Los “almendrones” de Guantánamo

Alexander Londres

Almendrón en La Habana. Foto: Caridad

HAVANA TIMES — ¿Qué son los almendrones? ¿De dónde salieron y qué condiciones han propiciado su supervivencia a través de los años? ¿Existen solamente en La Habana o también están presentes en otras ciudades de Cuba?

Si se le hace alguna de esas preguntas a cualquier cubano, sobre todo, a los que residen en la capital, muy pocos dudarían en responder. ¡Es más!, muchos podrían dar una disertación, incluso un buen número de los visitantes foráneos de esa urbe, responderían con acierto.

Los almendrones son esos vetustos automóviles, en su mayoría Mercury, Cadillac, Ford o Chevrolet, fabricados entre los años 20 y 50 del pasado siglo, importados a la Isla desde los Estados Unidos. Gracias a la inventiva de sus dueños y al talento creativo de los mecánicos, se les ve transitar aún hoy, contribuyendo a paliar la difícil situación del transporte público, afectado durante décadas por las críticas circunstancias económicas del país.

Se les llama almendrones a pesar de que nada tienen que ver con grandes frutos de almendro. Tal vez porque de ellos solo queda el cascarón, la carcasa hueca de lo que inicialmente fueron. Por fuera son una cosa, por dentro, otra. La poca posibilidad de los ciudadanos cubanos de importar piezas originales los ha convertido en híbridos, llenos de parchos e injertos.

Quienes habitamos estas tierras insulares y hemos visitado otras importantes ciudades, sabemos que el fenómeno almendrón no es exclusivo de La Habana, si bien es allí donde toma mayores dimensiones, por ser esta la urbe más densamente poblada de Cuba. En otros lugares también perviven esos viejísimos autos particulares de disímiles marcas o modelos, dedicados al transporte de pasajeros, que cubren rutas preestablecidas o no, por un precio más o menos fijo.

Al otro lado de la Isla, en el Oriente, donde la población tampoco escapa a las dificultades que la amplia depresión del transporte colectivo impone a la movilidad, alternativas no estatales también han tomado el protagonismo desde hace varias décadas.

En Guantánamo hay otro tipo de “almendrones”

No llegaron de Estados Unidos en tiempos de Machado ni andan sobre cuatro ruedas. Aunque también hay de aquellos que ya son un ícono habanero, los del extremo oriental fueron traídos de los países de la antigua URSS cuando todavía existía el campo socialista.

Moto-taxi y bici-taxi’s en Guantánamo.

Se agrupan bajo las marcas Jawa, Minsk, ETZ, MZ, sumando las Suzuki arribadas más recientemente gracias a la flexibilización de normas aduanales.

Los “almendrones” de Guantánamo son motocicletas.

No hay que ser guantanamero -ni residente ni visitante asiduo siquiera- para “cogerle la vuelta” al asunto. Basta solo con salir a una de las más concurridas arterias de la ciudad y extender el brazo desde la acera, y se tendrá a la orden al más próximo de los motociclistas dedicados a prestar servicio. Por 10 o 20 pesos en moneda nacional -en dependencia de la hora y el lugar-, se llegará al destino deseado.

Y no es que de La Habana a Guantánamo los almendrones hayan sufrido una metamorfosis al estilo de los Transformers. A algún gran pensador de por estos lares debe habérsele ocurrido poner en práctica la idea nacida en la vecina Santiago de Cuba –que por ser una ciudad entre lomas encontró en los motociclos el transporte más factible-, de utilizar más comercialmente la gran cantidad de motos existentes en propiedad privada, ya que, al parecer, el parque automotor no era suficiente o no era la mejor opción pal negocio -recordemos el problemita de las piezas de repuesto.

Y fue así -fabulo yo- que, azuzadas por la imperiosa necesidad de la gente de llegar a la escuela, al trabajo, al hospital, a la casa… se hicieron populares las motos-taxis que, en las calles guantanameras son como los almendrones en La Habana.

 

2 thoughts on “Los “almendrones” de Guantánamo

  • Muy bien escrito! Muy pintoresco y enriquecedor!! Felicidades

  • Me encantan los almendrones, no soy cubana pero tengo muy buenos amigos allá y me gustaría algún día poder visitar. Me encanta esos colores tan llamativos y el modelo que representa a toda una vida, antiguos pero a la vez modernos y que cada día se está poniendo más a la moda

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