“¡Nadie va a aguarnos la fiesta!”, advierte Díaz-Canel

arropado por Castro y la cúpula del poder en Cuba


Raúl Castro saluda a Miguel Díaz-Canel el 28 de octubre en la Asamblea Nacional. Foto: Cubadebate

El mandatario advierte de nuevo contra la celebración de la Marcha Cívica por el Cambio el 15 de noviembre.

Por 14ymedio

HAVANA TIMES – “Ya estamos vacunados contra el covid-19 y contra el miedo lo hemos estado siempre. Tenemos Patria y defendemos la vida. Y seguimos siendo de patria o muerte”, clamó el 28 de octubre Miguel Díaz-Canel en la clausura del Séptimo Periodo ordinario de sesiones de la Asamblea Nacional. “¡Venceremos!”, gritó acompañando a los diputados que respondían a la consigna. Y la voz se le quebró. Una casualidad, sin duda, pero que no deja de resultar simbólica del complejo momento que vive el régimen cubano.

El mandatario acababa de cerrar con un “Nadie va a aguarnos la fiesta” un discurso en el que repasó solo algunos de los graves problemas que azotan al país, empezando por la crisis energética, la Tarea Ordenamiento, la pandemia de covid-19, la caída del PIB o la hiperinflación.

Con todo y con eso, Díaz-Canel, rodeado de la cúpula de poder y en presencia del expresidente Raúl Castro, consideró que hay mucho que celebrar gracias a la mejora de los datos de covid-19, que permiten que el próximo día 15 se reactive el país en varios frentes, incluyendo la reapertura de fronteras –y, por tanto, el turismo– o el reinicio del curso escolar presencial de manera generalizada.

Además, apenas un día después, el 16 de noviembre, se cumplen 502 años de la fundación de la capital cubana, otro motivo de fiesta, que se celebrará el día anterior, precisamente cuando la oposición ha convocado a una marcha pacífica en todo el país.

En su discurso, el mandatario no se desvió ni un ápice del argumentario que mantiene el oficialismo en los últimos días y hubo pocas o ninguna sorpresa, ya que hizo un compendio en el que no faltó nada de lo ya leído y escuchado. Buena parte de su tiempo la destinó a hablar de los “planes de desestabilización de EE UU”.

“La fórmula del enemigo ha sido apostar a que nuestras grandes dificultades materiales debiliten las fuerzas del pueblo y que este se ponga de rodillas frente a ellos”, advirtió. Aunque Díaz-Canel quiso dejar claro que “contra un proyecto socialista como el cubano no se descartan las acciones bélicas, la invasión y ocupación”, subrayó que la estrategia inicial suele ser otra: “la desmoralización y la rendición”.

El presidente calificó de “oportunismo del adversario” las manifestaciones del 11 de julio a las que, sin citar se refería con claridad cuando lamentó que se creara “un clima favorable a la irritación y el descontento justo en los meses en que escaló la pandemia en el país, se hicieron frecuentes los cortes de electricidad y se contrajo la oferta de servicio”.

También hizo hincapié el mandatario en las acusaciones contra la Embajada de EE UU en La Habana, frente a la que presentó a su homóloga sede cubana en Washington como un remanso de paz y diplomacia. Mientras, acusó, “funcionarios diplomáticos estadounidenses se reúnen con los cabecillas contrarrevolucionarios, les brindan orientación, apoyo logístico y de manera directa o indirecta le brindan financiación”.

Díaz-Canel sostuvo que ante el permanente acoso de EE UU, el pueblo cubano está llamado a resistir de manera heroica, como lo ha hecho en la pandemia, básicamente a través de la gestión con su sistema sanitario universal y gratuito –algo no tan excepcional como las autoridades suelen transmitir– y la creación de sus propias vacunas.

“Nuestro desarrollo y el bienestar del pueblo tendrán que depender del esfuerzo que hagamos, conscientes de que la cruel política de los Estados Unidos persistirá, mientras persista en ese país el anhelo criminal de adueñarse del destino de Cuba. El socialismo no es el culpable de nuestros problemas. Es la única explicación de que hayamos sobrevivido a ese cerco feroz y genocida sin renunciar a desarrollarnos”, clamó.

El discurso del gobernante también hizo referencia a las leyes aprobadas por unanimidad este jueves, el futuro Código de las Familias, el presupuesto del Estado para 2022 y la importancia de fortalecer el socialismo. “La democracia socialista exige innovar, cambiar permanentemente las formas de participación democrática”, dijo, llamando a la población a involucrarse y participar.

Díaz-Canel aún tuvo hueco para proclamar la defensa de los derechos humanos que, a su juicio, es constante en Cuba; y argumentó que el único límite a los derechos está en la Constitución, otra clara referencia a la oposición y a la Marcha Cívica por el Cambio del 15N, cuyos organizadores consideran amparada por la Carta Magna.

“La Ley de leyes no puede ser interpretada a conveniencia. Mucho menos en interés de aquellos que son los primeros en no respetarla. Los derechos no son ilimitados. Sus límites están en la Constitución”, alegó.

Pero Archipiélago, la plataforma convocante de la marcha, no se echa atrás ni planea entrar en el juego del uso de la violencia. Por el contrario, el colectivo hizo público un comunicado ayer en sus redes sociales en el que pidió comprensión con sus demandas y que sean valientes rechazando el llamado al uso de la fuerza que hace el Gobierno.

“Apelamos a sus conciencias, si tienen pensado lanzar un palo contra un manifestante, por favor, mira a tus hijos y piensa en los jóvenes del 15N, en sus padres ¿Qué resuelves con golpear a un ciudadano? Los golpes no sirven para matar ideas. Si no estás de acuerdo con nuestra forma de pensar, pues dínoslo en franca conversación desde el respeto mutuo. No te dejes arrastrar por el odio”, instan.

El comunicado también solicita comprensión a los familiares que no apoyan la marcha con sus allegados que sí lo hacen. “Lo que queremos es un país mejor; si la forma en que se han hecho las cosas hasta el día de hoy no ha funcionado es hora de pensar en cambios. Pensar así no nos hace malos, ni gusanos, ni delincuentes. Nos hace diferentes”.

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2 thoughts on ““¡Nadie va a aguarnos la fiesta!”, advierte Díaz-Canel

  • el 7 noviembre, 2021 a las 8:29 am
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    Ojalá y la marcha salga adelante, si no es así hay que prepararse para 10 años más de comunismo.

  • el 7 noviembre, 2021 a las 2:08 am
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    En esta lista de “epitetos” que el poder ha ofrecido a todos los cubanos malos (eso es lo que tienen en comun: todos son malos)
    Segun lo que podido comprender en la practica:
    Gusano: Todo aquel “que no tiene sangre y genes revolucionarios”. La revolucion como problema biologico, tema para los biologos.
    Delincuentes: Todo aquel que haga cualquier actividad no autorizada por la ley, o siendo autorizada la haga en modo diferente a como legalmente ha sido establecido por ley. Aun cuando en todas las leyes del mundo esa actividad es legal y no considerada delito. Asi han llenado las carceles de “delincuentes” que lo serian solo segun las leyes revolucionarias . La revolucion como problema juridico filosofico.
    Mercenarios: Los primeros llamados asi fueron los de la Bahia de Cochinos, luego se ha hecho extensivo a todo aquel que use una pluma (metaforicamente, por aquel de siempre pajaro). La revolucion como problema belico.
    Terroristas: Hasta el momento solo por la “posibilidad de acto terroristico en la Santa Sede”. La revolucion y el ateismo comunista. La revolucion como problema teologico.
    Como dicen los cristianos ” Que Dios nos coja confesados”

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