¿Necesita Cuba producir más comida o dirigir mejor?

Por Fernando Ravsberg

Foto: Raquel Pérez Díaz

 

HAVANA TIMES — El vicepresidente José R. Machado Ventura recorre la isla convocando a los campesinos a incrementar las producciones para satisfacer las necesidades de la población y del sector turístico. Insiste en que el secreto está en aprovechar mejor las tierras.

Sin embargo, el investigador y productor Fernando Funes asegura que el 50% de lo cosechado se pierde por malos sistemas de recolección, falta de sitios de almacenaje, incapacidad de procesar los productos, deficientes sistemas de transporte y una pésima distribución.

Agrega este ingeniero cubano, doctorado en Holanda, que realmente habría “que emplear la mayor cantidad de esfuerzo en que lo que se produce no se pierda”. Una tarea que no está en manos de los campesinos sino de la burocracia que los dirige desde La Habana.

Mientras trabaja en su finca, Funes nos explica que “producir más en estas circunstancias implica la perdida de energía y de moral de los agricultores porque ni el más materialista está solo movido por ganar, sufre cuando ve que se pierde lo que ha cultivado”.

El guajiro Alejandro Robaina fue quien le dio la clave a Fidel Castro para mejorar las cosechas de tabaco. Lamentablemente las autoridades de la agricultura pocas veces escuchan a los campesinos. Foto: Raquel Pérez Díaz

Lo que se necesita en realidad no son giras por los campos para pedir a los guajiros más producción, sino campesinos recorriendo las dependencias del gobierno y exigiendo a la burocracia eficiencia para recoger, almacenar y distribuir las cosechas.

La vía que encontró Fidel Castro para resolver el problema de la producción tabacalera fue saltarse a esa burocracia. Visitó la vega del campesino Alejandro Robaina -nieto, hijo y abuelo de tabaqueros- y le preguntó que se podía hacer.

“Tuve una conversación con Fidel. Él me hablaba de las cooperativas y de las granjas y entonces yo discutí muy fuerte con él. Él tomó mi consejo”, recordaba Robaina. Hoy Cuba produce U$D 428 millones en habanos al año, es el único sector agrícola que funciona.

En lugar de eso, algunos quieren “experimentar” reanimando Acopio. Hablan de reflotar al viejo aparato estatal de distribución, organismo que fue el principal responsable de las pérdidas de cosechas y del desabastecimiento en la isla.

Los altos precios de los alimentos están presionando a las autoridades pero la solución difícilmente se encontrará resucitando muertos. No se puede construir un socialismo próspero y sostenible “utilizando las armas melladas” del viejo modelo improductivo.

Además hay nuevos actores en el escenario. La entrega masiva de tierras en usufructo arrastró al campo a residentes urbanos y esto produjo algunos resultados notables a pesar de que las autoridades de agricultura no parecen notarlos.

Estos guajiros-urbanos llevan al campo una nueva visión, aplican novedosas técnicas de cultivo, utilizan energía renovable y evitan intermediarios, tendiendo puentes directos entre productores y consumidores. Es un círculo virtuoso que ha demostrado funcionar.

Hace un tiempo visité a uno de ellos, un funcionario de Comercio Exterior jubilado. Ahora cría puercos, produce gas con el estiércol y riega los campos con el agua sobrante. Con los restos de comida que no fueron digeridos por el cerdo alimenta aves de corral.

Un antiguo funcionario del Ministerio de Agricultura dirige ahora una cooperativa a la que el humor cubano llama “El Cartel de la Hierbabuena”, porque produce y distribuye en toda la capital el ingrediente de los mojitos, el coctel nacional.

Miguel Salcines se cansó de la agricultura teórica del ministerio y fundó una cooperativa suburbana en terrenos baldíos. Nació en medios de la crisis de los 90 y hoy es conocida como el “Cartel de la Hierbabuena”. Foto: Raquel Pérez Díaz

Hasta que nació “el Cartel”, la Bodeguita del Medio tuvo problemas para conseguir la hierbabuena. Los camareros recuerdan que llegaba una vez a la semana en muy malas condiciones, a pesar de que había un acuerdo firmado entre el ministro de agricultura y el de turismo.

Los trabajadores del “Cartel” usan insecticidas biológicos, creados por ellos mismos, además utilizan barreras naturales, rodeando los cultivos de plantas más “apetitosas” para las plagas. Le cobran al Estado por alimentarle algunas vacas y aprovechan el estiércol para fertilizar sus tierras.

Mientras la agricultura cubana pierde la mitad de sus cosechas, la finca de Fernando Funes tiene una merma menor al 10%. En todos los casos, una de las claves es la relación directa con el mercado, sin intermediarios estatales ni privados, que entorpecen o encarecen los productos.

La información sobre lo que los consumidores desean y en qué cantidades lo pueden consumir, les permite sembrar sobre seguro. Y la distribución propia de los productos evita la ineficiencia estatal y la codicia de unos intermediarios que buscan ganancias de un 1000%.

La burocracia acostumbra a “enredar” al campesino con la legalidad pero los guajiros-urbanos conocen sus derechos y cuentan con todos los permisos, para trasladar alimentos a la ciudad, para vender directo al consumidor y hasta licencias de restaurante para servir almuerzos en la finca.

Pero la mayoría de los campesinos siguen amarrados, la actual reforma solo ha liberado las fuerzas especulativas del mercado, cuando lo que realmente se necesita es liberar a las fuerzas productivas del campo. Nada se va a resolver pidiendo al guajiro que trabaje más.

Lo que requiere la agricultura no son consignas ni viejas recetas fracasadas sino un modelo que se adapte a la realidad, que libere las manos de los que producen y los haga prósperos. Al fin y al cabo, siempre será mejor que se enriquezca un campesino antes que un especulador o un burócrata.


13 thoughts on “¿Necesita Cuba producir más comida o dirigir mejor?

  • el 6 marzo, 2016 a las 11:22 am
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    Es que Isidro , el pensamiento en Cuba se acomodó a una conveniente visión de” lucha de clase” de la sociedad que lo frena todo, (y ojo , ja ja te tomo la frase) sucede a todos los niveles.

  • el 6 marzo, 2016 a las 1:04 am
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    Luis V:

    Creo que has hecho un magnífico resumen de la situación de la agricultura – y tantos otros sectores – en Cuba. A ojo de buen cubero da la impresión de que todos conocen el problema, pero nadie – por la razón que sea- acaba de ponerle el cascabel al gato…

  • el 5 marzo, 2016 a las 12:10 pm
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    Muy bueno y MUY real este artículo.

  • el 5 marzo, 2016 a las 1:08 am
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    Tuve un amigo que era barman en Santa Maria en el hotel donde trabajaba tenian el mismo problema con la yerba buena un dia, el amigo llego con 2 cubos con huequitos debajo los lleno de tierra y sembro la yerba buena asi resolvieron el problema ah! y solo usaban un poco de agua, un dia, llego un “funcionario” del INTUR y les dijo que habia que botar esos cubos pues èl les enviaba la yerba buena que es la que tenian que tener en el bar….resultado? como dice jorge alejandro…la socialcosadesa…..

  • el 4 marzo, 2016 a las 2:27 pm
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    Yo no soy ingeniero agronomo ni ocho cuartos ; pero llevo rato diciendo en estas paginas que Cuba para poder alimentar a 11 millones tiene que producir para 40 millones por el alto porciento de perdidas que tiene la agricultura , que toda esa perdida va a parar al negocio de cria de puercos , unico negocio que prospera en Cuba , el cuento de como se procesa el platano en Ecuador lo tengo ya bien gastado para contarlo otra vez; pero es obvio que toda la cadena de recolectar , embasar, almacenar y transportar los productos agricolas en Cuba son un desastre, que el campo en Cuba necesita muchos mas intermediarios en todas las fases desde la produccion hasta el mercado para evitar grandes perdidas y lograr que el vendedor no tenga que vender a altos precios para resarcirse por las perdidas; porque si el vendedor recibe un producto con alta higiene , bien conservado y con posibilidades de mantener su conservacion ; entonces no tiene que deseperadamente vender a altos precios en un dia toda la mercancia si la puede vender a bajo precio por un mes por que tiene garantizada su conservacion . Pero desgraciadamente en Cuba el sentido comun se fue por el tragante, y es que toda forma de pensar a de sostenerse primero en una vision fisica de la realidad, y esta contener la vision economica y politica. No existe mayor estupido que aquel que coloca el pensamiento politico primario a los demas marcos generales.

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