona muy humilde. “La manifestación comenzó en una zona de casas de madera”, explica la madre. “El hijo de mi vecina María Luisa Fleitas Bravo fue sentenciado a 21 años”, agrega. Se trata del joven Rolando Vázquez Fleitas, uno de los detenidos por las protestas de La Güinera.

Tras las manifestaciones, las autoridades iniciaron a toda carrera un proyecto de remodelación y retoque de la barriada. “Mandaron a arreglar un poco la escuela y algunas cuadras. El lugar de donde salió la manifestación era antes un basurero y ahora lo hicieron un parquecito”, detalla la mujer.

“Como madre tengo esperanzas de que lo liberen pero lo veo difícil porque me miro en el espejo de otras personas que han pasado por lo mismo y han tenido que cumplir sus condenas”, reconoce Gutiérrez.

De lo que no tiene duda alguna es de la actitud que ella tomará. “Quieren que las madres de La Güinera nos callemos pero no nos vamos a callar. La Seguridad del Estado nos visita y nos acosa pero nosotras vamos a seguir pidiendo la libertad de nuestros hijos. Eso no es un delito”, concluye.

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