Nace el Ministerio de la Verdad en Cuba

y se llama Instituto de Información y Comunicación

Los reporteros oficiales lamentaron que el 11 de julio “la prensa cubana no cubrió lo que sucedió en la calle”. (Captura)

Por 14ymedio

HAVANA TIMES – El oficialismo cubano sabe que la comunicación es la prioridad. Después de las protestas populares de julio pasado, el régimen ha legislado a toda carrera decretos para controlar las publicaciones en internet y ahora intenta sacudir el anquilosado Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) que, este martes, ha dejado de existir y ha dado paso al Instituto de Información y Comunicación Social (IICS).

La todopoderosa institución, que hasta ayer regulaba quién podía salir ante una cámara que transmitía con alcance nacional, determinaba cómo contar con unos minutos en un programa cultural o mostrar un reciente proyecto creativo en el set de un informativo, acaba de desaparecer. No es poca cosa, se trata de un enorme sistema anclado a la ortodoxia institucional de la propaganda.

La noticia de la desaparición del ICRT salió este martes con la publicación del Decreto-Ley 41 en la Gaceta Oficial, donde se establece la creación del IICS. Poco después, en el programa televisivo Mesa Redonda, la transmisión de buena parte de un encuentro del gobernante Miguel Díaz-Canel con periodistas, el pasado 19 de agosto, ha intentado completar el escenario que dio paso al nacimiento de la institución.

El nuevo Instituto de Información y Comunicación Social “tiene la misión de conducir y controlar la Política de la Comunicación Social del Estado y el Gobierno cubano; proponer su perfeccionamiento, así como contribuir a fomentar la cultura del diálogo y el consenso en la sociedad cubana”, dice la normativa.

Sin embargo, el alcance de esta nueva institución, qué podrá decidir, censurar o producir es una incógnita todavía, incluso entre los empleados del ICRT que este martes recién se sorprendían con la noticia. ¿Quién va a dirigir el IICS? ¿Cuánto podrá regular el contenido audiovisual que se consume en la Isla y con qué recursos cuenta?, esas son las preguntas que todo el mundo se hace.

Parte de esos interrogantes hizo que los profesionales de la prensa no se andaran mucho por las ramas en la reunión con Díaz-Canel y, a pesar del tono triunfalista del encuentro, señalaron los hondos problemas que enfrenta el ejercicio de la prensa en Cuba y los efectos de ese deterioro en la realidad, especialmente a proósito del estallido social del 11 de julio en todo el país.

“Pudiera repetirse dolorosamente el 11 de julio si no se comunica mejor y lo digo con tremendo dolor, pero es la verdad, y si me callo la verdad sería un acto poco honesto de mi parte”, advirtió la reportera de la emisora Radio Rebelde, Ana Teresa Badía Valdés, en relación a los modos en que el régimen transmite sus mensajes.

“Hay que transformar la manera en que nuestros políticos comunican”, aconsejó en otro momento la periodista sobre el incremento de dirigentes políticos y funcionarios en medios de comunicación tradicionales y las redes sociales que tienen “un discurso que no alcanza el impacto esperado”.

Con repeticiones aburridas de la consigna “continuidad”, anquilosados y distantes, así son vistos por muchos cubanos los actuales dirigentes del Partido único, una nueva generación de funcionarios que ha heredado -sin pasar por las urnas- los timones del poder en Cuba, pero que ahora buscan apalancarse en una manera más moderna a través de la prensa.

Badía también aconsejó buscar “nuevos escenarios visuales”, “evitar las imágenes de reuniones todo el tiempo, las oficinas. Los políticos en los espacios productivos tienen que estar y se hace imprescindible”, algo muy criticado en tiempos de pandemia cuando se le exige a la población mantener el distanciamiento y evitar los encuentros sociales.

Encuentro del gobernante Miguel Díaz-Canel con periodistas el pasado 19 de agosto. (Captura)

El nacimiento de la nueva entidad, con sus impronunciables siglas “IICS” llega en medio de un convulso escenario mediático en que el Gobierno ha ido perdiendo aceleradamente audiencia dentro de la Isla. Las nuevas tecnologías, la irrupción de medios de prensa independientes en el escenario nacional y la llegada del servicio de acceso a internet desde los móviles, en diciembre de 2018, han complicado la difusión de la propaganda gubernamental.

Algunos internautas ya se han adelantado a llamar en las redes sociales al recién nacido Instituto como “el Ministerio de la Verdad” descrito en la novela 1984 de George Orwell, un paralelismo con la sociedad totalitaria aludida en la obra del autor británico. La capacidad de accionar de esta entidad podría ser muy limitada en medio de la crisis económica más severa que vive el país en el último cuarto de siglo.

La institución surgió por “ausencia de un organismo que conduzca y controle el sistema de comunicación social para fortalecer la institucionalidad del país”, justificó el Gobierno. El Consejo de Ministros durante los próximos 30 días establecerá “las funciones específicas, estructura y composición” de la nueva institución, aclara el Decreto-Ley que describe su surgimiento.

Por su parte, Rosa Miriam Elizalde, primera vicepresidenta de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec), durante el encuentro transmitido este martes, llamó a los medios independientes “timbiriches digitales” que libran una batalla cultural y simbólica y donde hay “un diseño” estratégico para generar “brechas de la comunicación”. Aseguró que la mayoría de las audiencias nacionales “son nuestras” y que tienen como reto enfrentar los “laboratorios de guerra”.

En 1968, Fidel Castro usó el término “timbiriches” para denigrar a los pequeños negocios que fueron nacionalizados. Esas iniciativas particulares cayeron entonces bajo la estatización: desde las pequeñas cafeterías privadas que aún quedaban funcionando hasta los cajones con betún y cepillo de los limpiabotas. En el discurso del 13 de marzo de aquel año, la utilización de la palabra azuzó el encono popular contra los emprendedores locales.

“Holgazanes, en perfectas condiciones físicas, que montan un timbiriche, un negocito cualquiera, para ganar 50 pesos todos los días”, decía Castro entonces y acto seguido agregaba: “La entrada bruta de los timbiricheros adquiere características insospechadas”, en referencia a los vendedores de frita, una mezcla cárnica colocada en un pan muy popular entre las comidas callejeras.

El uso del término, aunque se ha mantenido en la Isla para designar al pequeño negocio que ha sobrevivido al centralismo económico, desde entonces ha estado impregnado oficialmente de un carácter despectivo, elitista e ideológico. Sin embargo, en la población es la manera de llamar a algo que logra saciar los rigores de llevarse un bocado a la boca mientras la gente se traslada de un lugar a otro.

Durante el encuentro de este 19 de agosto, Cristina Escobar, reportera de la televisión cubana, afirmó que “hay un sentido de la urgencia y de lo que hay que cambiar al interior del ICRT”. Lamentó que el 11 de julio “la prensa cubana no cubrió lo que sucedió en la calle” y por esa razón tuvieron que “coger lo que contaron otros”. “La orientación fue defender el edificio y no salir a la calle, nuestras cámaras no salieron y la narrativa la ponen ellos”.

Sobre esa jornada reconoció que “está pendiente el tema de lo sucedido con los detenidos” pero también “lo heroico” de la actuación de la policía. Además, señaló que “hay una Cuba no contada en los medios de comunicación” y que por esa razón “hay una gran cantidad de jóvenes que se enorgullecen que no ven el noticiero”. “No tenemos la hegemonía pero hay que ir a fajarse por esa audiencia”, agregó Escobar.

A la Redacción de 14ymedio, ubicada en un edificio multifamiliar construido hace 36 años por trabajadores mayoritariamente del centro laboral ICRT, ya han llegado algunas opiniones de vecinos. “Esta es la nueva Batalla de Ideas pero ya no queda nada con lo que combatir ni qué defender”, sentenció un camarógrafo jubilado residente en el inmueble. “Qué se preparen, la televisión lleva dinero y mucho dinero, si quieren relanzar todo tendrán que contar con muchos recursos porque en ese edificio no hay cámara que sirva ni taza de baño que trague”.

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