Por Ronal Quiñones

Se terminó el semifinal.

HAVANA TIMES – Más de 15 días han transcurrido desde que Granma se convirtió en el primer finalista de la Serie Nacional de Béisbol de Cuba, y ahora los orientales conocen que sus rivales serán los actuales campeones de Matanzas.

Cuando los Alazanes aseguraron su presencia en la discusión del trono, todavía faltaba por definirse un duelo de cuartos de final, que en definitiva dejó a Las Tunas como clasificado, en detrimento de Santiago de Cuba.

Aquella serie, que se había iniciado en Cienfuegos con un choque ganado por las Avispas, tuvo su conclusión en Camagüey por cuestiones logísticas y de la pandemia, y allí los tuneros barrieron en tres partidos.

Los santiagueros fueron completamente maniatados por los lanzadores tuneros, al punto de que casi igualan la peor racha histórica en postemporadas de Cuba, de 25 entradas consecutivas sin anotar carreras, mientras que la ofensiva de los Leñadores se hacía sentir.

De esa manera, los tuneros salieron a enfrentar a Matanzas, que había despachado a Cienfuegos en solamente tres desafíos, y partía como favorito para regresar a la final.

Sin embargo, al parecer el tiempo de espera afectó a los Cocodrilos, porque cayeron en los dos encuentros iniciales, en los cuales su defensa fue desastrosa, y parecía que los pronósticos serían destruidos.

Fueron nueve pifias en esos dos juegos, algo impropio del plantel que mejores números defensivos había mostrado a lo largo del certamen, y por ahí se les puso la serie gris con pespuntes negros, como dice la frase popular.

No obstante, los yumurinos reaccionaron y empezaron a jugar como lo habían hecho durante todo el campeonato, para darle vuelta al enfrentamiento.

Empezando por la misma defensa, que no volvió a cometer pifias, los occidentales empezaron también a batear con mayor oportunidad y fueron sumando éxito tras éxito, hasta dejar en el camino a sus rivales de turno.

Fue una serie muy atractiva, con excelentes demostraciones de varios lanzadores de ambos conjuntos, y peleada de principio a fin, porque los derrotados nunca se dieron por vencidos y vinieron de atrás en varias ocasiones.

Incluso hubo un desafío en el cual arrancaron debajo 0x7 y lograron empatarlo, aunque en las postrimerías los matanceros vencieron.

En particular, buena parte de esta mejora se debió a los ajustes realizados por el jardinero Yadir Dreke, quien fue la bujía inspiradora del plantel en el momento que más se le necesitaba.

Dreke, con amplia experiencia en el béisbol profesional mexicano, prefirió postergar su regreso a ese país para poder ayudar a Matanzas a retener la corona, y ese gesto ha sido recompensado no solo con batazos cruciales, sino también con excelentes fildeos en el jardín derecho.

Sin embargo, en el último encuentro hubo un incidente que puede traer consecuencias para los Cocodrilos.

En el octavo capítulo, el jardinero tunero Héctor Castillo se deslizó en segunda sobre las piernas de Aníbal Medina, lo cual provocó una discusión entre ambos peloteros, y luego una reyerta colectiva. En medio del fragor, Castillo se enfrascó a los golpes con Dreke, y las cosas se pusieron feas.

Luego de calmados los ánimos, hubo tres expulsiones en el bando tunero y dos en el matancero: la de Dreke y la del lanzador Joel Suárez, quien fue el hombre grande del relevo yumurino en este cruce.

Según el reglamento de la Serie Nacional, los expulsados no pueden actuar en el juego siguiente, pero en este caso fuentes del organismo rector aseguran que se mantienen las investigaciones, y es probable que cambie algo, sobre todo, para no afectar el arranque de la final, y tomando en cuenta que la provocación partió de los Leñadores.

En cualquier caso, la final tardará en comenzar, por la aparición de varios casos de Covid-19 en el equipo de Granma, entre ellos un lanzador, según adelantaron medios locales.

Todo el plantel granmense se encuentra aislado en una base de campismo de su territorio, a la espera de más análisis.

En nuestro anterior comentario señalábamos que si antes no había apuro para terminar la Serie, porque Cuba no tenía planificado otro torneo por estos días, ahora sí lo hay porque apareció la tercera Copa del Caribe de Béisbol, que tendrá lugar en Curazao, del 17 al 24 de abril.

Este nuevo fenómeno con la pandemia puede poner en riesgo la asistencia a esa lid, porque ahora hay que realizar un estudio a todo el equipo oriental, y luego esperar por la recuperación de los enfermos y darles más días para que regresen a los entrenamientos y recuperen algo de forma deportiva.

Quedaba pendiente saber si en la final se iban a utilizar refuerzos, pero en definitiva fueron descartados, como ocurrió en las fases anteriores.

Se abre el compás de espera, porque las fechas no se anunciarán hasta que las autoridades sanitarias den el visto bueno… y mientras la Copa del Caribe se sigue acercando.

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