Matanzas… por fin se corona en la pelota cubana

Por Ronal Quiñones

Foto: Cubadebate.cu

HAVANA TIMES – Casi una década llevaba el equipo de Matanzas en pos de la corona más ansiada del deporte cubano, pero no fue hasta este sábado que, al final, pudo celebrar en grande, tras imponerse en la final, cuatro juegos por dos, a Camagüey.

Con ese nombre, nunca un conjunto de esa provincia había logrado el título de la pelota cubana, pero Henequeneros y Citricultores habían hecho gozar a la llamada Atenas de Cuba con anterioridad.

Sin embargo, esas coronaciones ocurrieron en décadas pasadas, y el territorio estuvo incluso rondando el sótano del béisbol nacional desde entonces, hasta que Víctor Mesa les devolvió el orgullo. Sin embargo, aunque regresaron al protagonismo que exhibieron con anterioridad, no llegaron a la cúspide.

Algunos llegaron a hablar de maldición, porque, en honor a la verdad, muchas veces eran favoritos para imponerse, pero por una razón u otra no lo lograban. Los nombres de los responsables variaban, pero lo cierto es que a la hora cero hasta sus mejores hombres fallaban, ya fueran nativos de Matanzas o refuerzos.

Hablando de eso, el plantel que ahora consigue el trofeo lo hace con una buena cantidad de peloteros nacidos fuera de la occidental provincia, y no nos referimos a los escogidos en la ronda de refuerzos, a la que tuvieron acceso todos los clasificados a la segunda ronda.

Noelvis Entenza, el lanzador que abrió el crucial sexto desafío, nació en Cienfuegos; quien vino a su rescate (Jónder Martínez) es de Artemisa; uno de los cuadrangulares del encuentro fue de otro cienfueguero (Erisbel Arruebarruena); quien decidió el primer choque (Javier Camero) es de La Habana, y el capitán del elenco (Yasiel Santoya) es de Sancti Spíritus).

Todos esos jugaron desde el principio con los Cocodrilos, y hay que sumar ahí a los refuerzos escogidos en igualdad de condiciones con el resto de los participantes. Eso no es una crítica, simplemente es poner las cosas en su contexto, porque por esa vía lo intentó Matanzas durante estos últimos años, importando peloteros de otros territorios, y no funcionó hasta ahora, cuando a decir de peloteros y entrenadores, se logró el imprescindible acople entre todos.

Notoria resultó la ausencia de un yumurino de pura cepa como Ariel Sánchez, proveniente de una de las familias de más rancio abolengo de la pelota cubana, pero quizás gafe para poder aspirar al cetro, según se ha visto.

“Camagüey tiene que coger la cola, nosotros llevamos muchos años esperando”, nos dijo Ramsés, un aficionado que ha sufrido lo indecible en las temporadas recientes, con los fracasos de los Cocodrilos.

Y llevaba algo de razón, pues para los Toros sería un éxito cualquier resultado en la final (tenían programado carnaval, independientemente de lo que sucediera), pero para Matanzas no, porque ya eran demasiados play offs tirados por la borda.

Por eso incluso pusieron todo su empeño en ganar el sexto partido y no llegar a un séptimo para evitar que los nervios volvieran a despertar los fantasmas del pasado.

Después de 29 años, la alegría es inmensa. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Los Cocodrilos dejan para la historia una anécdota bien curiosa, porque son el primer equipo que obtiene la corona luego de ser último en el certamen anterior, en la primera final jugada exclusivamente en horario vespertino, ya que en Matanzas las luminarias no estaban listas.

El festejo pudo incluso llegar antes, porque en el quinto encuentro estuvieron a punto de protagonizar una remontada memorable, luego de ir debajo 0x9 y cerrar el choque 6×9, con la carrera del gane en el plato a falta de dos outs y con tres hombres en bases.

Yosimar Cousín se encargó de postergar el triunfo matancero, pero en el sexto partido su apertura no fue buena, quizás por haber tenido que salir, casi sin calentar, dos días antes en el estadio Victoria de Girón.

El jovencito había estado impecable hasta el momento, con un par de salidas de lujo en rol de abridor contra Industriales en semifinales, y luego ante Matanzas para ganar el segundo de la final.

Sin embargo, este sábado no estuvo en su día, y al mentor Miguel Borroto también le falló Yariel Rodríguez, el principal serpentinero camagüeyano, quizás también agotado por el excesivo uso en jornadas anteriores.

Si bien los Toros pasaron en solamente tres juegos en la semifinal contra Industriales, mientras que Matanzas tuvo que jugar cuatro veces contra el campeón del 2018 (Las Tunas), en cruces jugados a solamente cinco juegos, porque se estaba previendo la participación de Cuba en la Serie del Caribe, que al final no ocurrirá, Borroto tuvo que poner a abridores en función de relevo y eso fue desgastando a su staff, considerado con justeza el mejor de los cuatro involucrados en la postemporada.

Por ahí puede habérsele escapado el entorchado al director de los últimos equipos Cuba, pues aunque a la defensa no estuvieron bien, tampoco los Cocodrilos lo hicieron correctamente en ese aspecto. Entre ambos, hay que decirlo, protagonizaron una de las finales con más errores de la pelota nacional.

Matanzas llegó a ganar un encuentro en el cual cometió cinco errores, algo muy pocas veces visto en esta disciplina, en cualquier latitud. Sucede que sus rivales no estuvieron bien al bate, salvo los dos choques que ganaron. En el resto de los partidos, el pitcheo yumurino tuvo en un puño a la tanda agramontina, en la cual se extrañó bastante el aporte de su cuarto madero (Leslie Anderson), quien sí fue decisivo en la semifinal contra los Azules.

Por los flamantes campeones tampoco estuvo bien Arruebarruena, pero otros sacaron la cara y conectaron los batazos en los momentos oportunos, para repetir la victoria conseguida en su última coronación, lograda casualmente ante Camagüey hace casi 30 años, bajo el nombre de Henequeneros.

Para el folclor quedó también la bendición que pidió el técnico Armando Ferrer a Gerardo “Sile” Junco, el mentor de aquel elenco yumurino, pero fue efectiva para hacerlo campeón en su debut como responsable de la novena, luego de haber sido miembro del colectivo de dirección en aquellos triunfantes equipos de la década de 1990.

Ciertamente, si un equipo se merecía el trofeo era Matanzas, por todo lo que sufrieron y lucharon en las más recientes campañas, pero eso no tes por lástima, hay que ganarlo en el terreno, y lo hicieron ante un Camagüey que merece también todo el respeto, porque a pesar de llevar varios años fuera de los reflectores, no les cayó encima la presión y protagonizaron una digna batalla.

One thought on “Matanzas… por fin se corona en la pelota cubana

  • Felicidades un equipo que ha luchado por este premio bien merecido lo tiene, lo que no logro Víctor lo han logrado este año, se conoce las malas condiciones de alojamiento del equipo y la falta de alimentación, no es para un deportista de alto rendimiento, han sabido luchar y con una dirección adecuada se coronaron campeón felicidades.

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