Medio siglo del embargo comercial a Cuba

Por Isaac Risco

Entrada de la Bahia de La Habana, photo: Sonia Kovacic

HAVANA TIMES, 5 feb (dpa) — Se trata de uno de los mayores fiascos de la política exterior de Estados Unidos. Medio siglo cumplen este martes las sanciones comerciales del embargo norteamericano casi total contra Cuba, pero el “bloqueo”, como lo conocen también en la isla, no ha conseguido mover ni un ápice la posición de La Habana.

O al menos no como lo pretende la política estadounidense. El comunismo cubano sigue en pie mucho después del final de la Guerra Fría, y es sobre todo la población de la nación caribeña la que sufre las carencias cotidianas derivadas del embargo.

Asimismo, medidas por las que se acusa al régimen cubano como la supresión de las libertades fundamentales de sus ciudadanos se justifican como defensa contra la permanente “amenaza” desde el norte. Derechos que Washington, paradójicamente, dice querer defender con las sanciones.

Hace pocos días el presidente cubano, Raúl Castro, reafirmó una vez más el monopartidismo en Cuba, que proscribe cualquier forma de asociación política que no sea el Partido Comunista. En sintonía con la habitual retórica de su hermano Fidel, el menor de los Castro habló de la isla como “plaza sitiada” y criticó la actitud “injerencista” e “imperialista” de su vecino del norte.

La historia del embargo es la de una fatídica escalada de tensiones marcada por la Guerra Fría. Fidel Castro consiguió evitar que Cuba fuera vapuleada por Estados Unidos bajo el amparo de la Unión Soviética, pero también condujo al país a un aislamiento sin precedentes. El embargo prácticamente total fue impuesto el 7 de febrero de 1962 y es ya el más largo de la historia moderna.

Washington empezó a ver con recelo a los jóvenes revolucionarios tras los primeros juicios sumarios y ejecuciones, poco después de que las fuerzas de Fidel Castro defenestraran al régimen de Fulgencio Batista el 1 de enero de 1959.

La Ley de la Reforma Agraria cubana y los primeros acercamientos a la Unión Soviética dispararon luego los temores de la administración norteamericana. Las paulatinas nacionalizaciones impulsadas por Fidel Castro precipitaron el desenlace en una espiral de ataques y contraataques a partir de 1960.

Estados Unidos respondió a la nacionalización de las refinerías extranjeras en Cuba con un recorte de la cuota del azúcar que Washington compraba hasta entonces a La Habana. Cuba respondió expropiando todas las propiedades norteamericanas. El presidente Dwight D. Eisenhower decretó luego el embargo parcial en octubre de 1960.

A la ruptura de relaciones diplomáticas siguieron acontecimientos históricos como la fallida invasión de exiliados cubanos en Bahía Cochinos en 1961, apoyada por Estados Unidos. El presidente John F.

Kennedy amplió finalmente las sanciones hasta el embargo casi total en febrero de 1962.

El propio Fidel Castro admitió más tarde los efectos contraproducentes de esa política de confrontación directa. “En retrospectiva, veo una serie de cosas que quisiera haber hecho de otra forma”, lo citó el diplomático estadounidense Wayne S. Smith en su libro de 1987 “The Closest of Enemies” (“La cercanía de los enemigos”).

En una charla con el diplomático, Castro lamentaba años después no haber reconocido a tiempo la utilidad de construir y mantener “puentes” con Estados Unidos: “Tal vez yo quemé algunos puentes precipitadamente”, señalaba el histórico líder cubano en una época en la que La Habana intentaba recomponer los lazos con Washington.

El embargo ha sido endurecido en varias ocasiones después. La llamada ley Torrichelli de George Bush padre convirtió las sanciones en ley estadounidense en 1992, y vincula su levantamiento a avances en derechos humanos y democracia en Cuba.

La ley Helms-Burton, de 1996, impide a barcos que atracan en la isla usar puertos norteamericanos durante seis meses, entre otras medidas. Según Cuba, el embargo ha ocasionado a la nación caribeña hasta hoy pérdidas económicas de más de 100.000 millones de dólares.

El gobierno de Barack Obama aprobó en 2009 medidas de distensión flexibilizando los viajes para ciudadanos cubano-estadounidenses a la isla, así como las condiciones para el envío de remesas. Pero los norteamericanos siguen teniendo prohibido visitar Cuba, bajo la amenaza de pagar fuertes multas si lo hacen.

Veinte veces condenado por la Asamblea General de la ONU, el embargo sólo contó en la última votación de 2011 con el apoyo de Estados Unidos e Israel. Críticos de las sanciones acusan a Washington de una doble moral, que no impide a la potencia norteamericnana tener relaciones comerciales con regímenes similares al cubano como China.

De la misma forma como la retórica de enfrentamiento de La Habana parece anacrónica en el siglo XXI, muchos países apoyan actualmente un enfoque más pragmático para las diferencias con Cuba. Brasil, la emergente potencia latinoamericana, aboga por ejemplo por una política de acercamiento para impulsar el proceso de reformas cubano.


One thought on “Medio siglo del embargo comercial a Cuba

  • el 7 febrero, 2012 a las 3:00 pm
    Permalink

    Un embargo muy ineficaz, porque si lo hubiera sido,…hoy no estaríamos hablando de una dictadura de 53 años, en cuanto a su legitimidad, es jurídicamente justificable, nadie puede atentar , o pretender atentar contra la propiedad de otro, sin sufrir las consecuencias. Fueron medidas que surgieron del pillaje de los revolucionarios, que so pretexto, de nacionalización robaron propiedades y se quedaron con patrimonios y empresas que no les pertenecían. Embargo que solo ha sido para el cubano de a pie, porque la cúpula, y sus hijos y sus amantes, y sus socios, han vivido a toda teta, desde viajes, casas, coches, buena alimentación, atención médica diferenciada y encima…el discurso para justificar “la pobreza del resto”, no de ellos, porque elllos,han sido socialistas burgueses que han vivido, a todo dar, pero a todo dar…Ahí tienen EL DISCURSO DEL EMBARGO, O EL BLOQUEO, para justificar todo el fracaso económico del sistema e incluso, le ha proporcionado, coro en algunas instancias internacionales, donde muy ingenuamente, les han creído, en fin, que ha sido un negociazo el embargo y que negociazo, desde provoca la consabida lástima/solidaridad, hasta aportar los medios necesarios, para que los que han mandado siempre, continúen, lucrando con ese cuento.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *