Mandela, un leal amigo de Fidel Castro

Por Isaac Risco

Fidel Castro y  Nelson Mandela
Fidel Castro y Nelson Mandela. Foto: cubahora.cu

HAVANA TIMES (dpa) — Admirado en el mundo entero, Nelson Mandela mantuvo también una relación emblemática con un país latinoamericano y, en particular, con un hombre al que prodigó sus afectos al sur de Estados Unidos: el cubano Fidel Castro.

Como un “viejo y venerado amigo” lo recordó Castro en su última carta pública dirigida a “Madiba” en 2010. “Durante todos mis años en prisión, Cuba fue una inspiración y Fidel Castro una torre de fuerza”, elogió el fallecido presidente sudafricano alguna vez al cubano.

Una de las históricas fotos de Mandela desempolvadas ahora lo muestra a punto de abrazar efusivamente al viejo revolucionario latinoamericano, en una de las pocas ocasiones en la que se ve a Castro con traje en lugar de su clásico uniforme militar verdeolivo, durante una cumbre del Movimiento de los No Alineados en 1998.

Ya convertido en una icono mundial, “Madiba” no ocultó tampoco nunca su lealtad a Cuba por su temprano apoyo a su lucha contra el apartheid, pese a las críticas que surgían contra Castro por las derivas autoritarias de su gobierno.

“Le profesamos profundo respeto y admiración, no solo por lo que hizo por su pueblo, sino por su amistad probada hacia nuestro país”, aseguró por ello el hermano menor de Fidel, el presidente Raúl Castro, al conocer el jueves de la muerte de Mandela.

Un video (http://dpaq.de/GgwGy) muestra también el cariño que se profesaban Mandela y Fidel Castro, calificándose como “hermanos” durante una visita del sudafricano a La Habana en 1991. Cuba fue el primer país latinoamericano que conoció. Mandela visitaría después Argentina y Brasil, pero su punto de referencia en el subcontinente americano sería siempre la isla caribeña.

“Antes de decir nada, tienes que decirme cuándo vas a venir a Sudáfrica. ¿Cuándo vienes?”, pregunta Mandela. “No he visitado a mi patria sudafricana”, reconoce Castro, que saldó su deuda en 1994. La televisión cubana recordó ese diálogo en la noche del jueves.

La revolución que llegó al poder en 1959 en Cuba liderada por un joven Castro electrizó al mundo, entre ellos a un combativo activista en la lejana Sudáfrica. Sobre todo en el Tercer Mundo el barbudo líder cubano se convirtió en un símbolo de las luchas contra el colonialismo.

La Cuba socialista, abocada durante décadas a trasladar el espíritu de su revolución a otras luchas de emancipación, dio también apoyo directo a los africanos. La isla caribeña envió en los 80 tropas a luchar a Angola, una campaña celebrada hasta hoy en Cuba como una de las grandes gestas “internacionalistas” de Castro.

En la batalla de Cuito Cuanavale en 1988, las tropas cubanas cumplieron un papel decisivo para detener el avance de la insurgencia angolana que operaba con el apoyo del régimen del apartheid de Sudáfrica.

Cuito Cuanavale está considerado hasta hoy como un punto de inflexión para África, donde el apartheid cayó en 1992. Mandela nunca olvidó el gesto.

“Nuestra amiga Cuba, que nos ayudó a entrenar a nuestra gente, que nos dio recursos, que nos ayudó tanto en nuestra lucha”, enumeró el líder sudafricano en su encuentro con Castro en 1991.

Mandela hizo también siempre caso omiso a las pocas críticas que se le hacían por reunirse con líderes controvertidos como Castro o el viejo revolucionario y posterior dictador libio Muamar al Gadafi.

“No debemos abandonar a esos que nos ayudaron en la hora más oscura de la historia de este país”, le dijo Mandela al ex presidente estadounidense Bill Clinton durante una visita en Ciudad del Cabo, para justificar su vínculos con Castro y Gadafi.

Para Mandela, su visión de América Latina siempre estuvo vinculada a Castro y Cuba. En el continente, el reconocimiento al premio Nobel de la Paz sudafricano fue también unísono el jueves y llegó también de los últimos movimientos guerrilleros inspirados por las luchas de los años 60.

“Contrario a lo que hoy pregonan hipócritas, aduladores y oportunistas, Mandela nunca fue un simple pacifista”, reivindicó hoy en La Habana uno de los delegados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el actual diálogo de paz con el gobierno de Juan Manuel Santos. “Fue un revolucionario integral”, aseguró el guerrillero conocido como “Marco León Calarcá”.

Improbable es en cambio que otros viejos revolucionarios gocen del mismo reconocimiento que el sudafricano, que allanó el camino a la reconciliación de blancos y negros en su país. No será a toda luz el caso de Fidel Castro, venerado por sus simpatizantes y odiado por sus detractores casi con la misma intensidad a sus 87 años.


15 thoughts on “Mandela, un leal amigo de Fidel Castro

  • el 10 diciembre, 2013 a las 6:02 am
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    Miranda:
    Es hora de empezar a hablar de soluciones posibles y nos pongamos a discutir propuestas concretas.
    Me parece que a estas alturas ya todo el mundo sabe donde esta el problema. No hay Democracia ni Libertad y la solución esta en llegar a una Democracia verdaderamente representativa. La cuestión esta en el “como” llegar ahí. A estas alturas ya yo pasaría de solo criticas y discusiones sobre nuestra diferencias a comentar mas propuestas concretas para llegar a una Democracia política en Cuba. Parece ser que independientemente de diferencias ideológicas, es esto estamos de acuerdos la gran mayoría.

  • el 9 diciembre, 2013 a las 9:37 pm
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    tony:
    Esto que has dicho es donde esta el detalle, y ha sido Nuestro Gran Problema, el no poder ver cuando es que los lideres de Cuba van a bajar la agresividad, No es solo con EU por el ‘bloqueo’, es querer llevar al exterminio toda prosperidad (como han hecho en Venezuela), y de vivir en un constante guerrear.

    copio tu cita:

    Lo que mas debe de importarnos de el, es su cambio de política de lucha, de una de guerra armada y terrorismo urbano, a una de lucha pacifica. De como se logra una transición hacia la Democracia en un país que no la tiene y como se resuelven los daños y heridas causadas por ambos bandos en una reconciliación nacional. Ahí esta su verdadera contribución. Sobre todo para nosotros los cubanos, si es que queremos tener la mente abierta y aprender de la experiencias de otros que triunfaro –

  • el 9 diciembre, 2013 a las 9:21 pm
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    Oppiano: De acuerdo en todo, para mi ‘ el amigo de mi enemigo, es mi enemigo tambien”, pero te repito, mi enfasis fue en la virtud que tuvo de unificar al pais sin odios, no tuvo ningun problema en trabajar con el poquito de blancos que estaban en el poder, nunca se vio enardecido, ni cuando salio de la carcel y ya de presidente no insito a sus co-terraneos negros para que reventaran a golpes a los que fueron sus adversarios, en amor por su nacion prefirio un liderazgo pacifico, diferente al modo incendiario y belicoso de sus tres buenos amigos.

  • el 9 diciembre, 2013 a las 8:51 pm
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    Pero por supuesto Alberto!, mi enfoque fue solo en eso, mi lamento de que el amigo de Mandela no haya cogido ni un tantito de las buenas virtudes del Sr. Mandela. Y claro que el comparar a los dos amigos seria no una exageracion sino una falta de respeto a la memoria del lider de Madiba.

  • el 9 diciembre, 2013 a las 3:23 am
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    Oppiano y Miranda:
    No estaran ustedes exagerando un poquito en las comparaciones que hacen? ;-)
    En cuanto a lo que dicen sobre Mandela, me atrevería a asegurar, que ni siquiera él se los tomaría a mal si los escuchase.
    Mandela dijo en una ocasion lo siguiente de sí mismo:
    “ No soy un santo. Al menos, que para tí un santo es un pecador, que simplemente sigue esforzándose. ”
    Yo si lo admiro. Y lamento que no hayan más de su tipo en este mundo.

  • el 8 diciembre, 2013 a las 8:24 pm
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    Miranda, te suscrito, y para dar, broche de oro a todo esto, me gustaría citar al propio Mándela, cuando dijo:
    “Solo tengo tres amigos en el mundo; Yasser Arafat, Muammar Gaddafi y Fidel Castro.”

    (Dime con quién andas y te diré quién eres…)

  • el 8 diciembre, 2013 a las 1:43 pm
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    Nelson Mandela experimentó una profunda evolución ideológica a lo largo de su vida. Pasó de ser un radical que apoyaba la violencia a un pacifista que defendió como nadie la reconciliación de los sudafricanos. Creo que el Mandela más amante de la paz, el de los últimos años, no era tan amigo de Fidel.

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