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Managuas responden con cautela a encuestadores del Censo

Una empadronadora pega una calcomanía en la fachada de una casa para indicar que esa vivienda ya fue “censada”. Foto: Tomada de Facebook

Por Confidencial

HAVANA TIMES – Las capitalinas Sara, Karla y Cindy contestaron con “cautela” a las preguntas del Censo Nacional de Población y Vivienda. Todas fueron advertidas, por amigos y familiares, a ser “cuidadosas” al dar información que las pudiera “fichar” como opositoras o “personas molestas” con la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Para Karla, de 31 años y habitante de un barrio cercano a la Plaza de la Fe, fue la primera vez que “participó” en un censo. El anterior, en 2005 y bajo el Gobierno de Enrique Bolaños, fue contestado por sus padres.

“Había visto unas publicaciones en Facebook sobre el censo. Aunque son preguntas sobre la familia, algunas personas me dijeron que me limitara a responder y no diera información sobre gente que se haya ido a Estados Unidos, o detalles que comprometieran a mi familia, porque con este Gobierno no se sabe que es lo que buscan”, dijo.

La habitante de Managua afirmó no sentirse confiada con el proceso, “porque los que andaban censando son miembros de la Juventud Sandinista (JS)”.

“Sentí que la muchacha, que vino a censar, fue insistente en muchas de las preguntas. Aunque le decía que no tenía a ningún familiar fuera del país, repetía la pregunta e insistía en que, si me mandan remesas del extranjero”, detalló.

Para Karla era evidente que “la empadronadora pretendía saber” algo más allá de una información general. “Mi hermano se fue hace más de dos años a Estados Unidos, antes vivía aquí en la casa. Se fue porque lo amenazó esa misma gente de la JS, porque él anduvo en las marchas de 2018”, comentó.

El Censo Nacional se ejecutará en todo el mes de mayo de 2024, con la participación de unos 8000 empadronadores, que aún recorren las calles del país con chalecos color crema, gorra azul y con una tableta digital donde registran las respuestas de la población. 

Este censo se realizó con nueve años de retraso, ya que —según las recomendaciones técnicas— tuvo que ejecutarse en 2015.

Empadronador con imagen de Daniel Ortega

Sara vive en las cercanías del Mercado Oriental. Ella no tiene redes sociales y desconocía que en Nicaragua había un proceso de censo, pero un fin de semana llegó un empadronador a su vivienda.

“El muchacho que vino andaba con una camisa con la imagen de Ortega y sus distintivos del censo. Me asusté y lo primero que pensé fue ¿qué había hecho para que me llegaran a visitar?”, relató la capitalina.

Sin embargo, después de la explicación que le dio el empadronador sobre el proceso que conlleva el censo, Sara respondió a las preguntas que “en ciertos momentos se volvieron tediosas”.

“Está bien responder sobre el grado de escolaridad que uno tiene o algunas  sobre la cantidad de habitantes de la casa; pero darles detalles de lo que uno gana, no me parece bien”, expresó.

Contrario a Karla, Sara sí brindó información sobre sus familiares que emigraron a Estados Unidos, a través parole humanitario. Esto motivó que fuera interrogada sobre la cantidad de parientes, los motivos para salir del país y detalles sobre la cantidad de remesas que recibe mensualmente.

Desconfianza de la población en el censo

Sara comentó sentirse “tranquila” tras ser censada, aunque resaltó que, con la situación que vive Nicaragua, “siempre es bueno mantenerse alerta”.

“No soy de ningún bando (político), pero uno debe pensar qué hay detrás de esos censos. Dicen que es para conocer la calidad de vida, pero también puede ser para mantenernos vigilados y registrados. Con los sandinistas no nos podemos confiar”, sentenció.

Investigadores sociales advirtieron “hay desconfianza en la población” por el contexto de represión política que se vive desde 2018. El Instituto Nicaragüense de Información de Desarrollo (Inide), a cargo del Censo nacional, ha insistido que la información recabada “será usada solamente para fines estadísticos”.

En una entrevista con el programa Esta Semana, el investigador social Juan Carlos Gutiérrez, alertó que, en distintos lugares de Nicaragua, los pobladores le dijeron que “van a tratar de no responder, de no atender el llamado a la puerta o dar datos que no evidencien sus condiciones”.

Explicó que los ciudadanos desconfían del “uso” que hagan de sus datos. “Los datos pueden ser utilizados tanto para cuantificaciones nacionales como para saber a quién poder cobrarles más impuestos. Entonces la gente también tiene ese temor”, subrayó.

Control de la información

Cindy, pobladora del barrio Largaespada, contó que, en su caso, el empadronador se extendió en las preguntas sobre las profesiones u oficios de sus hijos y otros miembros de su vivienda.

“Me preguntaron si cada uno tenía carro, que más o menos cuánto gastaban en gasolina, en qué lugares trabajaban y cuántas horas pasaban dentro y fuera de la casa”, detalló.

Cindy consideró que ese tipo de preguntas solo muestran que el Gobierno pretende obtener “un control total de la información”.

“Hay preguntas que son muy personales; obviamente, eso es para tener más información de cada ciudadano. Dicen que es para actualizar datos, pero claramente es una manera de querer estar enterados de todo”, sostuvo.

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