Negocios privados en Cuba “se venden con todo dentro”

El número de locales en venta o alquiler se ha multiplicado en los últimos meses. (14ymedio)

La crisis económica y el éxodo masivo obligan a cerrar ‘paladares’, peluquerías y tiendas

Por Natalia López Moya (14ymedio)

HAVANA TIMES – Con las puertas cerradas, el interior vacío y un cartel de “Se vende”, un restaurante privado de la calle Infanta, en Centro Habana, es uno de tantos negocios a remate en Cuba, donde la crisis económica y el éxodo masivo han hecho del emprendimiento un camino casi imposible.

El local, donde se proyectaba abrir un negocio gastronómico, nunca llegó a servir un solo plato porque sus propietarios desistieron del empeño y, ahora, lo han puesto a la venta por 400.000 dólares. “Puede alquilar todo el espacio por 3.000 mensuales”, agregan vía WhatsApp cuando algún posible comprador se interesa.

El cierre y remate de la paladar, que ni siquiera tuvo un cartel con su nombre, afecta a los vecinos que esperaban su apertura para ver llegar al barrio turistas y divisas, el dinero que hace falta para salir del hueco en que se han hundido la mayoría de las familias de una zona que no tiene el glamour de El Vedado ni los atractivos del casco histórico de La Habana Vieja.

“Hasta hicieron un mezanine para multiplicar el espacio. Luego llegó el ordenamiento monetario, el turismo no regresó como se esperaba y tener una paladar es una locura ahora mismo”

“No llegaron a vender ni una fritura pero se gastaron bastante en la inversión, porque antes esto estaba muy deteriorado”, comenta a 14ymedio Pocholo, quien vive a unas puertas del fallido restaurante. “Hasta hicieron un mezanine para multiplicar el espacio. Luego llegó el ordenamiento monetario, el turismo no regresó como se esperaba y tener una paladar es una locura ahora mismo”.

Conseguir las materias primas, costear lo que consume un lugar abierto al público –desde papel sanitario hasta electricidad– y pagar a los empleados se ha convertido en una quimera para muchos dueños de negocios particulares en la Isla. A esto se suma que, ante la situación que vive el país, la venta de cualquier posesión puede ayudar en el extendido proyecto de emigrar.

“Vendo peluquería con todo dentro”, anuncia Dayana, una habanera de 38 años que hasta hace unos meses ofrecía sus servicios en un pequeño local en la calle San Rafael, cercano a la avenida Galiano. “Sé que no voy a recuperar la inversión pero necesito el dinero con urgencia”, comenta a este diario. “Estoy dando por 25.000 dólares lo que vale casi el doble”.

La sala de la vivienda de Dayana fue acondicionada como peluquería y centro de belleza. “Todo es nuevo, desde los azulejos del baño hasta la instalación hidráulica. Tengo instalado calentador, kiwan para la presión del agua, está todo recién pintado y tengo dos plantas”, detalla la mujer. “Lo doy con todos los accesorios que se necesita para mantenerlo funcionando y con una clientela muy fiel”.

Dayana recuerda que hace cinco años comenzó a transformar su casa en un negocio particular. “Si alguien me hubiera dicho en aquel momento que iba a terminar vendiendo todo esto y comprándome un pasaje para Nicaragua me habría reído en su cara”. Pero el esposo de esta emprendedora tomó “la ruta de los volcanes” hace unos meses y a los rigores de la separación de la pareja se les ha unido la crisis que atraviesa Cuba.

Interior de una ‘paladar’ en venta en La Habana. (14ymedio)

“Ya no sé ni cuánto le voy a cobrar a la gente que viene a pelarse o a hacerse algún tratamiento facial, porque tengo que comprar todos los productos en dólares o en MLC (moneda libremente convertible), pero debo seguir cobrando los servicios en pesos. Así no hay quien trabaje”. La mujer lamenta tener que rematar lo que consideran que fue “el mayor orgullo” de su vida.

“Vendo cafetería, trabajando. Ubicada en El Vedado. La vendo porque me voy del país”, dice de manera tajante Suselle en un anuncio que ha colgado en varios sitios de clasificados y que también ha enviado a amigos y conocidos por Telegram y WhatsApp. “El pago es en dólares a poner en Estados Unidos”. Desde que difundió la oferta, aclara, solo ha recibido un par de llamadas.

“Entiendo que haya poca gente interesada porque muchos cubanos quieren salir del país y comprar un negocio de este tipo no está entre sus proyectos ahora mismo”, reconoce Suselle. “Pero también es buen momento para invertir, porque este mismo negocio lo estoy dando por un precio muy por debajo de lo que cuesta”.

En los portales de compra y venta, hay anuncios que se repiten por varias semanas o meses y cada cierto tiempo el precio cae un poco más. “Rebajado a 17.500 dólares, aprovecha ahora”, reza uno de estos clasificados que lleva más de medio año apareciendo una y otra vez en esos sitios digitales. “Dos en uno: casa y negocio de fotocopia, impresión de documentos y copiado de películas y series”, añade.

“La mitad del dinero aquí en dólares y la otra en Estados Unidos”, termina el anuncio

“Tengo 24 discos duros llenos de audiovisuales y dos computadoras que son un cañón”. El vendedor subraya lo que tantos otros dicen sobre sus negocios: “está funcionando y ganando dinero”, pero pocos parecen interesados en la “ganga” que se publicita. “La mitad del dinero aquí en dólares y la otra en Estados Unidos”, termina el anuncio.

Junto a los locales se rematan también sets completos de cocina, refrigeradores de exhibición, freidoras de gran capacidad, máquinas fregadoras, dispositivos para contar billetes y cajas registradoras, todo el “ajuar” que acompaña a restaurantes y cafeterías. “Vendo más que un negocio, un sueño”, aseguraba el propietario de una casa de renta para turistas en la ciudad de Holguín.

“Cinco habitaciones, cinco baños, jardín y piscina”, detalla el anuncio. “Estoy apurado así que escucho proposiciones, pero no me llame si no tiene dólares”. En las fotos que ha colgado junto al anuncio se ve un ranchón en el patio, una mesa de billar y una vista espectacular sobre la ciudad. Y el mensaje concluye: “La villa se entrega con todo dentro”.

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