Nicas observan impactantes abusos policiales en Semana Santa

Por Circles Robinson, editor

HAVANA TIMES – Normalmente publicamos noticias u opiniones solo de fuentes conocidas. Sin embargo, la siguiente descripción, que ha estado circulando de forma anónima en las redes sociales, parecía una descripción demasiado conmovedora de la vida nicaragüense como para pasarla por alto.

Los eventos que relata reflejan las experiencias de cientos de nicaragüenses durante los últimos cuatro años mientras la dictadura familiar de Daniel Ortega y Rosario Murillo busca aplastar toda disidencia posible.

Si bien la mayoría de los ciudadanos no se expresan públicamente, para proteger su seguridad y la de sus seres queridos, la gente no está dormida, ni es indiferente. Sus ojos y oídos son testigos de los atropellos que se dan día y noche en nombre del gobierno de Nicaragua autoproclamada “cristiana, socialista y solidaria”. Sienten estas cosas profundamente.

Les ofrecemos la vívida descripción, hecha por un vecino, sobre un violento secuestro policial de una joven pareja; y la traumática experiencia para su hijo de 5 años. Según el sitio 100% Noticias, los hechos descritos corresponden a la detención, el 12 de abril, de los productores musicales Salvador Espinoza Jr. y Xochitl Tapia, luego de un concierto días antes donde los presentadores aludieron a la rebelión de abril 2018. Hasta el jueves 14 de abril se desconoce el paradero de la pareja.

Nuestros lectores extranjeros deben saber que los eventos tienen lugar durante la Semana Santa, un tiempo considerado sagrado para los católicos en toda América Latina.

Salvador Espinosa, Xochlitl Tapia y Josue Monroy. Fotos: La Prensa

Es martes santo en la ciudad

Frente a la casa de mi amigo ha llegado un grupo de hombres armados. Adentro estaba él, su amor, y su nene que se desacaloraba en una pequeña piscina inflable cerca de su perro. ¡El niño!

Su amor ha logrado convencer a los guardias de llevar de inmediato al niño de cinco años, en short de baño y mojado, donde una vecina. Y se regresa escoltada a la casa, donde esos hombres ya golpeaban a mi amigo y destrozaban todo adentro. Alguna gente ha salido de sus casas al rededor, una señora hermosa le gritaba en la calle a los armados, y estos se multiplicaron con los que vinieron de a dos en moto, con escopeta en mano. ¡Váyanse a sus casas!

De la casa de mi amigo se los llevaron, a él y a su amor, y a los dispositivos que encontraron. En una camioneta oficial los montaron a la mitad de la tarde. Y la casa destrozada quedó invadida un tiempo más. ¿Y el perro? Un vecino pregunta a un guardia frente a la casa, pues antes había visto deambular, al viejito y flaquito perro de la casa invadida, en las calles del barrio. ¡Ya entró, andate! Le ladra al vecino el guardia.

La casa de mi amigo ha quedado ya sola y en las penumbras de la noche. El perro viejito ha quedado adentro, y al niño se lo han llegado a llevar de donde la vecina sus familiares.

La de mi amigo era casa humilde y confortable antes de ser destrozada. Era de esas casas de puertas abiertas, desde las que salen los saludos cariñosos a los vecinos y las vecinas que afuera pasan. Ahora es casa cerrada y callada. Mi amigo no es violento pero sí es malcriado, detesta la injusticia y, con su amor, son ejemplo de dignidad. A los guardias no les gustan los malcriados, y sus jefes toman por rebeldes de peligro a los dignos.

En varias casas alrededor hay gente que llora y está llena de esa rabia de impotencia que desgarra el alma. ¡Se los llevaron como a delincuentes! Solloza la vecina que cuidó al niño mientras la casa era atacaban ¡Si es verdad que se llevan a la gente de sus casas, no lo quería creer, pero ya veo que es verdad; ellos dos no hacen nada malo a nadie! Grita desde el llanto la señora robusta que a los guardias, antes, gritaba.

En la cuadra de la casa de mi amigo hay gente que mal durmió esa noche; hay gente que lloró esa noche, y hay gente que llora esta mañana. Al perro viejito, una vecina joven llega a dejarle por entre las verjas un poco de comida y agua.

Y de mi amigo y su amor, todavía nadie ha sabido nada.

Es miércoles santo en la ciudad… ya es abril en Nicaragua.

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