Murillo ordena confiscar la sede de la OEA en Managua

Agentes de la Policía permanecen afuera de la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Managua. Foto: Efe

Rosario Murillo sostiene discurso contra “perversión colonialista,” dictado por el canciller Denis Moncada

Por Confidencial

HAVANA TIMES – La ocupación de la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Managua —minutos después que el canciller Denis Moncada anunció que el Gobierno de Nicaragua decidió cerrarla— constituye un hecho sin precedentes y “una flagrante violación al derecho internacional” que expone al país a “profundas repercusiones” en la relación con todos los Estados miembros del organismo regional.

Si bien la Secretaría General de la OEA salió al paso denunciando, a través de un comunicado, que el hecho es “ilegítimo”, un exembajador ante ese organismoexplicó, bajo condición de anonimato, que el allanamiento a la sede diplomática viola la Carta de la OEA, la Convención de Viena y todos los acuerdos específicos establecidos entre el Gobierno de Nicaragua y la OEA donde se le reconoce el estatus de misión internacional.

La Convención de Viena “establece el derecho obligatorio de los Estados en materia internacional y diplomática”, advirtió el exdiplomático y el artículo 33 de la Carta de la OEA garantiza la inmunidad de sus actividades en los países miembros, como es el caso de Nicaragua en tanto no sea efectiva su renuncia al organismo presentada el 19 de noviembre de 2021.

“Para efectos prácticos, este acto de allanar la sede equivale plenamente a violar la integridad de una sede diplomática de cualquier país.  Pone al Gobierno de Nicaragua fuera del derecho internacional y de seguro tendrá profundas repercusiones en las relaciones con la OEA y todos los Estados miembros que podrían proceder con base al principio de reciprocidad”, precisó el exembajador.

El politólogo argentino, Rubén Perina, exfuncionario de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la promoción de la democracia durante más de dos décadas, explicó que la toma de la sede de la OEA en Managua es algo sin precedentes y que posiblemente el Consejo Permanente se reúna de emergencia para adoptar algún tipo de sanciones en contra de Nicaragua.

El allanamiento a funcionarios

La oficina de la OEA funcionaba en el primer nivel de un edificio de dos pisos en Las Sierritas de Santo Domingo, al sur de Managua, mientras que el segundo piso estaba ocupado por los propietarios del inmueble. Según vecinos del lugar, al momento del allanamiento la Policía sacó esposados a los ocupantes del segundo piso y revisó todo el edificio.

Luego del allanamiento a la sede diplomática, la noche del domingo, la Policía habría allanado viviendas y revisado equipos de computación y teléfonos celulares a algunos funcionarios nicaragüenses que laboraban en la embajada, agregaron los vecinos del lugar.

Este lunes una patrulla de la Policía permanecía en la entrada principal del edificio impidiendo el acceso al lugar.

El Consejo Permanente de la OEA aún no decide su reacción ante lo sucedido en Managua, pero el comunicado de la Secretaría General, publicado minutos después de la toma del edificio, recuerda que la salida de Nicaragua del organismo regional entrará en vigor a fines de 2023. “Hasta tanto, Nicaragua es miembro pleno de la organización y debe cumplir con todos sus compromisos”.

“Sus oficinas, archivos y documentos gozan de la más absoluta inviolabilidad. Su violación por las autoridades nicaragüenses les hace internacionalmente responsables por sus consecuencias”, resaltó la Secretaría General.

Murillo repite discurso contra la OEA

También la vicepresidenta, Rosario Murillo, utilizó su alocución de este lunes para repetir insultos dictados por el canciller Moncada en contra de la OEA.

“Por fuerza de voluntad y compromiso patriótico nos declaramos más allá de cualquier perversión colonialista, no somos colonia de nadie, por lo tanto, no podemos ser parte de un ministerio de colonias, una dependencia del Departamento de Estado yanqui, nosotros no somos serviles, no somos decrépitos, no somos decadentes, no somos reducidos por la servidumbre yanqui”, señaló Murillo.

La funcionaria además comparó la “expulsión” de la OEA de Nicaragua y el retiro de sus embajadores ante el organismo regional con la expulsión de los marines norteamericanos hecha por Augusto C. Sandino durante la década de los años veinte del siglo pasado. “Derrotamos y expulsamos a esa nueva expresión de la marinería yanqui que aquí no tiene cabida”, subrayó.

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